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Ezarle confort: Al mal tiempo… mucha comunicación

El viernes pasado tuve el placer de “presenciar” en calidad de testigo la última sesión del programa bilgune en la empresa Ezarle confort. Su página web dice que Ezarle es una empresa constituida en 2.001 como instaladora/mantenedora de calefacción.

Pero lo que yo ví es que Ezarle es el conjunto que conforman Juanjo, Carmen, Nerea, Alvaro, Diego y “Txiki”. Incluso todavía pululaba por allí la sombra de alguna persona que ha participado en la empresa, pero que ya no está en Ezarle.

De la mano del consultor, en este caso Elí Martínez, hicieron un repaso/evaluación de lo que ha sido la experiencia bilgune en Ezarle.

Lo primero que yo destaco es el valor que tiene que sean capaces de “regalarse” media mañana para hablar de tareas más allá del trabajo directo… el valor de crear un espacio para hablar de todo aquello que necesita ser dicho y escuchado y que contribuye a crear un clima que permite que las relaciones sean más cercanas.

Ciertamente el momento en que se ha desarrollado bilgune ha sido muy complicado… El objetivo principal, más allá de otras consideraciones ha sido… SOBREVIVIR.

Ello ha hecho que en este tiempo se combinen dos movimientos complementarios: las ganas de mejorar y… la necesidad de subsistir.

Ello incluso ha provocado movimientos contradictorios: unos en la dirección de posicionarse como una empresa de calidad de servicio y otros para entrar en todo tipo de proyectos con tal de llegar al umbral de supervivencia.

En cierta medida no han sido los mejores momentos para soñar el futuro deseado, ni para crear confianza cuando la sombra del cierre pululaba por las cabezas… y a la vez ha sido un momento idóneo para hacerlo. Pues al juntarse han sido capaces de poner nombre a sus miedos, identificar proyectos para sanar y para sentir que todos están embarcados en una intención común.

Por supuesto las cuestiones relativas a los aspectos comerciales han sido los más importantes y a la vez los más complejos.

Y entre todas las conversaciones que han ido emergiendo… la constatación de que la transparencia, la necesidad de mejorar la calidad de la comunicación tanto interna como externa, la importancia de la coordinación son los pilares sobre los que Ezarle quiere/debe construirse

Parece que tras la noche oscura empiezan a brillar algunos rayos que traen esperanza. Se está pasando del frio invierno, parece que su sistema de calefacción, digo de ventas, empieza a tomar temperatura.

No se sabe cual será su destino. Lo que si quedo claro el pasado viernes es que las esperanzas de sobrevivir aumentan cuando existe un equipo dispuesto a afrontar de manera colectiva los retos a los que se enfrentan.

¿Y ahora qué? Se preguntaban. Ahora… lo que ellos elijan. Han vivido una experiencia que muestra la importancia de hablar lo que ocurre y escucharse. Sin duda buenas pistas… ahora solo hace falta que esa necesidad de más unión que se ha manifestado en los tiempos difíciles se interiorice para que más allá de lo coyuntural se convierta en su seña de identidad.

Me despedí de ellos deprisa porque tenía que ir a una comida de despedida de una compañera del Departamento recién jubilada, Lidia. En el camino pensaba en el ejemplo que me habían dado.

Buena suerte en vuestra andadura y animo para mantener estas buenas costumbres adquiridas.

Eutsi goiari!!

Bilgune: Retando creencias, abriendo nuevas posibilidades

Ayer “celebramos” la primera de las sesiones de capacitación de las 10 personas que acaban de ser homologadas en el programa bilgune.

Pretendemos “disfrutar” de 5 jornadas de aprendizaje compartido en las que vayamos viviendo aquello que posteriormente vamos a ofrecer a las empresas.

Empezó la sesión con muy buenas vibraciones para conectar con el resto de personas y de mejores deseos para dejarse sorprender y aprender otras formas de intervenir que abran nuevas posibilidades.

Ane Aguirre hizo, como siempre, de brillante facilitadora. Y con un estilo directo nos fue provocando continuamente para que cuestionemos y retemos nuestras creencias.

Nada de intentar convencer a nadie de ninguna nueva doctrina, nada de discursos morales sobre el bien y el mal. Simplemente invitarnos a indagar si esas creencias que nos tienen nos ayudan o nos limita. ¡Que cada cual decida!.

Entre las perlas que yo entresaqué ayer quiero destacar las siguientes (¡a cual más obvia, a cual más potente!):

La importancia de invitar en las sesiones a que cada cual aterrice en su propio ámbito, todo aquello que se trabaja. De ahí la importancia de hablar en primera persona y de detectar cuando alguien habla en segunda o tercera persona.
Afinar las orejas y observar el tipo de lenguaje que empleamos (que crea realidad) y que es un buen indicador de las maneras de pensar de quien habla. Especialmente para retarle a que cuestione esas formas de pensar, para pedirle que evalúe si esas interpretaciones de la realidad abren o cierran posibilidades
Especial recomendación de poner encima de la mesa si los contextos organizativos permiten, o impiden, la participación genuina de las personas
Invitación a explorar cuál es el rol del consultor en este tipo de intervenciones dónde lo nuclear es acompañar, ayudar a que afloren las potencialidades latentes, tener disposición a trabajar desde lo que emerge, desde dónde realmente se encuentra la organización, sin intención de “enseñar” nada a nadie sino que cada cual descubra sus propias verdades.
Lo anterior habla de mucho respeto, lo cual no significa que la propuesta bilgune sea neutral. Todo lo contrario, proclama su “intención” de facilitar un salto entre modos de organización donde las personas se consideran recursos a otras formas donde el protagonismo auténtico de las personas y equipos sea un buen indicador de que el poder, entendido como capacidad para decidir, está ampliamente desplegado. Porque el poder, así entendido, no decrece cuando se distribuye.
Confiar en que los miedos se disipan cuando se enfrentan mientras crecen cuando se evitan.
Desmitificar conceptos, como el del liderazgo que muchas veces se asocian a lugares de poder formal, para ampliar su significado de modo que pueda estar al alcance de todas las personas

En resumen una invitación a cambiar el observador que somos y a salir de nuestros círculos de imposibilidad desde una actitud de reto.

Pero no creáis que todo fue bonito. A ratos se mascaba el miedo, el caos, la incertidumbre, la duda, el escepticismo… Señal de la sinceridad de quienes así se expresaban.

Habrá que seguir moviendo la cazuela para que el guiso se vaya cocinando a fuego lento.

Ha nacido un nuevo programa: ha nacido bilgune

 Es así de cierto. Tan cierto como que queremos que participes de este nacimiento. Y para participar necesitamos que leas este texto que te proponemos. Necesitamos de ti, de tu atención y de tu calma.

Lee este escrito línea por línea. Amarra cada significado con el anterior y con el siguiente.

No lo leas en diagonal. Necesitamos de tu consejo para mejorarlo y para que sea útil a todas las organizaciones. Tu experiencia enriquecerá a las demás personas y tú te enriquecerás con las de todas ellas.

Estamos hablando de un programa que tiene que ver con la empresa, con la manera de pensar la estrategia de la empresa, con la organización, con el negocio, con la forma de crear riqueza y cómo puede ser generada, aumentada y compartida con las personas que, contigo, viven el mismo espacio y la misma preocupación.

Creamos un lugar de reunión y eso es lo que significa bilgune.

Un lugar donde se reflexiona, se habla, se planifica. Es un círculo y representa al conjunto de todas las personas.

En ese lugar cada uno tiene su puesto y se representa a sí mismo.

Cada persona es una entre todas; el conjunto de las personas es la organización.        

Desde el Departamento de Promoción Económica, estamos convencidos de que el factor competitivo clave, hoy por hoy, es el conocimiento. Este conocimiento no reside en el seno de la organización, reside en las personas que construyen la organización. Es por eso que las organizaciones necesitan el acuerdo con las personas que las constituyen: Es la forma en que las personas se relacionan, se agrupan, se comunican y el modo en que forman equipos, lo que va a marcar la diferencia entre unas y otras organizaciones.

Un equipo no se constituye por mandato. La obligación es, con seguridad, la peor manera de instituir un equipo y si se hace de ese modo lo más seguro es que fracase. Construir un equipo requiere la aceptación de las personas que lo van a componer, y es así como se pueden armonizar aquéllas tareas que se desarrollarán posteriormente: Los tiempos, las funciones de cada cual, el lugar del liderazgo, si éste ha de ser rotatorio, etc. etc.

Este tránsito hacia la participación de las personas en la vida de las organizaciones se debe hacer bajo una condición. Esta condición es que la organización debe tener la capacidad de crear contextos en los que se favorezca la incorporación de las personas al trabajo de equipo.

Favorecer un entorno en el que las personas puedan asociarse en torno a proyectos estratégicos para la empresa, se puede hacer de maneras diversas.

No se llega a la convicción de abrir la participación solamente por una cuestión de necesidad, o por una cuestión de urgencia ante una crisis de mercado. La necesidad puede ser un inicio para empezar a pensar. Puede ser también un modo de percibir los cambios que se producen en el entorno y, tal vez, el comienzo de un cambio en el modo de pensar la organización.

A la participación se llega enfocando de otra manera la forma de mirar la realidad y entendiendo el cambio como mejora:

Es empezar a dar valor al aprendizaje de las personas.

Es transmitir el conocimiento de cada uno a la organización.

Es empezar a preguntar a cada persona quién es en la organización.

Es empezar por preguntar a cada persona qué es lo que tiene que decir sobre el desempeño de su trabajo.

Es aplicar conceptos novedosos de liderazgo y gestión.

Es escuchar, empatizar, confiar,…

bilgune propone un modo de hacer que favorece la creación de estos contextos. ¿Cómo lo hace?: Lo primero, contando con la voluntad y el compromiso de la gerencia en avanzar en el campo de la participación.

La gerencia explica a las personas de la organización el por qué quiere iniciar este recorrido con su apoyo.

En estas reuniones también participa el Consultor del Programa, que acompañará a la organización durante todo el desarrollo de los proyectos elegidos y la implantación del programa.   

bilgune no es un programa de autoayuda. No es seguir unas pautas indicadas en un libro, no es una copia.

Es un paso a la acción y para llevarla a cabo, el programa aporta el apoyo de una persona consultora homologada. Desde el inicio está con la empresa, en complicidad con la gerencia y con las personas. A través de algunas prácticas, las personas llegan a la propuesta-compartida de proyectos de valor para la organización. El consultor apoya a los equipos en el despliegue de los proyectos.

La cultura de la humanidad no se ha hecho en un día, ni siquiera en unos miles de años. El saber, la ciencia que poseemos, lleva, creo, millones de años de desarrollo. Aprendemos por transmisión de conceptos, por imitación, por la experiencia transmitida de personas que vivieron muchos años antes que nosotros y que nos la han legado. La sociedad ha sido capaz, aunque no en todas las épocas, de resolver problemas vitales para la especie, de inventar y de permitir el despliegue de la creatividad, individual y grupal que, en muchas ocasiones, ha dado lugar a cambios sociales y culturales que han mejorado la vida de las personas y de las sociedades.

Del individuo a la sociedad. Del conocimiento único al conocimiento diverso. De la creencia a la ciencia. La idea es favorecer y permitir la creatividad de cada persona y compartirla en el grupo.

Y este es uno de los “nudos” clave de bilgune: Preserva la individualidad de cada persona, estimula la creatividad propia, los liderazgos compartidos y la toma de decisiones responsables. Desde lo individual se lleva a lo colectivo de la organización, donde las propuestas y los proyectos adquieren sentido, dirección, temporalidad,… Siempre manteniendo este tránsito en continuo fluir entre lo individual çè lo colectivo y viceversa.

El despliegue inicial requiere 3 reuniones de unas 5 horas. Se hace reuniendo a todas las personas de la organización. Participan todas y se le pide a cada una de ellas que diga quién es cada uno en sí mismo y quién es cada uno en la organización.

No es este el lugar de desarrollar detalladamente el proceso que, como puedes imaginar, es siempre diverso según la organización en que se implante. Y este es otro de los valores de este programa: No crea un estándar universal, nace en la particularidad de cada organización.

Ya supondrás que desde este escrito inaugural no se puede desarrollar todo lo que es y será bilgune, pero puedes preguntarnos, y en nuestro blog del servicio encontrarás información sobre él y sobre otras cosas de interés.

Llegamos así a un punto que creemos fundamental en nuestra relación: el momento de los agradecimientos.

El primer agradecimiento a ti que nos has leído y después, agradecérselo en mucho a todas las personas que, desde hace años, han participado en la creación de este programa. Años de debates, propuestas, encuestas, reuniones, de imaginar nuevas situaciones… en fin, de crear bilgune en acto.

En este punto de los agradecimientos, se me ponen delante estas personas con sus nombres y tengo la tentación de escribirlos para que los conozcas. No lo haré… por ahora.

Nos iremos conociendo.

Arbela. Bideak Eginez.