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BIZKAIA OREKAN SAKONDUZ, ¿te embarcas?

Quiero empezar este escrito felicitando a quién(es) haya(n) elegido la estación marítima las Olas en Getxo para la celebración del encuentro anual de Bizkaia Orekan Sakonduz 2021.

Hay imágenes que valen más que 1.000 palabras.

De una manera discreta, casi subliminal diría, en el lado izquierdo del escenario que reclamaba nuestra atención, un rótulo muy simbólico: “Boarding Ontziratzea Embarque”.

Y otro que parecía un susurro: “Olatua”.

Nada mejor para simbolizar la esencia del encuentro de hoy.

Una invitación a embarcar de manera colectiva en proyectos que nos permitan alcanzar nuevas orillas.

Un desafío a surfear las olas que nos mojan para no perder el equilibrio y para tener perspectiva más allá de lo inmediato.

En torno a 100 personas muy diversas pero con un interés común: contribuir, cada quién desde sus posibilidades, a cocrear una Bizkaia equilibrada, sostenible, ilusionante.

En este tipo de encuentros, en general, se suele acabar con buen sabor de boca.

Sobre todo, por lo que significa de (re)encuentro, celebración, sensación de avance…

El enfoque siempre es positivo y las cuestiones más complicadas se obvian porque necesitamos reforzar la visión más esperanzadora.

Y porque hay que dar tiempo al tiempo, y las cuestiones en proceso de resolución, son temas a seguir trabajando. ¡Es la condición humana!

Mientras escuchaba las intervenciones y veía los videos, me he propuesto ir escribiendo en  mi cuaderno de notas aquellas frases que me han parecido inspiradoras, más allá de quién las haya pronunciado. Y entre las que he recogido comparto las siguientes:

El proceso de competitividad que se quiere impulsar desde Bizkaia Orekan Sakonduz debe estar al servicio de la cohesión social y el bienestar.

Hace falta trabajar para dejar a las próximas generaciones un Territorio que merezca la pena.

En estos procesos colaborativos hay que poner el foco en lo que nos une, que siempre es más que lo que nos separa.

El desarrollo equilibrado de Bizkaia requiere no dejar a nadie atrás y trabajar en colaboración respetando las diferencias de intereses, capacidades, ritmos. Cada quién aporta en cada momento aquello de lo que es capaz en ese momento.

Es esencial apostar por la cercanía a la realidad, por lo que la complementariedad y la subsidiariedad son básicas. ¡Que cada proyecto competa a quién esté más cerca de esa problemática!.

Se trata de avanzar paso a paso, sin prisa pero sin pausa, de manera continua y evolutiva.

¿Qué es Bizkaia Orekan Sakonduz? Una estrategia, una dinámica, un enfoque, una apuesta, un sueño, una ilusión, un reto, una red (de redes)…¡ que cada quién escriba aquello que le resuene!.

Los modelos de gobernanza son procesos que contribuyen a coordinarnos, encontrar sinergias, eliminar duplicidades, a tener masa crítica, a sentirnos con fuerza para afrontar retos…

No existen modelos únicos, ni recetas, porque los entornos son complejos, los agentes diversos, los intereses y necesidades diferentes. Se trata de dialogar, encontrarnos, gestionar los conflictos, las diferencias y saber que sumar tiene un efecto multiplicador.

En estos procesos tan importantes son los elementos tangibles, como los intangibles. Lo que se ve, como lo que no se ve. Lo que se incorpora como lo que se suelta.

Se trata de facilitar este tipo de procesos de carácter colaborativo, saber  crear espacios fértiles de creación. Tener paciencia con los momentos de confusión y crisis. Confiar en nuestras capacidades y en las del resto de agentes. En nuestras capacidades actuales y en la potencia de la capacitación.

Este tipo de proyectos requieren mucho compromiso, constancia, coherencia, respeto por la autonomía ajena.

No es un camino sino un caminar donde hay que subir pendientes, esquivar obstáculos, buscar puntos de apoyo. Hay que tener mapas para seguir caminos y/o para salirse del camino, según nuestra intuición, nuestro instinto, por eso lo de la (auto)confianza mutua.

La distribución de roles es básica para que todo fluya. Para que cada quién sepa cuál es el papel que le corresponde, el que puede jugar y el que no. Para pedir ayuda o para ofrecerse.

Se trata muchas veces de entender que se trata de pasar de lógicas individuales a lógicas colectivas, porque muchas veces los máximos individuales se contraponen con los colectivos. Por ello, la importancia de tener una visión, más o menos, compartida. Soñar que nuestras posibilidades se incrementan en formato cooperativo.

La creación de acuerdos siempre exige dejar pelos en la gatera. Saber que nuestra solución no es la perfecta, que necesita enriquecerse . Buscar el equilibrio entre aportar y dejarse influenciar.

En los proyectos expuestos Salbide, Challenge 4.0 e industrias del mar y deslizamiento, lo más potente ha sido ver que detrás de cada proyecto había equipos con ganas de contribuir, de concretar en el día a día cursos de acción.

Que las transiciones que reclamamos para el tejido empresarial requieren que empecemos a transitar en primera persona las agencias y las instituciones nuestra propia travesía. Para capacitarnos, para tener la fuerza de la coherencia, de la colaboración.

Y así, un edificio puede albergar un polo de innovación marítimo, o una semana cualquiera puede convertirse en una “digital week”, o es posible descubrir nichos de mercado con clientes posibles  para que la potencia emerja.

Pero si todo lo expuesto ha sido valioso, lo mejor, lo que simboliza el futuro de Bizkaia Orekan Sakonduz estaba al otro lado del escenario.

El público asistente que es quien tiene la capacidad de que este proceso de profundización siga avanzando.

Por ello es tan importante este tipo de encuentros.

Para sentir que más allá de lo formal, lo institucional está el mundo de posibilidades que se abre cuando un colectivo se ilusiona con un sueño suficientemente compartido.

Si algo nos espera en los próximos años es un mar bravo con mucho oleaje.

Podemos nadar a contracorriente.

Quejarnos de nuestra mala suerte.

Buscar culpables de nuestro infortunio.

O podemos aceptar que esta situación es la que nos toca vivir y se trata de ser capaces de aceptar el RETO (con mayúsculas) sabiendo que si algo necesitamos es que este viaje sea colectivo para llegar a buen puerto.

Bizkaia Orekan Sakonduz, ¿te embarcas en este viaje a donde nuestros sueños nos lleven?

Bizkaia Orekan Sakonduz: nuevas propuestas para nuevos tiempos

Ayer, en el marco de la iniciativa Bizkaia Orekan Sakonduz, celebramos una importante sesión de trabajo en la que compartimos una serie de propuestas para profundizar (sakonduar que decía Miren) en el despliegue de la estrategia de este proyecto, nacido con la ilusión de contribuir al desarrollo equilibrado de las distintas comarcas de Bizkaia.

En el evento celebrado el pasado 18 de Diciembre en el BEC ya se expusieron algunas de las propuestas pero lo de ayer tenía el carácter de “hito” en este caminar.

44 personas estuvimos “conectadas” de manera virtual para conocer en primera persona las propuestas de mejora que se plantean para reforzar la propuesta de Bizkaia Orekan.

Lo primero que destacaría es que hemos conseguido llegar a este punto gracias a todo el trabajo que se viene desarrollando desde hace ya 6 años en los que nos hemos ido conociendo, acordando, discrepando, con muchos pasos hacia delante y algún paso hacia atrás.

El caso es que se han ido tejiendo relaciones de confianza y se han ido construyendo proyectos colaborativos de promoción económica (industrial y de servicios conexos). Unos más ambiciosos, otros más modestos. Unos con mayor impacto y otros con un impacto muy limitado. Todo suma, especialmente porque todo es experiencia acumulada.

Tras escuchar las distintas propuestas que se han ido formulando desde las propias agencias de desarrollo y evaluando el camino recorrido, ayer se plantearon una serie de cambios cuya ambición es dar un nuevo salto cualitativo en este proceso.

No tenemos certezas, ni bolas de cristal, ni seguridades… Ni falta que nos hace. Porque lo que sí tenemos es la percepción de que cada vez hay mayor compromiso en el proyecto y porque empezamos a contar con experiencias que nos señalan que el camino que estamos recorriendo merece la pena.

La presentación la desarrollaron de forma coral la directora de Competitividad Territorial y Turismo, Cristina Múgica, el jefe de Servicio de Desarrollo Comarcal, Alberto Renedo y la coordinadora del proyecto en BEAZ,  Miren Salazar.

Cristina Múgica inicialmente puso el acento en que con esta propuesta se pretende ayudar a definir el marco de juego del proyecto. Marco que pretende tanto orientar la acción como ser puente de unión entre los distintos agentes que participamos en la iniciativa.

Algunas de las ideas fuerzas en las que también ahondó fueron en que el foco está en la competitividad, industrial y de servicios avanzados, con dos cuestiones de especial proyección: la sostenibilidad y la digitalización.

Remarcó que las propias agencias de desarrollo local son las principales protagonistas de este proceso, que tiene especial sentido cuando se activa la colaboración para que la suma de fuerzas multiplique los resultados.

Y para aterrizar las propuestas la clave que se propone es la de CONSTRUIR NUEVOS ESPACIOS de encuentro y aportación.

A partir de ahí Alberto Renedo puso el acento en la intención de reforzar desde el Departamento de Promoción Económica y desde el equipo de BEAZ las labores de acompañamiento y seguimiento de las propuestas que vayan planteando las agencias de desarrollo local.

Para ello se ha asignado a cada agencia una persona técnica de referencia que sirva de canal de comunicación permanente para cuantas cuestiones puedan ir surgiendo en torno a esta iniciativa. Se trata de “profundizar” en el conocimiento concreto de potenciales proyectos y oportunidades. Se trata también de identificar sinergias, intereses comunes y complementarios. Se trata en definitiva que el potencial existente en las agencias no se pierda por falta de comunicación o de conexión.

Por su parte Miren Salazar expuso el nuevo espacio denominado “foros técnicos”. Se trata de desplegar encuentros temáticos con carácter abierto, de tal forma que sean los intereses comunes los que definan en cada proyecto las compañeras de viaje.

Para el diseño de estos encuentros se tendrán en cuenta las demandas de las agencias, si bien ya se apuntaron algunos temas que están en el calendario de trabajo como las cuestiones relativas a: las oportunidades que surgen con los temas de sostenibilidad, las tendencias en los temas de digitalización, metodologías de apoyo para el impulso de la innovación en las pymes, diagnósticos territoriales de competitividad…

La idea es que el límite lo va a marcar nuestra ambición. La apuesta real que se haga por este tipo de encuentros. Es como el viejo debate si algo es un gasto o una inversión. Lo que nos conduce a reflexionar sobre donde invertimos nuestro limitado tiempo y cuales son nuestras prioridades (apuestas).

Va a ser crucial que estos foros estén bien diseñados y adaptados a las necesidades reales de las agencias. Aunque tan importante como el contenido va a ser que en esas sesiones se vayan tejiendo complicidades y que mutuamente, las agencias, el Departamento y BEAZ, nos veamos como cómplices necesarios. No podemos olvidar que muchas veces de manera aislada no podemos, pero cuando nos ponemos en formato colaborativo…

Y para ello primero hay que creérselo y segundo actuar con generosidad sabiendo que este proyecto no deja de ser también una labor de siembra para poder recoger la cosecha… cuando corresponda, que la naturaleza tiene sus plazos y nadie como la gente de campo sabe de la importancia de la paciencia.

Una de las últimas cuestiones que comentó Miren fue que las tradicionales reuniones comarcales quedan bajo la responsabilidad organizativa de las propias agencias comarcales que decidirán cómo hacerlas y con qué frecuencia.

Al final se abrió un turno para peguntas y consideraciones en el que Mireia Elkoroiribe, Jose Rica y Ana Sonia Elorriaga hicieron sus primeras valoraciones, aportaciones y consultas.

Lo importante es que en breve se activarán estas conversaciones en profundidad entre cada agencia y cada persona de referencia. Se trata de rescatar sueños, proyectos, poner a trabajar a las agencias de manera conjunta, explorar las cuestiones relativas a la gobernanza comarcal… en definitiva seguir avanzando, profundizando, experimentando.

Un nuevo paso que solo tendrá valor si el nivel de implicación es potente.

En cualquier caso sirve para sentir que no estamos solas en este caminar. Que a veces hay que pedir y otras ofrecerse y entonces lo que empiezan siendo una serie de propuestas escritas en un papel se puede convertir en realidades tangibles.

No sé quién eligió la fecha de ayer para la reunión, pero a mí al menos me pareció muy significativa: la coincidencia con la conmemoración de la república y es que nada cómo organizarse entre iguales para apropiarnos de nuestro destino.

Es pues tiempo de pasar de la palabra a la acción y de ir profundizando en el valor de Bizkaia Orekan.

Gracias a todas las personas que nos han traído hasta aquí y gracias a las que siguen apostando por esta forma de hacer desde su contribución generosa.

Seguimos caminando con ilusiones renovadas para “hacer camino al andar”. Y es que en los tiempos que nos toca vivir no queda otra que reinventarse, por eso nada más oportuno para que Bizkaia Orekan plantee nuevas propuestas para estos nuevos tiempos

42 Urduliz: Una propuesta tentadora, digo innovadora

El pasado miércoles día 17 Joseba Mariezkurrena, director del departamento de Promoción Económica de la Diputación Foral de Bizkaia,  nos explicó con todo lujo de detalles a las personas que conformamos la red Bizkaia Orekan Sakonduz el proyecto 42 Urduliz.

Fue una presentación diferente, como distinto es este proyecto que impulsan la Diputación Foral de Bizkaia y la Fundación Telefónica y que en breve empezará a operar en la Torre Urduliz, sumándose a una red extendida en 23 países y que ya dispone de 35 campus a nivel mundial.

Todo empezó cuando Xavier Niel, empresario y filántropo francés tuvo una visión: diseñar un campus gratuito al que cualquiera «nacido para el código» pudiera acceder y que estuviera en permanente contacto con el entorno empresarial y con un concepto pedagógico que hace de la gamificación su clave.

Cómo nos explicaba Joseba el objetivo principal de esta iniciativa es formar a profesionales digitales del futuro para un mercado laboral cambiante que requiere nuevas competencias digitales y transversales.

Pero 42 Urduliz es más que un campus de programación. Es una academia de valores, de actitud y de aprendizaje de “hard y soft skills”.

Este proyecto aspira a ser la escuela de programación más innovadora. ¡Y para ello, no va a existir ni profesorado, ni libros, ni… titulación oficial!. ¡Aunque al menos será gratuito! ?

La filosofía de 42 se basa en… “aprender a aprender”. Y los principales valores que propugna son:

  • El trabajo en equipo
  • La capacidad de enfrentarse a retos
  • La tolerancia a la frustración

¡Cómo la vida misma!

En esta propuesta el alumnado es el dueño de su propio proceso de aprendizaje, elige su itinerario formativo en los distintos perfiles digitales, su ritmo de aprendizaje, con qué iguales estudiar…

Para poder formar parte de 42 Urduliz no se necesitan conocimientos previos ni titulación de ningún tipo, solo tener más de 18 años, ganas de aprender, actitud y perseverancia.

42 Urduliz es un campus gratuito, presencial y está abierto las 24 horas del día, 7 días a la semana para que cada quién pueda aprender a su ritmo.

Y para ello el diseño arquitectónico de la propia Torre contará con:

  • Zonas de estudio con 192 ordenadores disponibles.
  • Una galería para los momentos de encuentro y creación de grupos de trabajo para la resolución de retos.
  • Y un “refugio” para la desconexión y el descanso.

Con tantas referencias metafóricas el proceso exige tirarse a la piscina para completar el proceso de admisión.

Esta fase consiste en una intensa estancia de 26 días en formato presencial que sirve para “entrar en la Academia” en un proceso que puede durar hasta 3 años y medio.

Pero antes de tirarse a esta piscina con agua, hay que superar en el proceso de inscripción una prueba de acceso que consiste en la realización de un par de test para pulsar que las capacidades de las personas interesadas son acordes al tipo de formación que se propone.

Ahora mismo el proceso de inscripción está abierto en este enlace y la primera piscina está prevista que inaugure la temporada de baños el próximo 12 de abril. Suena tentadora la propuesta.

Al final del proceso el alumnado:

  • Se habrá formado en diversas ramas técnicas: programación, inteligencia artificial, videojuegos, big data, ciberseguridad…
  • Habrá hecho prácticas en empresas.
  • Y sobre todo habrá aprendido a trabajar en equipo y a enfrentarse a retos con imaginación y… buscándose la vida.

La titulación al concluir la “formación en 42” será el propio itinerario competencial realizado y los proyectos trabajados a lo largo de la formación. Lo que sin duda hablará alto y claro de sus capacidades reales.

En un contexto donde se está apelando continuamente a la necesidad de afrontar el reto de la digitalización y en el que las empresas tienen muchas carencias en este ámbito parece ésta una propuesta de interés y muy oportuna.

La sensación con la que me fui de la reunión es que esta “fórmula 42” es una propuesta tentadora e innovadora para enfrentarnos a los retos digitales que ya nos envuelven.

Bizkaia Orekan Sakonduz 2021: ¡A grandes desafíos… propuestas atrevidas!

Ha sido esta semana que concluye muy intensa en la que hemos mantenido reuniones con las representantes de las zonas Norte, Sur y Oeste de Bizkaia Orekan Sakonduz. (Con la zona Este la reunión ya la habíamos celebrado previamente).

Tras un año in-olvidable, ha dado inicio un año cuyo comienzo está siendo im-presionante, así que seguir cultivando espacios de encuentro para compartir sensaciones, proyectos, dudas… resulta más necesario que nunca.

Básicamente en estos encuentros hemos compartido cómo ha sido el cierre de los proyectos de 2020 y qué nuevas propuestas se empiezan a perfilar para 2021.

Desde las agencias nos han trasladado una sensación generalizada de satisfacción con el grado de desarrollo de los proyectos de promoción económica local y comarcal de 2020.

Quedan algunos flecos que se están completando pero en general se han conseguido alcanzar los objetivos marcados en los distintos proyectos financiados por el Decreto de Impulso a la competitividad comarcal.

Lo que dada la coyuntura tan complicada por la que hemos transitado resulta muy gratificante.

En general, por lo que han expresado, en 2020 se ha dado un salto en varios niveles:

  • El nivel de colaboración en el impulso de los proyectos. Cada vez más las agencias se ven mutuamente como una posibilidad real.
  • Empiezan a aparecer proyectos en los que la colaboración con clusteres les otorga un plus de reconocimiento y de ambición en los objetivos.
  • Aunque todavía es tímido, se empieza a dar un proceso de colaboración intercomarcal que genera buenas perspectivas de cara a configurar proyectos más ambiciosos.
  • Este año se han iniciado interesantes procesos enfocados a fortalecer una gobernanza colaborativa en los temas de promoción económica.

En las sesiones hemos analizado también las intenciones para 2021. Y aunque en algunos casos manifestaban que todavía es una cuestión que no está definida, en general las respuestas recibidas apuntaban como temas principales:

  • La continuidad de los proyectos en los que están inmersas.
  • Abordar con más intensidad el tema de la DIGITALIZACIÓN dado que las empresas están muy concienciadas de su necesidad.
  • Evaluar el impacto en los distintos sectores de actividad de la coyuntura actual al objeto de adaptar nuestras formas de actuar y de generar nuevos servicios de acompañamiento.
  • Se apunto que junto a lo tecnológico y la innovación hay que poner un cuidado especial a todo lo que tiene que ver con los estilos de gestión y, valga la redundancia, la gestión de la incertidumbre.
  • Los proyectos de mejora de la comercialización e impulso de la internacionalización también se apuntaron.

2021 se perfila como un año muy retador.

Vamos a tener que seguir poniendo toda la carne en el asador porque las perspectivas siguen siendo complicadas. Y cómo dice el dicho “si quieres llegar lejos, mejor ir en compañía”. Y, sin duda, ésta es una de las principales invitaciones de Bizkaia Orekan Sakonduz.

2021 por tanto trae sus nuevos desafíos. Y para afrontarlos con garantías desde Bizkaia Orekan Sakonduz queremos apostar por:

  • Perseverar en la colaboración como instrumento para convertir el potencial de las agencias en acción. En este sentido desde el Departamento de Promoción Económica y BEAZ queremos animar especialmente los proyectos de gobernanza colaborativa como medio para multiplicar la capacidad de acción. Y es que en no pocas ocasiones los recursos de las agencias son modestos y se precisa acumular fuerzas.
  • La mejora de la propuesta de valor de las agencias para que cada vez sean una entidad de referencia para el tejido empresarial por su capacidad propositiva y de acompañamiento.
  • Multiplicar los lazos de colaboración no solo entre agencias limítrofes, sino con carácter intercomarcal en base a sinergias e intereses comunes para que el alcance de los proyectos sea mayor.
  • La digitalización es una de las áreas más repetidas como clave por lo que habrá que darle un tratamiento especial.
  • Coordinar estos proyectos con otros que surgen en otras iniciativas, como los planes estratégicos comarcales, para que haya coherencia entre las distintas propuestas.

¡Como todos los Eneros es momento de evaluar, soñar, proponer… ATREVERSE!

Ya sabemos que luego la realidad puede trastocar todos nuestros planteamientos, pero al menos al expresar nuestras intenciones y compartirlas pueden surgir conexiones que nos ayuden a todas a ir construyendo el futuro que deseamos.

Y sobre todo ser parte activa en este proceso.
Toca dar la bienvenida a este nuevo año y como promete grandes desafíos, tocará seguir dando lo mejor y colaborar.

Así que en 2021 a grandes desafíos… propuestas atrevidas!

Plantar semillas para construir catedrales

Debe ser que estoy en formato “pausa”. El caso es que ha sido parar y ponerme a escribir.

Si ayer publicaba unas reflexiones en torno al año que mañana cerramos, hoy quiero recoger unas ideas extraídas de una entrevista al filósofo Roman Krznaric.

En ella el filosofo australiano nos anima a alejarnos del cortoplacismo frenético en el que estamos inmersos para desarrollar más nuestra capacidad de tener lo que él denomina: “pensamientos catedral”.

“El pensamiento catedral es la capacidad de concebir y planificar proyectos con un horizonte muy amplio, tal vez décadas o siglos por delante y, por supuesto, se basa en la idea de las catedrales medievales. Se trata de hacer algo con una visión a muy largo plazo”.

Y una de las principales razones para hacerlo es que nuestras acciones tienen evidentes consecuencias en todas las generaciones futuras, por lo que hace falta incluir los “derechos” de las generaciones venideras para que como él dice se nos pueda considerar como “buenos ancestros”.

Y pone un ejemplo.

“En Japón, invitan a los habitantes de una localidad determinada para que discutan y diseñen los planes para ese lugar. Se dividen en dos grupos: a uno se les dice que son los residentes del presente y a la otra mitad se les dice que son los habitantes que vivirán allí a partir del año 2060.

Uno de los resultados asombrosos es que los residentes que se imaginan a partir del 2060 conciben planes mucho más radicales y trasformadores para sus ciudades, ya sea que se trate de la atención sanitaria, de inversiones o de acciones contra el cambio climático”.

Y en ese sentido nos anima a convertirnos en pensadores de catedrales. Para ello no podemos simplemente responder al presente, debemos pensar a largo plazo, ya sea que hablemos de la ecología del planeta, de los riesgos tecnológicos o de la próxima pandemia que pueda estar en el horizonte.

Si hacemos eso, las generaciones futuras nos podrán considerar como buenos ancestros.

Y esta lectura me sugiere la necesidad de incluir esta mirada en todo lo que hacemos en el ámbito del desarrollo territorial desde Bizkaia Orekan Sakonduz.

La importancia de soñar el futuro deseable incluyendo el mayor número de perspectivas posibles.

Ser consciente de que las semillas que hoy plantamos serán los árboles del futuro, así que nuestras decisiones facilitarán o no que donde hoy hay desiertos mañana pueda haber, ¿por qué no?, bosques plagados de biodiversidad. O incluso una Bizkaia equilibrada territorialmente.

El reto es atrayente, ¿te animas a cocrearlo?

¡2020, un año para no olvidar!

Cuando iniciábamos este año 2020 en el recién creado Servicio de Desarrollo Comarcal lo afrontábamos con mil y una ilusiones y proyectos que queríamos materializar en 2020.

Se trataba de redefinir la estrategia de Bizkaia Orekan para profundizarla, para activar nuevas y mejores relaciones con y entre las agencias de desarrollo local y comarcal, para revisar los modelos de gobernanza de forma que la colaboración fuese el criterio de referencia comarcal, para identificar nuevos retos que dieran respuesta a la triple transición demográfico-social, ecológica-energética y tecnológica-digital.

Así que con la ilusión por bandera elaboramos listas de objetivos, definimos planes de actuación, nos propusimos nuevos retos… como si 2020 se fuese a comportar como los años previos.

Pero lo que no sabíamos es que 2020 tenía su propio propósito y desde luego no estaba dispuesto a comportarse como el “normal” 2019.

Un pequeño virus que pronto se transformó en pandemia nos interpelaba sobre cómo afrontar este nuevo escenario de confinamientos, restricciones, distancia social, emergencia sanitaria, miedo social, paralización de la actividad económica, modificación radical de las relaciones sociales…

En la parte que nos correspondió activamos mil reuniones y propuestas para paliar en la medida de lo posible ese primer impacto del COVID19.

Fueron meses de aceleración, improvisación, mucha intensidad, donde lo esencial era volver a la “normalidad”.

Semejante estrés nos daba la sensación de que, al menos en la parte que nos tocaba, estábamos volcados en dar el mejor de los servicios posible y de alguna manera nuestra contribución estaba siendo útil.

La apuesta estaba especialmente en mantener la cercanía con las agencias de desarrollo local y comarcal y en facilitarles la información que demandaban.

Por otra parte, se trataba de revisar de forma urgente las propuestas de nuestros programas para adaptarlos a la nueva realidad.

Aunque con esa sensación de servicio convivía un creciente cansancio que iba minando la energía.

Éramos conscientes de que ese ritmo y esa aceleración no era sostenible aunque sí necesaria en esos momentos iniciales de urgencias.

¡Ciertamente 2020 ha sido un año para no olvidar!

Cuando a finales de mayo empezamos a tener un cierto respiro con el levantamiento de las restricciones más duras del confinamiento parece que nos aliviamos y que todo podía empezar a volver a la “normalidad” aunque poco a poco.

Pero 2020 no se conformaba con ser una gran tormenta o un tsunami. Su intención tenía mayor carga de profundidad.

Esa primera etapa nos ayudó a comprender algunas cuestiones importantes cómo poner en el centro las cuestiones claves en el sostenimiento de la vida, nos enseñó a valorar a muchos colectivos invisibilizados, nos hizo tomar conciencia de las consecuencias de la debilitación del sistema público sanitario, nos ayudó a descubrir la importancia de lo local, de los pequeños detalles, de las redes de solidaridad para fortalecer los cuidados…

El verano, aunque diferente, tuvo cierta flexibilidad y nos dio cierto margen de maniobra social.

Pero lo que había pasado era tan sólo la primera ola. La segunda nos aguardaba paciente.

Y otra vez vuelta a la frustración, al estrés, a la llamada a la vuelta a la normalidad, a la esperanza puesta en una vacuna desarrollada a toda carrera en competencia entre los laboratorios que veían el negocio de sus vidas.

Y la pausa, ¿para cuándo?

De hecho en el post que escribimos en este blog el 18 de marzo señalábamos que éste era un tiempo para la serenidad y la calma.

Aunque hay que reconocer que aunque así lo decíamos para nada así lo hemos practicado.

Por eso, ahora que estamos viviendo el final de este año 2020 e intuimos que tampoco 2021 va a ser un año “normal”, más que nunca reivindicamos el valor de la conversación con las agencias de desarrollo local y comarcal para descubrir de forma conjunta vías de avance para afrontar de manera colectiva esta situación que nos sigue interpelando de manera radical.

Seguramente así podremos saltar al Bizkaia Orekan Sakonduz que soñamos.

Algo de esto ya se vio en el evento del pasado 18 de diciembre donde se mostraron ejemplos concretos de proyectos en colaboración para afrontar desafíos imposibles en clave individual.

Donde se percibió el potencial que emerge cuando encontramos entidades con las que aliarnos para poner en valor las capacidades complementarias de nuestro ecosistema.

De hecho, el evento se planteaba especialmente como un lugar de encuentro para afianzar las relaciones con y entre las agencias de desarrollo local y comarcal desde la cercanía y la coordinación estrecha.

Cómo la pandemia ha venido a explicarnos, los desafíos son comunes y afrontarlos adecuadamente requiere co la bo ra ción. Algo que se dice tan fácil como difícil se practica.

La primera condición para colaborar es… querer hacerlo. Lo que a su vez requiere que pasemos de pensar en el Yo a pensar en Nosotros y Nosotras. Porque sólo hay esperanza cuando desde la diversidad, desde la heterogeneidad ponemos en común con GENEROSIDAD las capacidades que cada quién tenemos.

Con la que está cayendo, y va a seguir cayendo, si queremos que el futuro tenga color esperanza solo queda unirnos desde lo local.

Con humildad y ambición.

Con generosidad y entrega.

Con aportaciones asimétricas.

Definiendo para cada situación los roles que cada quién podemos desempeñar para el bien común, más allá del individual.

En un año “normal” en enero, como en el resto de los eneros debiéramos estar “planificando”, aunque me atrevo a hacer una propuesta alternativa/complementaria.

Que sea un mes de pausa y de reflexión para la acción.

Que no nos presionen las prisas sino que nos ilusionen los sueños.

Que activemos conversaciones de manera individual y colectiva para ver cómo crecer de forma colaborativa y cuál puede ser la aportación genuina de cada quién en este proceso.

Así que, estos días de cierre de 2020 pueden ser desde ya días donde hagamos una pausa personal para tomar conciencia de lo aprendido en este complicado año.

Ciertamente 2020, especialmente para las personas que han sufrido o perdido seres queridos, tendrá una connotación muy dolorosa. ¡Todo nuestro ánimo y apoyo para ellas!

Ahora de lo que se trata es de afrontar en 2021 los nuevos/viejos retos incorporando las lecciones aprendidas en este especial 2020.

Y tal vez ¿por qué no?, algún día cuando volvamos la vista atrás encontremos que en este 2020 comprendimos que la normalidad era el problema y que lo que hacía falta era transitar a formas más sanas de vivir y relacionarnos.

¡Y en ese caso, todavía más, encontraremos que 2020 fue un año para no olvidar!

Un nuevo impulso para el desarrollo comarcal

¡Hoy 25 de Mayo, estamos de enhorabuena!

Estrenamos como sociedad una nueva fase en la que aumenta nuestra capacidad de movilidad y, sobre todo, van a poder darse más encuentros con familiares y amistades. Seguimos con restricciones pero avanzamos y damos un nuevo paso.

Y como un guiño al estreno de este nuevo período hoy aparece publicado en el BOB el programa de impulso a la competitividad comarcal (Ver resumen en castellano y euskera)

Aunque esta propuesta se disfraza de “Decreto”, para el equipo de Desarrollo Comarcal es mucho más que una normativa que oferta recursos financieros para impulsar proyectos de promoción económica liderados por entidades de desarrollo local y comarcal.

Significa ante todo una forma de entender la realidad. Sin duda la manera más eficaz para afrontar los retos ante los que nos enfrentamos, máxime en un contexto como el actual, es colaborando con los diversos agentes desde la coordinación, la complementariedad y, por qué no, la complicidad.

De hecho uno de los lemas de trabajo del Departamento para este año es precisamente el refuerzo de los ecosistemas colaborativos.

En estos meses de confinamiento, de mucho dolor, de “distancia social”, de ERTEs, de teletrabajo esquizofrénico, de aprendizajes acelerados de herramientas digitales, de incertidumbre, de vulnerabilidad…hemos tomado conciencia de que necesitamos revisar las bases sobre las que se asienta nuestro modelo socioeconómico. Sobre todo cuando hemos podido observar como en tiempos de pandemia, el planeta se ha tomado un respiro y ha reverdecido.

Un virus, desconocido hace poco, nos muestra que la denominada triple transición demográfico-social, ecológico-energética y tecnológico-digital es más necesaria que nunca. Hace falta avanzar hacia modelos de funcionamiento más sanos, más sostenibles, más ecológicos, que prioricen lo local… en definitiva, que pongan en el centro la VIDA y los cuidados.

Y así en el ámbito del desarrollo local con esta propuesta de programa queremos propiciar el impulso de proyectos, preferentemente colaborativos, que tengan impacto en el tejido empresarial comarcal, que alienten la reactivación económica desde claves alineadas con los objetivos de desarrollo sostenible, que incorporen políticas transversales de igualdad…

Todo ello lo entendemos enmarcado en la iniciativa Bizkaia Orekan Sakonduz que es la estrategia del Departamento de Promoción Económica, en colaboración con las Agencias de Desarrollo, para el fortalecimiento de la competitividad de Bizkaia de manera equilibrada. Se trata de impulsar políticas de promoción económica orientadas al crecimiento sostenible y al empleo de calidad.

Y para avanzar en esta dirección el Decreto posibilita también el desarrollo de actividades para el fortalecimiento de la propia función de promoción económica de las entidades desarrollo local. Se trata de mejorar su eficacia y su capacidad de coordinación. Para ello se van a financiar proyectos que les permitan mejorar sus propuestas de valor así como sus mecanismos de coordinación y gobernanza.

En cierta medida va a ser también un proceso de reinvención manteniendo por una parte lo que ya antes se hacía bien y, sobre todo, incorporando nuevas propuestas de acción.

Para ello va a ser preciso (des)aprender mucho. Reforzar los procesos de capacitación y entender que nuestra responsabilidad, es ir creciendo en nuestras habilidades para dar respuesta a los retos que nos plantea la realidad.

Tenemos por delante unos meses que confiamos sean muy productivos, con muchas iniciativas y sobre todo muchos aprendizajes. De hecho de igual forma que el Decreto 2020 ha supuesto un salto respecto al del año pasado, confiamos que con los aprendizajes de este año seamos capaces de diseñar nuevas propuestas mejoradas año a año.

Ese es nuestro deseo: aportar propuestas para construir colectivamente un mundo mejor. Y para ello se plantea este programa como un nuevo impulso para el desarrollo comarcal.

PD: Este post quiere rendir homenaje a todas las personas que están participando activamente en Bizkaia Orekan Sakonduz.

Y una dedicatoria muy especial para Ainhoa Arrizubieta y todas las personas que han perdido recientemente seres queridos.

Ainhoa, recibe un sentido abrazo en estos momentos tan delicados!. Y recibe también nuestro reconocimiento de que encarnas como nadie el espíritu de este programa!. ¡Gracias por tu manera de ser, tu capacidad de aportación y tu generosidad!. Besarkada estu bat!

Bizkaia Orekan Sakonduz. Cuando la unión hace la fuerza.

De Norte a Sur, de Este a Oeste, en el contexto de Bizkaia Orekan Sakonduz, la semana que acaba de concluir ha sido muy interesante en cuanto que ha activado muchas conversaciones.

¿Cómo estamos?, ¿dónde atisbamos líneas de trabajo en estos momentos?, ¿cómo reactivamos las líneas de trabajo que veníamos impulsando y, sobre todo, cómo identificamos nuevos retos?.

Más preguntas que respuestas.

Mucha honestidad y deseo de colaborar para contribuir a que rayos de esperanza iluminen este contexto sombrío.

De la mano de Orkestra se han compartido una serie de reflexiones en torno a esta situación de shock, que también pasará.

Y especialmente que aunque estemos en una fase de resistencia, de supervivencia, desde ya hay que incluir en nuestra mirada aquellos aspectos que nos faciliten transitar hacia la etapa de recuperación para impedir ¡Qué los árboles nos dejen ver el bosque!.

La incertidumbre nos paraliza. Y sin embargo también puede ser un acicate para orientarnos hacia la necesaria reinvención que necesitamos para que nuestro modelo productivo, de consumo, y en definitiva de vida, sea realmente sostenible.

Porque si calibramos la mirada estamos viviendo tiempos de transición, tal vez hasta un cambio de época. ¡Al menos potencialmente!.

Existen disyuntivas que señalan claramente bifurcaciones en el camino.

La globalidad, el necesario equilibrio entre lo local y lo global se debe resituar y el cuidado de lo local adquiere la importancia que nunca debió perder.

También es preciso revisar las prioridades y las apuestas por aquellos sectores de actividad en los que se atisban mayores posibilidades en el nuevo ciclo que se avecina.

Se apuntaron como ventanas de oportunidad las relativas a la transición energética, los sectores biosanitarios, la economía circular, la internacionalización en la nueva normalidad, los ODS, la digitalización, la promoción del talento, la colaboración entre empresas…

En definitiva se trata de leer la realidad, lo visible y lo subyacente y fomentar la capacidad de adaptación para que emerjan nuevas posibilidades.

Se trata de aumentar nuestra resiliencia social y afrontar los grandes retos que como sociedad tenemos delante.

Y para ello hace falta mucha coordinación y activar puntos de encuentro como éstos de Bizkaia Orekan Sakonduz que generen conversaciones que se transformen en acción.

Incluso en microacciones prácticas que tengan la virtud de la inmediatez.

Y así cuando lo normal es que crezca el desánimo, la propuesta es ponernos las pilas y contribuir de manera colectiva para tender puentes hacia otros escenarios más sanos social y económicamente.

Estuvimos repasando los proyectos que teníamos en cartera y la necesidad de hacer nuevas propuestas que combinasen adecuadamente las medidas reactivas y proactivas y, sobre todo, que aprovechasen las oportunidades.

Entre algunas de las cuestiones que aparecieron en las cuatro sesiones destacaría:

La importancia de compensar nuestra vulnerabilidad con la generosidad. Y es que cuando el contagio de la sensación de impotencia es tan grande, ser capaces de ofrecer lo que cada quién podamos ofrecer, por modesto que pueda parecer, permite ir creando la sensación de que juntos y juntas sí podemos.

Y en ese sentido hubo intervenciones muy proactivas y con proyectos sugerentes junto con ofrecimientos de compartir experiencias para el aprendizaje mutuo.

Se apuntó la necesidad de activar redes de colaboración entre empresas y el valor de hacer de Celestinas para buscar como las necesidades de unas empresas combinan con las capacidades de otras, para conseguir que proyectos inviables y capacidades excedentes, se conviertan en proyectos en curso poniendo en valor las capacidades existentes. En este sentido, se propuso crear una plataforma para ir recogiendo esas oportunidades de colaboración.

Loa temas relacionados con la activación comercial y con la transición hacia sistemas de gestión en los que la participación sea clave, también tuvieron su espacio. Hubo cierto debate en torno a si era el momento adecuado para plantear este tipo de iniciativas cuando los temas de las necesidades financieras son tan acuciantes. Y se vio que, precisamente por ello, es tiempo de sembrar. Los frutos llegaran a su debido tiempo. La proactividad se debe conjugar con la paciencia y la empatía.

Es más importante que nunca engarzar las distintas iniciativas. Así en la zona Oeste de Bizkaia Orekan Sakonduz se vieron vías para alinear los proyectos con los identificados en los planes estratégicos comarcales de Ezkerraldea-Meatzaldea y Enkarterri.

Se hablo mucho de microproyectos. Y la importancia de apostar por la cercanía y por el carácter práctico de nuestras propuestas.

Junto a ello la adecuación del timing. Y es que, como dice un adagio, “En la acción el momento lo es todo”.

Por último, destacaría que hablamos de la necesidad de la formación y la capacitación. Tanto pensando en el tejido empresarial como en las propias personas de las agencias de desarrollo local.

En este caso el tema de la “digitalización” y el acompañamiento en los proyectos de colaboración interempresarial fueron las dos demandas más enunciadas.

¿Y ahora qué?

Pues a seguir avanzando, concretando, accionando…sabiendo que detrás nuestro tenemos la fuerza de nuestra convicción y todo un amplio equipo de personas con las que compartimos un deseo: salir de esta crisis transformadas y con un programa de acción orientado al desarrollo sostenible.

Y es que una de las fortalezas de Bizkaia Orekan Sakonduz es que, si nos coordinamos, si nos lo creemos, en la unión nace la fuerza.

Encuentros para recargarnos de energía

A pesar de que la propuesta de que el título de la entrada anterior era una llamada a transitar por un “tiempo para la serenidad y la calma”, tengo que reconocer que a nivel laboral está resultando todo lo contrario.

La velocidad del cambio y las incertidumbres son tales que se producen paradojas continuas y las propuestas de acción quedan en muchas ocasiones obsoletas casi antes de ver la luz.

Siempre me ha parecido muy gráfica la idea de “surfear la ola” pero es que esto es un tsunami.

Resulta complicado diseñar propuestas de acción en un contexto que requiere inmediatez de respuesta, mucha coordinación, creatividad y mucha sensibilidad social para en esta carrera desbocada no dejar a nadie en la cuneta.

Por ello en el marco de Bizkaia Orekan Sakonduz lo que acabamos de organizar la semana pasada han sido reuniones virtuales con cada una de las cuatro zonas para compartir inquietudes, necesidades y ofrecimientos.

Aunque en los días anteriores habíamos mantenido conversaciones bilaterales, hemos sentido la necesidad de VERNOS para apreciar el potencial que emerge cuando enfrentamos los problemas con carácter colectivo.

Ha estado bien, aunque solo fuera para disolver esa sensación de soledad que a veces nos inunda cuando nos enfrentamos a situaciones que nos desbordan. Compartir sentimientos, propuestas, situaciones… siempre sirve para afrontar la situación con más esperanza.

Y es que cuando hay que afrontar situaciones complicadas vernos las caras siempre es una manera de recargarnos con la fuerza del equipo. Cómo decían en una de las sesiones de zoom, estos encuentros son chutes de energía.

En este sentido el jueves y el viernes pasados han sido intensos y estimulantes. Hemos compartido lo que cada quién estamos haciendo a nivel de divulgación, actuaciones de atención a las mil consultas que emergen por doquier, dudas, necesidades, sobre todo de liquidez y de tramitación de las distintas ayudas que se están ofertando…

Compartimos la dificultad de perfilar programas de choque y de reactivación para la fase que viene a continuación. Y se habló de activar los mecanismos de vigilancia, de la necesidad de identificar prácticas que nos inspiren para encontrar respuestas a la situación.

Repasamos algunos de los proyectos que teníamos en cartera en Bizkaia Orekan para ver los que hay que mantener, descartar, posponer, intensificar… Porque el escenario ha cambiado de tal manera que hay que replantearse el balance entre lo urgente y lo importante. Hay que saber a qué decir NO para decir SÍ a otros proyectos.

Una línea interesante de conversación fue en torno a la necesidad de revisar y apostar por sistemas de gestión que pongan en el centro el conocimiento, el trabajo en equipo, la capacidad de cooperar. Se comentó como insistir en proyectos tipo Haziinova, potenciar la herramienta Kudeabide, hasta alguien abogó por rescatar la metodología Premie.

Se hablo también mucho de COORDINACIÓN. Es tiempo de pasar del YO al NOSOTRXS. De ver cómo los distintos agentes que conformamos el ecosistema podemos trabajar de manera más coordinada.

Incluso se comentó cómo partes del sistema que a veces están más invisibilizadas pueden ganar más protagonismo, y en este sentido se apuntaba a los centros de FP.

Se concretaron algunas posibilidades de organizar puntos de encuentro con empresas para desactivar esa sensación de soledad, y para poner en común diversas posibilidades para mantener su capacidad de comunicación con su clientela o para ver posibles proyectos en cooperación para mitigar las consecuencias de esta situación.

En mi resumen particular las palabras claves fueron CERCANÍA y COORDINACIÓN.

El reto es mayúsculo. Se trata de activar casi a la vez propuestas para la supervivencia y para la reactivación.

Como sociedad tenemos que repensar todo, porque no se trata de volver a la situación anterior sino aprender de la experiencia y descubrir nuevas formas de hacer más adecuadas a las necesidades sociales y medioambientales.

Antes de esta situación ya se hablaba de la necesaria triple transición demográfico-social, ecológico-energética y tecnológico-digital. Los plazos para esa transición eran los que cada quién consideraba factibles.

Y de repente algunos imposibles se han hecho realidad: me refiero a la extensión del teletrabajo, a la radical sustitución de reuniones presenciales por virtuales, donde hasta las personas con más resistencia a estas cuestiones se empiezan a manejar con cierta soltura por lo digital.

Necesitamos activar la imaginación para encontrar vías de salida sanas a la situación histórica que estamos viviendo. Y en este proceso todo suma. Incluso reuniones modestas de gente modesta que se empeña en aportar su granito de arena para ser parte de la solución.

Son tiempos difíciles aunque la esperanza nace cuando a diario nos reunimos para aplaudir con especial admiración a tantas y tantas personas que antes apenas ocupaban un modesto papel en el imaginario social y ahora son esenciales en el sostenimiento de la vida.

Que ese gesto nos ayude a encontrar el camino y sobre todo a encontrarnos en los caminos.

Y que los encuentros que activemos nos ayuden a recargarnos de energía.

Tiempo para la serenidad y la calma

Hace tiempo que este blog ha estado en silencio.

Ha sido un silencio muy fértil. Lejos de ser reflejo de falta de actividad se ha debido justo a lo opuesto. Llevamos unos meses con tal carga de trabajo que no hemos encontrado pausa para narrar alguna de las actividades que hemos estado desempeñando. ¡Y mira que ha habido!.

Y hoy, justo hoy, parece el día propicio para retomar el (im)pulso a este blog.

En un momento en el que cunde la alarma social, donde el miedo al contacto y la incertidumbre por el futuro se adueñan de la sociedad… es también tiempo para parar, para serenarse, para respirar profundamente, para ampliar la mirada y para descubrir nuevas formas de hacer que nos permitan salir socialmente fortalecidas.

Es crucial tomar conciencia de dónde ponemos el foco de nuestra atención.

Qué es lo que nos ocupa y lo que nos preocupa.

Cómo nos informamos.

Hasta qué punto el confinamiento nos aisla o activa múltiples redes de (auto)apoyo que dan medida de la dimensión social de esta “crisis” de la que sólo se puede salir desde la solidaridad.

Se habla de colectivos vulnerables, cómo si no lo fuéramos todos, a los que hay que cuidar. De responsabilidad y de madurez.

Se reclama reconocimiento social específico para colectivos cuya contribución y generosidad nos emociona. Y también se visibilizan otros colectivos con poco reconocimiento social previo pero en estos momentos de alarma emerge con nitidez la función social que desempeñan, que siempre han desempeñado, a pesar de su bajo status social.

Se visibiliza lo precario de la realidad. Y cómo en pocos meses los que construíamos vallas, y leyes, para los de “fuera”, somos vulnerables y requerimos leyes comprensivas con nuestra nueva situación.

Es una época propicia para ser conscientes del auténtico valor de las cosas. Cuanto echamos de menos ahora un abrazo, un saludo cariñoso, quedar con las amistades, salir a la calle para dar una vuelta …

Es tiempo de revisar estilos de vida, modelos de consumo y de relación…

Y es que el archífamoso Covid19, aunque está teniendo un importante coste social, también es una nueva oportunidad para reflexionar, aprender… y cambiar.

Cuando en unos meses concluya la alarma sanitaria el panorama que se dibuja será complicado. Sobre todo si no hemos aprendido la importancia de la solidaridad y de poner primero lo que importa, las personas y especialmente las más vulnerables.

Y de nuevo será esencial mantener la calma para poder distinguir lo importante de lo accesorio. Y sobre todo tocara evaluar cual puede ser la contribución generosa de cada persona para salir de esta situación de una manera resiliente.

Y esa es ahora nuestra intención. Aprovechar este tiempo de “pausa” para revisar nuestras propuestas, para escuchar lo que la nueva situación demanda, para tejer complicidades y construir puentes que nos ayuden a acercar orillas.

En el nuevo reto que tenemos encomendado de impulsar el desarrollo comarcal equilibrado en Bizkaia queremos aprender de esta situación para ser capaces de construir de manera colectiva un futuro más sostenible.

Y ahora toca sumergirnos en la serenidad y en la calma para vislumbrar nuevos horizontes posibles.

PD1: Dedicado a mi hija que hoy cumple años en un día muy propicio para la introspección y… la calma.
PD2: Con motivo de los cambios internos habidos en el Departamento las crónicas que escribiremos a partir de ahora estarán sobre todo relacionadas con las actividades del nuevo Servicio de Desarrollo Comarcal.

Arbela. Bideak Eginez.