2022: CAMBIO DE CICLO PERSONAL

Hoy 4 de Octubre, hace 10 años, salté en parapente en Orduña en una experiencia inolvidable y, además, aterricé en Tertanga, un lugar especial de mi árbol familiar.

Y hoy, otro 4 de octubre, acabo de dar otro salto: he solicitado acogerme a una baja incentivada del plan de recursos humanos de la Diputación. Lo que significa que mi vida laboral concluirá a primeros de Enero de 2022. Obviamente es un proceso pendiente de aprobación. Pero todo apunta a que a mi ciclo laboral apenas le quedan 3 meses, justo el suficiente para cerrar 2021.

Me parece muy importante aprovechar este trimestre para hacer un buen cierre de mi etapa laboral de manera que pueda abrir el nuevo ciclo de la manera más sana posible.

Así que, comparto lo que siento porque es una mezcla de sensaciones.

Lo primero es… ILUSIÓN, mucha ilusión por la posibilidad de disponer todo mi tiempo con aquellas propuestas que me encienden por dentro. Ya pululan por mi cabeza muchas opciones: personales, familiares, sociales, lúdicas…

Aunque quiero tomarlo con calma para que la elección sea lo más equilibrada posible.

A esta ilusión le acompaña el vértigo. No en vano, este salto que voy a dar es de mucha envergadura.

Llevo en este Departamento más de 36 años y medio. Toda una vida.

Recuerdo con nitidez aquel 1 de marzo de 1985 cuando a las 8h de la mañana nos encontramos en Gran Vía 45, en una sala del edificio Sota, las personas que nos incorporábamos ese día al Departamento de Promoción Económica, un departamento estrella, recién creado.

24 años tenía y toda una vida por delante, también a nivel laboral.

Por supuesto que en estos años ha habido de todo: proyectos ilusionantes, otros más aburridos, logros y fracasos, equipos más y menos comprometidos, direcciones más cercanas, y más lejanas, alegrías y decepciones, proyectos por los que te dejas todo y otros de los que deseas que acaben cuanto antes…

Miro, con nostalgia, todo este tiempo y me siento sobre todo… muy afortunado. Ha sido un placer contribuir a la vida de este Departamento, lo cual no está reñido con haber vivido momentos complicados, con contradicciones, con dudas.

Pero sí, me siento un privilegiado por haber desarrollado mi carrera laboral en el Departamento.

Y la primera pregunta que me hago es, ¿con qué me quedo de lo vivido?

Pues sin dudarlo, con las personas que he conocido, con las relaciones nutritivas que he ido creando, tanto con gente del Departamento como de fuera.

Porque la sal de la vida se encuentra especialmente en las relaciones interpersonales. Algunas son relaciones que perduran. Otras ya concluyeron, pero me han dejado huella y un profundo poso de agradecimiento.

He aprendido de mucha gente. Mi mirada ha ido cambiando al enriquecerse con otras miradas que me han permitido ver lo que yo era incapaz de apreciar por ser fiel a mis orejeras.

También me ha tocado relacionarme con gente complicada. En algunos casos hasta he podido aprender la lección que me venían a enseñar, aunque en otros casos lo más sano ha sido poner distancia y cortar la relación.

Y junto a lo relacional, por supuesto también están los proyectos, los retos, los programas.

Aunque en este caso distingo aquellos que me han dado vida, de los que me la han quitado.

O por decirlo de otra manera ha habido proyectos con los que yo me he encendido, momentos de especial agitación creativa, y otros en los que me notaba apagado, mustio, cansado.

Lo que más he agradecido ha sido la confianza y la libertad para crear con autonomía.

Y lo que más me ha consumido ha sido por una parte proyectos con poca ambición o que para mí eran “más de lo mismo” y la “microgestión”.

Miro hacia atrás y me sigo emocionando con las historias del programa Premie. Eso sí que fue un premio para los que tuvimos la suerte de vivirlo. (Felizmente la metodología sigue accesible en abierto).

Mil historias con las más de mil empresas que pasaron por él. Mucha cercanía.

Los mil foros de debate y de experiencias que se organizaron de cara a desvelar los entresijos del mundo de la gestión empresarial, con sus luces y sombras. Este blog recoge muchas crónicas de aquellos encuentros llenos de vida, de dudas, de generosidad, de experiencias, de preguntas con y sin respuestas.

Mil historias también con el mundo de la consultoría al que retamos a encontrar nuevas formas de acompañar y hacer consultoría. Hemos planteado preguntas para abrir reflexiones y conversaciones, debatido sobre como impulsar procesos de transformación organizativa y hasta nos atrevimos con unas guías para la transformación.

Me quedo también con el símil del coctel que ha supuesto este recorrido profesional. La mezcla, remezcla, la apuesta por nuevos sabores, la experimentación con resultados de todos los colores.

Y ya casi en el colofón, el propio proyecto de desarrollo comarcal en el que actualmente estamos inmersos. Una apuesta interesante para activar las capacidades de las agencias de desarrollo local en esto de la promoción económica. Siguen muy vigentes las reflexiones en torno a la facilitación para la construcción del equilibrio territorial.

Todo ello en un escenario como el actual donde el cambio climático exige repensar más que nunca los modelos de (de)crecimiento (in)sostenible. Como en algún momento hemos expresado, la sosteVIDAbilidad es una cuestión que requiere muchos cuidados.

Pero bueno esto, todavía, no es una despedida que queda un trimestre que según vaya sucediéndose puede dar mucho juego.

En cualquier caso, me apetecía compartir que, para mí, 2022 va a ser un año de cambio de ciclo. ¡Dicho queda!

One Response to “2022: CAMBIO DE CICLO PERSONAL”

  1. Bufff, tela ponerse a escribir sobre 36 años de trayectoria. Madre miaaaarrrrr!!!!
    Pues fíjate, lo mismo tienes que escribir otro post de despedida para contar lo que vas a hacer. Digo por ir aprendiendo de los que pasáis antes por ese momento de saltar de un lado al otro. En cualquier caso, Borja, un placer haber compartido en algunos momentos trabajo y filosofía de vida. En mi caso, me quedo con esa buena persona que siempre vi en ti. Lo digo de corazón. Vale, sí, colaboramos en lo profesional pero… luego está lo otro, que es más importante.
    Cuídate mucho, jovenzuelo.

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Arbela. Bideak Eginez.