Eskerrik asko Jose!

Hace 3 meses que este blog está en silencio. En esta ocasión ha sido un SILENCIO con mayúsculas.

En la anterior entrada hacía alusión a nuevas propuestas laborales del proyecto Bizkaia Orekan Sakonduz para los nuevos tiempos que vienen.

Lo que no sabía el pasado 15 de abril es que una semana después le iban a ingresar de gravedad a mi hermano Jose, que al final terminó falleciendo el pasado 1 de Junio.

3 meses intensos, interminables, llenos de esperanza y de desesperanza, de dolor, de cuidados mutuos, de rituales, de acompañamiento, de duelo… y, justo es también reconocerlo, con muchos aprendizajes y crecimiento.

Así es la vida!.

Un día todo cambia y ninguna de las previsiones sirve ya para nada.

Nos cuesta aprender que la vida es esa sucesión de momentos que nos ocurren mientras estamos despistadas planificando cursos de acción y perdiéndonos la intensidad de cada instante.

Y cuando la situación vital te supera, solo queda vivir cada día cómo si fuera el último, porque cada día es un regalo, un presente.

Cuando el horizonte se achica, es momento para profundizar en lo importante, para poner atención, como nunca, en una misma y en las demás.

Es tiempo de priorizar lo esencial y descartar todo aquello que nos distrae, nos preocupa, nos nubla la vista.

Como decía Gabriel Celaya en “La poesía es un arma cargada de futuro”:

cuando se miran de frente los vertiginosos ojos claros de la muerte,
se dicen las verdades,
las bárbaras, terribles, amorosas crueldades

Es curioso como puedes compartir 60 años de vida con un hermano y al final las conversaciones más auténticas, más profundas se producen en apenas mes y medio.

Es curioso descubrir justo al final de su vida tanta sabiduría, tanta fuerza interior, tanta templanza, tanta aceptación.

Todas esas virtudes justo han aflorado en su máxima expresión en el momento de la verdad. Cuando no caben medias tintas cuando las apariencias ya no tienen sentido.

Ha sido su generoso legado, su última enseñanza, su ejemplo de saber morir para que nosotras aprendamos a mejor vivir.

Traigo todo esto a este blog, primero porque me ha impactado profundamente y pretender ser también un acto de homenaje a mi hermano Jose.

Y segundo porque me gustaría trasladar lo aprendido en esta situación también al ámbito laboral.

Y es que cuando diseñamos programas, nos dedicamos a hacer planes, asignar recursos, establecer indicadores, hacer evaluaciones y propuestas de mejora…

Y está bien, siempre y cuando ello no nos impida ver que lo importante es:

Tener ilusiones y pelear por ellas.

Soñar y ponernos en acción

Tejer relaciones sanas.

Escuchar para ampliar nuestra comprensión de la realidad.

Incluir perspectivas diversas.

Darnos cuenta de lo esencial para que nuestra acción sea coherente.

Estar atentas a las necesidades ajenas.

Y entonces, en Bizkaia Orekan Sakonduz, o en cualquier otro proyecto, incluso cuando en la superficie todo parezca similar, aquello que se haga tendrá una cualidad diferente, porque se asentará sobre bases sólidas y tendrá otro sello.

Y entonces, ciertamente, las nuevas propuestas alumbrarán nuevos tiempos.

Y entonces, yo, en mi fuero interno sentiré la sonrisa cómplice de mi hermano que me llena por dentro y por fuera.

¡Va por ti!

Eskerrik asko Jose!

PD: Dedicado especialmente a mi ama, a Maite, a Alazne y a Eider.

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Arbela. Bideak Eginez.