Escuchar y destilar

Llevo un tiempo en silencio consciente en este blog y hoy me apetece romperlo.

Esta siendo un periodo de escucha y de autoescucha. De observar los cambios en los que estamos inmersos y de percibir que siento yo con esos cambios que me cambian.

Efectivamente, estamos en un proceso interno de cambio que nos va a hacernos resituarnos en nuestra acción.

Tiempo en el que se mezclan incertidumbres, incomodidad, ilusión y esperanza.

Tiempo en el que no podemos parar las dinámicas en las que estamos inmersos: experimentando nuevas propuestas de implementación del programa premie, impulsando diversos foros y talleres de debate, apoyando procesos de transformación basados en personas, explorando vías para construir comunidades de aprendizaje entre personas consultoras… proyectos todos ellos llenos de lucha y de vida.

Y a la vez tratando de dejar hueco a lo nuevo: acercamiento al sector artesano, mayor conexión con los temas relacionados con la responsabilidad social, impulso de los denominados centros de excelencia… proyectos que ya vienen de atrás y con los que tenemos que establecer mecanismos de coordinación para buscar coherencia en nuestro hacer.

El equipo ha sufrido también cambios. Personas entrañables con las que ya no vamos a tener tanta cercanía y nuevas personas con las que vamos a tener que aprender a convivir.

Nada es casual. Por tanto será que en este preciso momento nos toca aprender esta lección: fluir con el cambio.

¡Ya os contaremos cómo vamos destilando esta experiencia!

Los valores a debate

 Ayer nos volvimos a juntar las personas que conformamos el Foro del Lea Artibai. En esta ocasión, tomando como soporte el libro “La cultura del Ejemplo” de Carolyn Taylor charlamos sobre la importancia de los valores y la asunción de los mismos por parte de todas las personas de la organización. 

El libro habla de cinco culturas. Cada una de ellas lleva asociados unos determinados valores.

CULTURA

VALORES

La cultura del logro

Meritocracia, mi palabra es mi obligación, honestidad.

La cultura centrada en el cliente

 

Escuchar, honor, relación, aprendizaje, confianza.

La cultura de Equipo único

Generosidad, cooperación, confiabilidad, franqueza, diversidad.

La cultura de Innovación

Curiosidad, búsqueda de la excelencia, franqueza, coraje.

La cultura de las personas primero

Confianza, igualitarismo, diversidad.

El objetivo es transformarse en una organización regida por valores, en una “organización de principios”. Para ello, debemos señalar aquellos valores con los que nos sintamos más a gusto ya que los valores nos conceden el sentido de identidad.

En función de los valores elegidos nos encontraríamos en un tipo de cultura o en un mix de ciertas culturas.

En el debate surgió la necesidad del sentido de pertenencia a la organización, la necesidad de implicación por parte de las personas, confiar en las personas…

Llegamos a la conclusión de que los valores no pueden ser impuestos por la organización y que éstos deberán ir variando a lo largo del tiempo al igual que las personas vamos evolucionando en nuestras vidas, añadiendo, sustituyendo, modificando…

Las conversaciones nos llevaron a la necesidad de que el lugar de trabajo sea un entorno agradable. – Nos pasamos más de ocho horas al día en el trabajo (1/3 de nuestras vidas) que menos que lo pasemos a gusto. En casa tenemos fotos de nuestras familias, ¿por qué no en nuestras organizaciones?- argumentó Oscar.

La pregunta me hizo reflexionar, ¿No la tengo porque no quiero compartir mi vida con mis compañeros? ¿Tengo que hacerlo?Maddi Athletic por aitxitxe.

De primeras, como no tengo foto de mi niña en mi escritorio os la presento: Se llama Maddi y es del athletic.

3ª sesión taller “nuevas formas de consultoría”

El viernes contamos con la presencia de Aitor Egurrola que nos habló sobre su experiencia como director general en  modelos de transformación y gestión participativa.100_0726

Aitor señaló seis componentes en el paso a un modelo de gestión participativa:

1.- La decisión: alguien con el suficiente poder ha de tomar la decisión. Según Aitor, la persona con poder en la empresa es la que tiene voluntad de ejercerlo.

2.- La elección: elección del camino transformador participativo.  La necesidad suele ser la que te lleva al camino.

3.- Las condiciones: para abordar este proceso se necesita gente que crea en las personas.

4.- Liderazgo: hace falta un líder que haga suya la idea del cambio.

5.- Los roles: los modos de actuación anteriores no valen.

  • el accionista debe aceptar un nuevo sistema de reparto
  • los sindicatos deben ser apoyo y garante del proceso, la parte reivindicativa pierde fuerza.
  • las personas directivas han de formar un equipo que crea, deben ser facilitadores del proceso
  • las personas trabajadoras deben de aprender ha creer en el proyecto
  • las personas consultoras van a ser necesarias, pero como un asesor personal, un amigo, alguien que acompañe, que te recuerde el camino. Un poco, el confesor de la organización, alguien en quien todos puedan confiar.

6.- Responsabilidad: se va a remover la organización hasta los cimientos. Hemos de tener claro a que estamos jugando, si no montaremos un desastre casi irrecuperable. Hay que tener en cuenta que lo que está en juego es el proyecto vital de las personas de la organización.

Tras esta exposición, surgió un debate entorno a cuales son los elementos calve para desplegar, por tanto, un proyecto de transformación y hasta que punto la actividad de consultoría que cada uno realiza tiene que ver o no con desplegar estas claves.

Surgieron diferentes ideas sobre las claves, pero me quedo con unas que rebautizaron como Vitamina C:

  • Creer en el proyecto
  • Confianza
  • Claridad de los objetivos
  • Contagio
  • Comunicación
  • Compartir
  • Corazón

Sobre la actividad de consultoria:

  • cobran por dar soluciones y tomar decisiones, por acompañar, hacer preguntas, ser su espejo
  • sembrar semilla de la importancia de las personas
  • creer en el cliente y en el proyecto que plantea
  • honestidad, credibilidad
  • conectar

Terminó la sesión con un nuevo capitulo del cuento de Borja…

2ª sesión de “no formación” en el mundo 2.0

El miércoles por la tarde nos juntamos de nuevo para, de la mano de Silvia, seguir adentrándonos en el mundo 2.0.

twitterEsta vez estuvimos viendo la potencialidad de los blogs, las wikis; descubrimos como hablar en Twitter, y como usar Tinyurl, Twitpic.

Nos quedamos con ganas de más…así que ahora nos toca empezar a trastear por la red. Creo que alguien ya visualiza su blog…a ver que pasa.

Gracias  de nuevo Silvia por compartir tu saber hacer con nosotros.

Krisi garaietan, irudimena besterik ez da jakintza baino garrantzitsuagoa- A. Einstein

Egunotan Donostian Europar Batasuneko Lehiakortasun ministroen batzar informala izaten ari da, segurtasun neurri eztabaidatuek babesturik.

Zientziak ekonomi suspertzearekin duen konpromisoa ageriago uztea ei da asmoa. Horretarako europar zientzia eta ikerkuntza arduradunak I+G+b politikak bultzatzen saiatuko dira, antza.

Ez dira goi- mailako gizon hoiek  zertan etorri behar ideia barritzaileak krisiaren aurkako urtenbideetariko bat direla jakinarazteko.

Gure enpresa txiki eta ertainek  (ETEk) aspaldi dihardute horretan. Badakite arazo bakotzaren atzean aukera egon daitekela eta gogotsu ekinez proiektu hoiek errealitate bihurtzen direla. Beti.

Izan be,  hemengo ETEk urteak daramatzate benetako balio erantsia duten produktu eta zerbitzuak apalik lantzen. Eta halaxe jarraituko dute egiten.

 

La chica de la tirita

2ª sesión taller “nuevas formas de consultoria”

El pasado viernes tuvo lugar la segunda sesión del taller que comenzamos entorno al cambio en las formas de intervención para facilitar procesos de trasformación en las organizaciones.

Con este objetivo, Maite Darceles comenzó la sesión aclarando lo que para ella quieren decir los conceptos “intervenir –> transformación organizacional“:

  • transformación organizacional: llegar a cambiar las dinámicas de trabajo.
  • intervenir: influir sobre el comportamiento de otras personas

Formas de intervención según Maite:

 cuadro Maite

 Este planteamiento generó un debate donde surgieron aspectos como:

  • existe un miedo a cambiar nuestras formas de intervención
  • evolución a psicolog=s de empresas
  • ¿la consultoria mueve o son las personas carismáticas de una organización?
  • Los dos modelos son válidos ¿pueden ir en paralelo o son alternativas?
  • autoorganización vs. nueva dependencia
  • ¿punto de partida para iniciar el proceso?
  • éxito económico vs. resultado.

¿En que tipo de intervención estoy yo ahora? ¿Cuantos momentos tengo de intervención al uso y cuantos de avanzada? ¿Hacia donde quiero ir? ¿Qué tengo que hacer diferente para ir allí? ¿qué cosas tendría que dejar de hacer para posibilitar este tránsito?

A continuación Alfonso Vázquez nos planteó una aporía:

En (casi) todos los debates que se abren últimamente –y que vienen de antiguo- hay una problemática continuamente presente: ¿Por dónde empezamos? ¿Por cambiar la sociedad (sus instituciones/organizaciones)? ¿O por cambiar a las personas?

Evidentemente, estamos ante una aporía. Pues la sociedad no es otra cosa que una constitución de las personas que la componen, aunque paulatinamente los focos de poder determinen unos u otros comportamientos. Y las personas vienen instituidas –al menos parcialmente- por la sociedad en la que nacen, se socializan y de desenvuelven.

De esta aporía se deriva un doble error:

  • Cambiar las formas estructurales de las instituciones u organizaciones, esperando que esto cambie el futuro. Absurdo, puesto que las personas que las componen siguen asumiendo sus propios roles sin modificarlos sustancialmente, y estos roles son los constituyentes de la sociedad.
  • Cambiar a las personas, dotándolas de cualidades excepcionales para desenvolverse en un mundo cruel. Estúpido, cuando no meramente manipulador, ya que las personas se socializan y desenvuelven en el seno de las instituciones, de sus normas y leyes, de su sabiduría convencional. El ser humano es un ser social, y se desenvuelve en su contexto, con ligeras variantes. Así, teorías U, V, W, X, Y, Z… son puro artificio, cuando no un intento de integración complaciente de la persona en un contexto dado que, precisamente, no es muy acogedor. Las corrientes marginales del psicoanálisis ya hablaron de esto…

Por ninguno de los dos caminos hay resolución de la aporía… ¿Entonces?

 De esta reflexión surgieron varias ideas:

  • ¿es el contexto el que determina a las personas o son las personas las que determinan el contexto?
  • persona u organización vs. persona y organización
  • posibilidad de espiral: personas-organización-personas
  • conciliar objetivos personas-organización ¿cómo?
  • ¿Por donde empezar?
  • es imposible alinear deseos de las personas con los de la organización (que no tiene deseos)
  • empleado satisfecho vs. empleado libre.

Y finalizamos la sesión con un nuevo capitulo del cuento de Borja.

Bueno, mirando lo escrito veo que me ha quedado de lo más largo sin contar casi nada de lo que allí pasó!!!

La importancia del lenguaje

El martes estuvimos en la charla que dio Rafael Etxeberria, titulada “La crisis del modelo de gestión y los factores que determinan el desempeño de los equipos”.

Intentaré, sabiendo que un montón de cosas se me quedarán en el tintero, sintetizar en unas pocas líneas las 4 horas en las que Rafael nos expuso sus ideas.

En la primera parte de la charla, habló de la crisis actual, motivada según él, por el cambio del trabajo manual al trabajo del conocimiento.Imagen022

El trabajador del conocimiento es un agente conversacional. Por lo que el trabajo de conocimiento es una combinación de conocimiento y conversación, donde las personas participan de las decisiones en espacios de autonomía responsable.

Y en este entorno de trabajo de conocimiento se requiere una persona que sea gerente coach, que opere de una forma distinta de la de “ordeno y mando”.

En la segunda parte habló de lo que caracteriza a los equipos de alto rendimiento, como es la conectividad como capacidad de afectación mutua.

Según Rafael, la acción que produce la conectividad es la competencia de la escucha mutua, competencia genérica en la que se sustenta toda relación afectiva.

Y hablo de cinco niveles de la escucha:

  1. oir
  2. acceder al sentido del hablar de la otra persona y a las acciones involucradas en este hablar
  3. escuchar las inquietudes detras del habla de la otra persona
  4. escuchar la estructura de coherencia de la otra persona
  5. “El secreto del escuchar sublime es saber escuchar el bien” (Moises Cordoveros), que según Rafel, significa legimitar a la otra persona ¿que sabes de ella cuando te habla?

Para Rafael, la palabra es acción, por ello, la palabra tiene poder transformador. Así, debemos abrirnos a la posibilidad de que la palabra me cambie, me lleve a ver y actuar de forma diferente. Yo logro con mi palabra, en función de como hable, cambiar la escucha del otro, hablar de una forma tal que produzca un cambio en el otro. Ese sería el poder transformador como seres humanos.

Podría serguir rellenando líneas, pero prefiero dejaros con ganas de más…

Sesión de “no formacion” en el mundo 2.0

Consecuencia del primer taller de nuevas formas de consultoria, Silvia Muriel se ofreció a compartir con las personas del taller sus conocimientos del mundo 2.0.

rssLo ha llamado no formación, porque no es una formación al uso, en el sentido de que no hay un programa si no que Silvia nos está contando que cosas usa ella porque le parecen útiles. Y cree que a nosotros nos pueden servir.

Así que aquí estamos en bai, delante de los ordenadores, navegando por la web, hablando de rss, delicious, slideshare, scribd, creative commons, google docs, doodle… hoy estamos viendo como compartir…el próximo día veremos como conversar…así que conversaremos.

Gracias Silvia por compartir!!!

¿Cual es el fin de una organización?

El pasado 28 de enero, nos juntamos de nuevo en los locales de Lan Ekintza para mantener una nueva reunión del Foro Bilbao. La reunión giraba en torno a dos preguntas surgidas en la sesión anterior:

¿Cuál es el fin de la empresa? Y
¿Cuál el de las personas que componen la empresa?

A pesar de lo sugerente de la propuesta hubo poco quórum aunque, como siempre, mucho debate.

Empezamos constatando (alucinando) que en la Universidad se sigue explicando que el objetivo de las organizaciones es maximizar el beneficio para el accionista. Aparte de lo “trasnochado” de esa expresión nos parece que con esas formulaciones poco espacio queda para que la ilusión, el compromiso con la sociedad o la apuesta por futuros con más posibilidades se produzcan. Es sin duda una propuesta que , cómo se ha constatado recientemente, apuesta por el cortoplacismo y que amputa muchas capacidades que no se vinculen “directamente” con la vara de medir por excelencia: el resultado económico.

Obviamente tener resultados es fundamental, pues es condición de supervivencia económica, pero ¿ello lo convierte en el fin de una organización?. Desde luego quien así lo afirma deja entrever con nitidez su cosmovisión.

En algún momento de la sesión se hizo la analogía con el comer. ¿Diríamos que el fin de una persona es comer? (Evidentemente como no comamos nos morimos).

Otra pregunta que nos hicimos fue la siguiente: ¿Cuándo decimos que “La empresa tiene el fin X”, ¿a quien nos referimos? ¿a la propiedad, a la dirección, a las personas…?

De ahí saltamos a la reflexión de cómo buscar espacios para fomentar la participación genuina de las personas que conforman los proyectos, qué “palancas” pueden apoyar esos procesos, cómo afrontar los miedos que ineludiblemente aparecen?. En el tema de los miedos hablamos de aceptarlos y afrontarlos para que no nos limiten, no nos condicionen (¿o sería mejor decir no nos aten?)

Hablamos de la importancia de gestionar la diversidad, de crear nuevos hábitos para que entre aire fresco a las organizaciones y se puedan empezar a dar otro tipo de conversaciones y de relaciones dentro de la empresa.

Surgió la cuestión de cómo sembrar CONFIANZA, de soltar la pretensión de querer tenerlo todo controlado (¿atado?).

Constatamos que muchas veces decimos que fomentamos la participación cuando en realidad solo queremos que los equipos hagan lo que la dirección considera oportuno.

De ahí avanzamos hacia la reflexión de que las personas somos únicas, somos una incógnita y que las emociones que sentimos nos influyen decisivamente en nuestro pensar y hacer.

En un tono más personal comentamos que lo que nos “pone” es hacer cosas que consideremos tienen sentido, son útiles (socialmente), nos reta, nos gustan… Y en ese sentido la bondad de convertir el tiempo profesional en un tiempo lleno de vida.

Identificamos cómo fundamental la de ser conscientes de las claves con las que interpretamos la realidad y la capacidad de darnos cuenta de lo que pasa y de lo que nos pasa, de fijarnos en qué gastamos nuestra energía.

Constatamos que no hay garantías de lo que va a pasar y que a veces nuestras buenas intenciones pueden ser un peso que lastre el proceso al no permitir que las cosas discurran de manera más fluida. ¿Cómo posibilitamos el crecimiento y maduración de las personas y los equipos?

Se comentó también el papel de la consultoría. Por una parte como un apoyo y por otra cómo una especie de búsqueda externa de una respuesta que sin duda es interna.

En fin, más allá del rico debate lo nutritivo de la la sesión fue la pasión que emanaba de cada comentario. Y es que cuando lo que uno dice surge de lo que está viviendo, la intensidad está garantizada.

Para mi fue un lujo participar en esa sesión.

Nos convocamos para el próximo día 10 de marzo a las 9h en el Departamento de Promoción Económica para abordar esta inquietante pregunta:

¿Qué maneras sanas podemos encontrar para afrontar los miedos que sentimos?

Esa será otra historia

El comienzo de un cuento…

En el marco del taller sobre nuevas formas de consultoría, tengo el compromiso de contar un cuento. ¡Debe ser que me vieron cara de cuentista!

El caso es que para esta nueva edición no quería ni volver a utilizar el primero: El despertar de Sofía, ni continuarlo. Aquella historia está para ser seguida por cada lector, si quiere y cómo quiera.

Así que, coincidiendo que el viernes pasado iniciamos una sesión de trabajo, aproveche para cerrarla con la primera entrega de este nuevo cuento que también promete ser inacabado. Tengo el título pensado pero no lo revelaré hasta la última entrega allá por el 5 de marzo.

ERASE UNA VEZ…

que una mañana de Enero, en los aledaños de Bilbao se celebraba un taller de trabajo sobre nuevas formas de consultoría. Lo rimbombante de su nombre atrajo a una generosa audiencia.

A medida que llegaban las personas se producían los saludos de rigor y en esto que coincidieron cuatro viejos amigos que no se veían desde los tiempos del colegio. La vida les había separado y, ¡hete aquí!, que de repente les había vuelto a reunir. Enseguida quedaron para comer en cuanto concluyera aquella sesión.

Empezaron las dinámicas y hubo una de ellas que trataba de ahondar en las causas de satisfacción y malestar de las experiencias de cada uno ellos.

Hubo un momento, cuando se hablaba de malestares, que casualmente los cuatro cruzaron sus miradas. Miradas que hablaban mucho más que las palabras. Algo se quedó congelado en aquel punto. Aunque la sesión prosiguió el resto de mensajes quedaron diluidos. ¿Qué estaba ocurriendo?.

Terminada la primera sesión fueron a comer juntos a un restaurante cercano y pidieron un reservado para poder hablar con toda confianza de sus mil historias.

Sin embargo… algo había ocurrido en aquella sesión que aún flotaba en el ambiente.

- ¿Qué os pasa?- preguntó Jon, tratando de animar a sus compañeros que estaban un tanto pensativos.
- Veréis, dijo Miren. Resulta que cuando hemos hecho el ejercicio sobre las causas de nuestros malestares me he dado cuenta de que mi trabajo ha discurrido totalmente ajeno a los sueños con los que inicié mi profesión.

Los demás continuaron con su silencio.

Jon empezando a ponerse nervioso, quiso quitar intensidad a aquella situación y comentó:

- ¡No seáis membrillos!, que todos hemos progresado en la vida y tenemos éxito ¿De qué os quejáis?
- …
Nuevamente silencio… Esta vez ni Jon se atrevió a interrumpirlo.

Al de un rato Miren empezó a contar una historia:

El mes pasado trabajé como consultora en una gran empresa dinamizando un equipo para mejorar el servicio de atención al cliente. Para mí aquel proyecto era pan comido. ¡cuantos habré hecho similares!.

Hablé con el gerente sobre cual era la política de la empresa, sus objetivos, el plazo y los recursos para hacer el trabajo…

El gerente me propuso la presencia de cuatro personas muy cualificadas. Yo sugerí incluir también en aquel equipo a la persona que esa misma mañana había visto tan risueña y con tanta vitalidad en la recepción. El gerente puso cara de extrañeza porque una persona de tan baja categoría participase, pero en un gesto de confianza hacia mi, dio su visto bueno.

Empezamos a trabajar y Lucía, así se llamaba la recepcionista, resultó ser una joya, llena de iniciativa, de buen humor, de imaginación. En cuanto le brindaban una oportunidad, estaba dispuesta a aprovecharla.

Cuando concluimos el trabajo y en reconocimiento a la aportación de Lucía, decidimos que fuese ella quien expusiese las propuestas y las conclusiones.

Inicié yo la sesión de presentación de resultados y al de poco le di la palabra a Lucía. El gesto de incredulidad del gerente no paso desapercibido para nadie.

Lucía no se amilanó e hizo una exposición muy digna.

Al concluir todas las miradas se dirigieron al gerente que empezó a cuestionar directamente a Lucía sobre la viabilidad de aquellas propuestas. Por el tono agresivo que se desprendía de sus preguntas se apreciaba que allí había algo personal. Era como si lo más relevante de aquella presentación fuese que una humilde recepcionista se hubiera atrevido a plantear propuestas de cambio que cuestionaban las maneras de tratar al cliente que el propio gerente había instituido hacía ya muchos años.

Después de varias preguntas que más parecían descalificaciones, el gerente comentó que aquellas propuestas no estaban alineadas con la política de la empresa y me echó una mirada de desaprobación por no haberme dado cuenta antes.

Los cinco integrantes del equipo se quedaron helados y la cara de Lucía era un poema.

Y yo no dije nada… es más, convine con el gerente que había que revisar las propuestas.

Dos semanas más tarde volví para otro encargo de dinamización de otro equipo. Al entrar no le ví a Lucía. Al salir con un poco de culpabilidad pregunté por ella. Me dijeron que estaba de baja por estrés.

Levantando Miren la mirada por primera vez desde que había empezado a contar el relato les preguntó a sus compañeros:

- ¿Os acordáis cuando en el colegio hicimos los alumnos aquella propuesta para flexibilizar los horarios de la biblioteca, que bronca nos echó el director?
- …

De nuevo silencio

Continuará…