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Sembrar sueños para recoger realidades… en Durangaldea

Ayer por la tarde, por invitación del Polo de Competitividad de Durangaldea a través de Augusto Uriarte, participé en un encuentro con unas 15 organizaciones de la comarca en las instalaciones de IK4 Azterlan.

La presentación formaba parte del proyecto “Lankidetzan Berritu” que el Departamento de Desarrollo Económico y Territorial de la Diputación Foral de Bizkaia está financiando para impulsar la colaboración entre las agencias de desarrollo local de Durangaldea y Lea Artibai para generar proyectos de innovación en cooperación.

Se trataba de presentar públicamente los resultados de 25 entrevistas realizadas a diferentes organizaciones industriales del Duranguesado en torno a cuales son, en su opinión, las claves más significativas a la hora de impulsar la competitividad, la innovación y la cooperación.

Así que me acerque con las orejas limpias para escuchar con mucha atención todo lo que allí iba a señalarse.

Para ello Anton Gorriño expuso con mucho detalle los resultados de la investigación.

Para enmarcar el proyecto hizo referencia al informe de Orkestra titulado “Bizkaia competitiva y territorialmente equilibrada” donde se señala que para tener resultados hace falta sobre todo trabajar en “los actores y el entorno”. Plantean que para un adecuado desarrollo local es preciso:

  • Generar entornos favorables para la actividad productiva
  • Poner el énfasis en desarrollar relaciones empresariales de colaboración y
  • Activar el trabajo en red entre los diversos agentes.

Entrando en el análisis del estudio Anton nos comentó que, en relación con los factores clave de competitividad, las empresas habían situado en primer lugar los aspectos relacionados con “lo comercial, la fabricación y la capacitación de las personas” y en segundo lugar los temas de “compras e innovación”.

En cuanto al desarrollo de la innovación el 40% de las empresas tienen algún equipo o responsable de los temas de innovación, o dicen tener, y el 20% de las empresas disponen de alguna metodología para la identificación de oportunidades.

En general las empresas desarrollan sobre todo proyectos de innovación incremental.

En este sentido los dos principales factores de impulso de la innovación que se señalaban eran la capacidad de identificar oportunidades y la implicación real de las personas de la organización con este tipo de proyectos.

Por último analizando la cuestión de la cooperación el 60% de las empresas han participado en los dos últimos años en algún proyecto de innovación en cooperación.

Las principales entidades con las que cooperan en estos procesos son los proveedores y los centros tecnológicos.

Entre las claves para el impulso de la cooperación destacaron dos: la existencia de alguna persona, organización, que dinamice este tipo de proyectos y el grado de implicación y confianza entre las organizaciones para la cooperación eficaz.

También se constató la dificultad de materializar este tipo de proyectos por prejuicios, malas experiencias previas, barreras organizativas, etc.

En torno a esta “foto” se abrieron diversos debates en las que cada quién mostró su mayor grado de conformidad o discrepancia. Cada quién aludió a su propia experiencia y fue muy bonito observar como las interpretaciones de la misma realidad son vividas de múltiples maneras según quién sea el observador. De nuevo “el observador modifica lo observado”.

Entre las diversas aportaciones que se produjeron yo resaltaría lo siguiente:

  • Algunas de las organizaciones consideraban que la foto tomada era un fiel reflejo de la realidad. Muchos mercados se han caído y hay que salir a vender como nunca, por ello hace falta estar dotado de medios productivos que les permitan ser “infalibles” para lo cual además de buenas instalaciones hace falta trabajar el tema de la capacitación para dominar los procesos.
  • Para otros observadores en cambio hace falta meter más el zoom para ver en la foto cuestiones que aunque están no aparecen a primera vista. En concreto se aludía a que “a la vez” se está trabajando en el corto plazo, y esa parte si está bien recogida en la investigación, y en el largo plazo, donde las cuestiones relacionadas con la diferenciación, la cercanía a los mercados, la innovación están también presentes pero de una manera más sutil. Sobre todo porque no es fácil dar respuesta a los requerimientos del día a día e ir avanzando en estrategias para dejar ir lo que ya no aporta tanto valor y empezar a avanzar en “lo nuevo”.

En ese sentido se reclamaba apoyo de las empresas tractoras y de las diversas instituciones delas que se reclamaba más agilidad y proactividad.

Para mí al menos, fueron muy relevantes un par de intervenciones. Una que ponía el énfasis en la importancia de la proximidad al mercado para “oler” las oportunidades y ser capaces de transformarlas en nuevos negocios y otra que constataba que muchas veces no se puede competir tanto por procesos, por lo que hace falta plantear acciones rupturistas que reten a la organización para avanzar hacia nuevos modelos de negocio en continua adaptación.

Interesante también la aportación de Ainhoa Arrizubieta de Azaro Fundazioa cuando comentó el importante papel que juegan ellos en la comarca de Lea Artibai asumiendo un rol muy proactivo, una mezcla de Pepito Grillo y de Celestina, para retar a las empresas de su comarca para que afronten retos que están ahí y falta que alguien los lidere.

Comentarios de todos los gustos y colores, preocupaciones compartidas, diversidad de respuestas ante retos parecidos. ¡Cómo la vida misma!

¿Y ahora qué? Nos preguntaba al final de la sesión Anton Gorriño. ¿Hay voluntad de avanzar en el impulso de la cooperación como estrategia de competitividad?

Silencio.

Pero un silencio de los que algunos llaman silencio fértil desde el que pueden emerger nuevas posibilidades.

Y entonces, Julian Izaga nos contó que “casualmente” la víspera había estado por Azterlan un joven japonés de 78 años, dueño de una gran fundición japonesa que se encuentra en la cuarta generación que todavía sigue hablando de sueños. En este caso se trataba del reto de fabricar piezas de gran tamaño de fundición sin moldear las piezas. A través de la fabricación aditiva. Y para ello necesitaba… cooperar.

Contagiado por ese espíritu Julián hizó el alegato final. Hay mimbres en la comarca para acometer proyectos de envergadura. Para acometer proyectos “diferentes”. Eso sí, hay que mimar el proceso que permita que la complementariedad se despliegue en entornos de confianza donde lo improbable se vuelva posible.

Y antes de dar las gracias a todos por su “presencia y participación” amenazó con que desde Lankidetzan Berritu seguirán trabajando para identificar oportunidades que puedan convertirse en proyectos que generen empleo y riqueza para la comarca. Sin duda un buen reto que compartir.

Me uno al agradecimiento de Julián, especialmente extensible a Izar Garitagoitia, Jesús Irastorza, Alex Ormaechevarria, Jon Kepa Idoiaga, Inaxio Otxandiano, José Ramón Zarate, Ignacio Esnaola, Andoni Lejarraga, Belén Rodríguez, Iñaki Lamarain, Xabier Oarbeascoa, Jon Bizkarra, Juan Carlos Serna, Pello Beistegui, Iñaki Ormaetxea, Jakoba Bernedo, Kepa Jon Arana, Roberto Escolar, Marta Ratón, Salvador Zumarraga, Luis González Landazuri, Angel Garate, Martin Barreña, Ricardo Gómez de Segura y a Juan Facundo Zumarraga.

¡Que los sueños de los y las visionarias de hoy alumbren los nuevos proyectos de mañana!. ¡Y que de forma colectiva contribuyamos a su concreción!

Reflexiones en torno a la facilitación para la construcción de equilibrio territorial

En línea con el nombre que en esta legislatura tiene el Departamento, Desarrollo Económico y Territorial, estamos trabajando para ver cómo articular nuevas iniciativas que favorezcan la competitividad y el equilibrio territorial en Bizkaia.

La propuesta es ir creando espacios de encuentro para escuchar la voz de los distintos organismos territoriales que trabajamos en Bizkaia con propósitos coincidentes.

Se están dando los primeros pasos. Todo es muy incipiente. Más que definir lo que hay que hacer se trata de adoptar una actitud de escucha para estar atento a lo que va a ir emergiendo. Sabiendo que esto del desarrollo territorial es una cuestión compleja donde lo importante es ir enriqueciéndonos mutuamente con una visión lo más integradora posible.

El pasado día 2, diez personas del Departamento y de Beaz tuvimos el privilegio de participar en una sesión de capacitación dinamizada por Miren Larrea, de Instituto Vasco de Competitividad,  Orkestra, en torno a la facilitación de este tipo de procesos.

Con un enfoque muy práctico, Miren nos fue desvelando algunas claves a tener en cuenta ahora que todo está por escribir. Podríamos haber titulado la sesión con algo así como “Todo lo que Vd tiene que tener en cuenta si quiere facilitar un proceso colectivo”.

Por su valor me apetece compartir algunas de las cuestiones que afloraron en dicha sesión porque para mí fueron “canela en rama”.

Entendiendo que la facilitación es construir capacidades colectivas, lo primero que nos advirtió fue del peligro de confundir la facilitación con técnicas de dinamización. Por supuesto, éstas son importantes, pero lo primero, lo básico, lo fundamental es construir el propio contexto de la facilitación. Reflexionar con carácter previo sobre el rol, el posicionamiento con que queremos abordar este proceso. Cómo decía Miren no hay nada más “práctico” que hacer bien esta reflexión previa.

Y es que la cuestión territorial es compleja. Afecta a actores y actrices diferentes con mil interpretaciones sobre cuáles son los retos clave y las posibles propuestas de solución, y donde nadie puede determinar cuál es la solución adecuada.

En este sentido hacía una distinción muy interesante. Un problema se puede definir como complicado cuando es precisa la intervención de una persona “experta” que aporta una visión técnica cualificada. Mientras que los problemas son complejos cuando no tienen una solución que podamos encontrar. En estos casos en vez de la opinión experta, se trata de CONSTRUIR LA SOLUCIÓN, Por ello lo básico es ir viendo como fluyen los acontecimientos, para ver cómo evoluciona el proceso. No es tanto una cuestión técnica como un proceso de construcción social donde es precisa mucha facilitación. Habitualmente cuando el proceso ha concluido, somos capaces de explicarlo en retrospectiva, pero no se puede hacer su planificación previa.

Por ello alertaba del peligro de gestionar problemas complejos como si fueran complicados, tratando de sustituir con criterio experto, lo que requiere fundamentalmente de dialogo y construcción de equilibrios.

Otra de las ideas fuerza en la que insistió Miren fue en la gestión del conflicto. En este sentido hablaba de huir de la idea rosa de la colaboración. De hecho, según ella, la colaboración emerge de una adecuada gestión del conflicto.

Y es que todas las instituciones que vamos a compartir trayecto trabajamos buscando lo mejor para Bizkaia y sus gentes, pero con planteamientos diferentes, lo cual es muy legítimo.

Se trata de saber escuchar las diferencias. Estar dispuesto a que se abran cuestiones espinosas, que en cualquier caso ya estaban, pero ahora encuentran un cauce de expresión. Se trata de llegar a visiones más o menos compartidas, muy diferentes de una visión única. Donde a través del consenso se crean acuerdos suficientes para poder pasar a la acción conjunta.

Y es que para gestionar el conflicto hace falta aflorarlo, explicitarlo. Lo cual requiere mucha escucha de la buena, de la que empleamos cuando queremos escuchar de verdad. Mucha mano izquierda, mucho olfato, la generación también de espacios informales donde pueda hablarse lo que queda excluido en los circuitos convencionales.

Tras esta primera exposición empezamos a identificar algunas cuestiones que van apareciendo en estos primeros pasos que empezamos a dar. Relacionados con temas de desconfianzas mutuas, la importancia de los ritmos del proceso, la heterogeneidad en los puntos de partidas de cada comarca, con expectativas y necesidades diferentes, la propia zonificación realizada, incertidumbres varias, temas de (des)coordinación…

Miren nos animaba a tener una estrategia para este proceso en lugar de un plan estratégico. Porque es algo a co-construir y donde lo importante no es tenerlo todo claro sino estar abiertos y atentos a lo que va ocurriendo.

Citando a Mintzberg planteaba el rol de la facilitación como la intersección entre tres cuestiones:

  • La capacidad de aprendizaje en estos procesos de construcción social. Para lo que recomendaba ciclos cortos de reflexión-acción.
  • La capacidad de negociación en una cuestión donde los juegos de poder son tan habituales y
  • La apuesta por la colaboración desde la conexión con los diferentes posicionamientos ideológicos, los distintas escalas de valores desde las que cada quién nos movemos

Sin duda estamos ante un proceso que es emergente por naturaleza, que requiere de mucha construcción social, donde el vértigo ante determinadas cuestiones espinosas o la incertidumbre ante lo que puede ocurrir van a condicionar el proceso.

Ante estas situaciones solo cabe escuchar con el propósito de dejarnos influir mutuamente. Para lo cual habrá que ajustar expectativas porque tampoco se trata de disponer de cheques en blanco. Como decía Miren “es difícil no entrar en un proceso así y no cambiar”.

La última parte de la jornada incidió en que como facilitadores del proyecto se trata sobre todo de crear las condiciones para que las reflexiones, la toma de decisiones y el paso a la acción sean lo más eficaces posible. Se trata de ir construyendo un relato donde todas nos sintamos parte de un proyecto común, para lo cual hay que aprender a tender puentes.

De hecho en algunas de las experiencias en que Orkestra ha participado en Gipuzkoa Sarean, el acento no ha estado tanto en los contenidos del diálogo como en el propio proceso de diálogo, hasta dónde nos escuchamos. Y es que este proyecto requiere de mucha generosidad. De DAR sabiendo que antes o después también vamos a RECIBIR.

En la parte final entramos en algunas cuestiones de detalle relativas a temas de confianza, visión, agendas compartidas…

Como resumen me quedé con la importancia de VIVIR el proceso desde un lugar de mucha presencia y apertura.

El valor de la facilitación como un reto tan estimulante como complejo, donde lo básico es tomar conciencia de que precisamente en la escucha de los distintos puntos de vista podemos encontrar puntos de conexión para propuestas más incluyentes y equilibradas. Donde el equilibrio territorial encuentre su sitio natural y donde todos y todas vayamos creciendo.

¡Así lo vayamos construyendo!

Eskerrik asko, Miren, por compartir tus experiencias y tu aprendizaje. ¡Mucho reto por delante!

Arbela. Bideak Eginez.