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El PDCA a debate

Acabo de “provocar” un debate en la Comunidad de Consultores del DIPE sobre el uso del PDCA. Por su interés lo incluyo también en este blog con la pretensión de animar a suscitar un debate lo más amplio posible.

Cada vez que hablamos de mejora continua una de las cuestiones que suele aparecer es el uso del PDCA (Plan, Do, Check, Act) como propuesta de intervención.

De hecho, me consta, que para determinados tipos de intervención de consultoría esta es una de las piedras angulares.

Pero este aparente y general consenso, empieza a ponerse en cuestión.

Y para muestra este post de Julen Iturbe-Ormaetxe en el que señala los peligros de llegar a la parálisis por el análisis al regodearnos en la P (que en vez de significar Planificación podría querer decir Precipicio) y anima a transitar a la D (al hacer, pues es donde está la Diversión).

Maite Darceles, también abunda en esta crítica en su obra Guias para la Transformación, sobre la que ya escribimos un comentario.

Rescato una reflexión que nos ha hecho en el proceso de revisión del programa Premie, (incluido en el Plan Integral de Innovación Empresarial,  que me parece muy relevante:

“Cuando funcionamos con lo que llamamos PDCA, definimos una serie de hitos con los que esperamos obtener unos resultados determinados. Al evaluar los resultados los referimos a aquellos objetivos que habíamos fijado y no vemos más allá. Es la forma en que actúa el PDCA. Así, nos reforzarnos en la idea de que el planteamiento inicial es óptimo y sólo hace falta que se siga al pie de la letra (por decirlo de alguna manera…) para alcanzar los objetivos deseados.

Entonces, en esta evaluación lo que más destacamos es la desviación: aquello que en la aplicación no se ha ajustado a lo que se pretendía; y dejamos, en cambio, de fijarnos en otros focos de análisis que pueden ser muy potentes, por ejemplo, estos dos:

1) aquello que ha dejado de manifiesto que el planteamiento que se hace no es óptimo y que nos debería llevar a pensar “esto que pretendemos no lo vamos a conseguir así, tenemos que cambiar algo, tenemos que cambiar esto o aquello…

2) aquellas aplicaciones que han ido en algún aspecto más allá de lo que se esperaba o se requería. Esto me parece que también es un importante foco de atención.

Si tuviéramos en cuenta estos dos focos a la hora de hacer la evaluación, creo que nos permitiría aprender mucho más, en lugar de cerrarnos en una circularidad donde los problemas no tienen solución…”

Dicho lo anterior y como no se trata de alcanzar certezas sino de abrir debates, os invito a iniciar una conversación sobre las bondades y lo perverso de emplear el método PDCA, como base de vuestras intervenciones.

Seguro que el debate que surge es interesante.

SOBRE NUEVOS MODOS DE INTERVENCION DESDE LA CONSULTORIA

Me pide Justina Barriuso que escriba un artículo, para la comunidad de consultores que queremos dinamizar, sobre modos de intervención desde la consultoría.

El contexto de esta petición es que el próximo día 2 de Junio vamos a celebrar una reunión con ese colectivo, en formato World café, para debatir sobre dos cuestiones principales:

• ¿Qué modos de intervención desde la consultoría son y serán necesarios para acompañar a las organizaciones en su caminar? y
• ¿qué le pides y qué ofreces a esta comunidad de aprendizaje?

Lo del encarguito tiene su miga, sobre todo, porque en esto tampoco soy experto.

Así que, la verdad por delante, me voy a apoyar en gran medida en muchas de las aportaciones que Maite Darceles hace en su obra “Guías para la transformación”. (Y aprovecho desde ya para ofertar un ejemplar del libro para todas las personas que acudan a dicha reunión.)

Muchas veces se ha criticado lo que se ha venido a denominar “las modas de gestión”. Esto es, las distintas propuestas que en cada momento se han considerado imprescindibles para ser competitivo: la productividad, la calidad, la excelencia… ahora la innovación e incluso las personas.

Tal vez podamos convenir que algo pasa, algo se nos escapa para que todos estos planteamientos no sean todo lo efectivos que pretenden. Reflexionar sobre esta apreciación puede contribuir a alimentar 1.000 debates para tratar de encontrar luz entre tanta niebla.

Además, este debate hay que realizarlo en el marco de la realidad que estamos viviendo, esto es, una situación de profunda crisis económica, y una mutación de la propia esencia del trabajo que pasa a ser fundamentalmente trabajo cognitivo en lugar de trabajo físico (repetitivo).

Así que, es hora de reflexionar sobre estos cambios y de cuestionar los esquemas mentales y las interpretaciones desde las que elaboramos nuestras creencias, para así poder estar en disposición de convertir (algunas) amenazas en oportunidades y (algunos) sueños en realidad.

Dice Maite en su libro:

“Reflexionemos sobre cuál es el esquema imperante de la intervención. Se parte de cierto análisis, se define algún problema como objetivo a resolver y se define algún tipo de acción que hipotéticamente llevaría a resolver el problema. … Paralelamente se establece alguna forma de evaluación objetivada. Esto es lo que subyace al habitual esquema de funcionamiento que consiste en: analizar, planificar, organizar y controlar.
De esta forma de intervención común debemos transitar hacia otra radicalmente distinta, coherente con las propiedades de los modelos emergentes y las claves de tránsito: Generación de contextos que propiciarían una realidad deseada, superando la sobredeterminación. Una vez propiciado el contexto, preguntar a la realidad.”

Vaya vaya, ¿qué tiene ahora el PDCA qué se pone en cuestión? Abramos este melón y a ver que nuevas propuestas salen.

Interpreto entre líneas que los contextos organizativos actuales son los generadores de los problemas (organizativos) que vivimos, ¿será realmente así?. En cualquier caso puede ser muy sano someterlos a crítica para buscar nuevos contextos porque, como decía Einstein, “no podemos resolver los problemas de hoy con los conceptos que los generaron”.

Y es que si el conocimiento es la clave de la competitividad y el conocimiento son las personas, sus inteligencias, sus emociones, sus actos libremente desplegados, entonces parece clave el rediseño de las organizaciones para que adquieran VIDA para las personas que las componen. Para avanzar hacia este tipo de organizaciones propone Maite:

• Generar contextos en los que de forma natural fluya la comunicación dando lugar a equipos capaces de generar conocimiento y desplegarlo.
• Propiciar que se derriben las barreras entre las personas, que hacen inviable la comunicación entre ellas y apostar por una forma de tratamiento de la información que favorezca la conectividad.
• Buscar insistentemente y en todos los niveles evitar espacios o mediatizaciones innecesarios entre conocimiento-decisión-acción.
• Concebir las personas como fines de las organizaciones y no como sus recursos.

¡Qué bonito! Y eso, ¿cómo se hace?

Para este proceso advierte que no hay modelos, solo tránsitos de esquemas mentales, de creencias, de actitudes, de comportamientos…

Ello modifica el propio concepto de intervención desde la consultoría y desde la gerencia. De forma que el proceso de intervención para ser genuino debe partir de cada realidad, debe captar la potencialidad del momento y aprovechar las oportunidades que van emergiendo. Intervenciones que irán liberando la energía inmanente existente en cada organización.

Para ello apuesta por una forma de intervención en flujo, por lo que denomina una gestión expansiva y extensiva. Esto significa, desde la parte objetiva:

• propiciar contextos para dar cauce a las personas para que desplieguen todo su potencial
• aligerar el peso de las estructuras y dar el protagonismo a las personas aumentando su capacidad de decisión
• dar plasticidad a la organización para desenvolverse en entornos complejos, inestables y llenos de incertidumbre
• distribuir el poder y democratizar la organización para posibilitar que se desplieguen la motivación, los deseos, la participación… ahondando en formas de autoorganización

y desde la parte subjetiva:

• propiciar dinámicas y relaciones que les permitan a las personas alcanzar mayor conocimiento (aprender) y actuar desde su conocimiento
• desarrollar las capacidades y las habilidades
• que cada persona pueda desarrollarse y desarrollar su propio proyecto personal, también en la organización.
• Conjugar la ilusión y el poder para desplegar su conocimiento

Y aquí me voy a quedar. Creo que estamos ante una bifurcación de caminos crucial. Podemos apostar por más de lo mismo, hacer ligeros retoques de lo que no funciona y creer que ello será suficiente o podemos OBSERVAR cómo nunca lo hemos hecho, la realidad en la que habitamos para tomar conciencia de todo lo que subyace a lo que está ocurriendo para, con humildad y en colaboración, buscar nuevos caminos que hagan llegar al corazón de la organización las propuestas de cambio profundo, que nos permitan avanzar hacia modelos de competitividad sostenibles y con dimensión humana.

Habrá que construir entre todos y todas estos nuevos conceptos que alumbren experiencias de nuevo cuño para encontrar eso que se nos escapa en los modos de intervención al uso

¡GRACIAS POR VUESTRA GENEROSIDAD!

Este pasado fin de semana Saioa y yo hemos celebrado (cada uno por su cuenta) nuestros respectivos cumpleaños. Y hemos sentido, igual que el resto de personas que formamos el servicio de innovación, una energía especial.

Ha sido una gozada recibir 222 regalos en forma de propuestas para rejuvenecer la forma y el fondo de ofrecer Premie.

Creemos que nos encontramos en una situación idónea para dar  un salto cualitativo con este programa y con otras actuaciones que estamos diseñando desde el Departamento, en especial la relativa al programa de Personas.

La actual situación económica seguro que también va a contribuir a convertir las amenazas en oportunidades y los sueños en realidades.

Esta semana que entra nos corresponde el privilegio de bucear entre todas vuestras propuestas para extraer luz y seleccionar bombones.

Para ir haciendo boca os adelanto algunas ideas que he extraído en una primera lectura de vuestras aportaciones:

  • Flexibilidad y modularidad en la implantación
  • Incorporación de líneas transversales de apoyo
  • Reforzar los aspectos de liderazgo
  • Aprender a trabajar en equipo y reforzar las dinámicas participativas
  • Hacer un replanteamiento continua del “carácter” de la organización
  • Formación a la gerencia y a los equipos directivos
  • Avanzar hacia un modelo de consultoría tipo coaching
  • Mitigar la soledad del consultor y de la gerencia
  • Fomentar los intercambios de experiencias entre organizaciones
  • … y una muy interesante “Que Premieberri se innove sólo”

Cómo veis hay mimbres más que de sobra para hacer un buen cesto. Pasa que ahora que le hemos cogido gusto a esto de preguntar a quienes tenéis experiencia os advertimos que vuestro proceso participativo apenas ha comenzado. Por una parte queremos contar con varios de vosotros para que participéis en el proceso de selección de las propuestas y, así mismo, queremos seguir contando con vuestra participación  en la implantación de las propuestas que se seleccionen.

Por eso antes de terminar este post, queremos dar desde todo el equipo Premie las gracias personalmente a cada una de las personas que habéis participado aportando. También a los que habéis leído las propuestas y aún no habéis escrito… y a los que vais a participar en el futuro.

Por supuesto gracias también a Hominex por su valiosa colaboración. En especial a Josu Saseta y a la incombustible y siempre sonriente Isabel Pérez.

La historia de la recreación Premie continua. En breve nuevos capítulos.

GUIAS PARA LA TRANSFORMACION

Recientemente Maite Darceles ha elaborado un sugerente ensayo que ha titulado “Guías para la transformación”.

En él hace una serie de aportaciones que nos invitan a reflexionar sobre los cambios que se están produciendo en el mundo del trabajo y de las organizaciones y a cuestionar los esquemas mentales y las interpretaciones desde las que elaboramos nuestras creencias.

En concreto señala que “Las verdaderas soluciones se construyen partiendo de lo que uno   tiene,   de   la   superación   de   esquemas   mentales   limitadores   y   de   nuevas interpretaciones   de   la   realidad   que   permitan   convertir   (algunas)   amenazas   en oportunidades   y   (algunos)   sueños   en   realidad”.

Hace una crítica a aquellas claves o modas de gestión que se abordan en los elementos periféricos de la organización, sin quedar incorporadas en la propia realización del trabajo.

El punto de partida de su reflexión está en la constatación de que el conocimiento se ha convertido en el factor masivo de producción y la principal fuente de competitividad. Esto supone una transformación de la esencia del trabajo. Conocimiento entendido como  una combinación indisoluble entre el pensamiento, la emoción y la acción.

El conocimiento son  las  personas,  sus  inteligencias,  sus  emociones,  sus  actos libremente desplegados. Por tanto, propone el diseño de organizaciones vivas para las personas que las componen ya que de éstas emergerán nuevas formas de competitividad más potentes, más plenas. Para avanzar hacia organizaciones llenas de vida propone: 

  • Generar  contextos  en  los  que  de  forma  natural  fluya  la  comunicación  dando lugar a equipos capaces de generar conocimiento y desplegarlo.
  • Propiciar que se derriben las barreras entre las personas, que hacen inviable la comunicación   entre   ellas   y   apostar   por   una   forma   de   tratamiento   de   la información que favorezca la conectividad.
  • Buscar insistentemente y en todos los niveles evitar espacios o mediatizaciones innecesarios entre  conocimiento-decisión-acción.
  • Concebir  las  personas  como  fines  de  las  organizaciones  y  no  como  sus recursos.

Para este proceso advierte que no hay modelos, ni siquiera se pueden definir los pasos a dar. Si acaso existen una serie de rasgos que pueden ayudar a avanzar en esta dirección.

Ello modifica el propio concepto de intervención. Aboga por actuar en cada momento captando su potencialidad. Apuesta por una forma de intervención en flujo, por lo que denomina una gestión expansiva y extensiva.

Sugiere trabajar a la par en propiciar contextos donde el conocimiento se despliegue y por formas de intervención liberadoras de la energía de las personas.

Así, desde la parte objetiva, aboga por:

  • propiciar contextos para dar cauce a las personas para que desplieguen todo su potencial
  • aligerar el peso de las estructuras y dar el protagonismo a las personas aumentando su capacidad de decisión
  • dar plasticidad a la organización para desenvolverse en entornos complejos, inestables y llenos de incertidumbre
  • distribuir el poder y democratizar la organización para posibilitar que se desplieguen la motivación, los deseos, la participación… ahondando en formas de autoorganización

desde la parte subjetiva:

  • propiciar dinámicas y relaciones que les permitan a las personas alcanzar mayor conocimiento (aprender) y actuar desde su conocimiento
  • desarrollar las capacidades y las habilidades
  • que cada persona pueda desarrollarse y desarrollar su propio proyecto personal, también en la organización.
  • Conjugar la ilusión y el poder para desplegar su conocimiento

Concluye su trabajo haciendo un llamamiento a tomar conciencia de lo que ocurre y a modificar nuestros marcos conceptuales para avanzar en las nuevas realidades que ya están emergiendo, haciendo una invitación a construir entre todos estos nuevos conceptos que alumbren nuevas experiencias.

Sin duda se trata de una aportación muy interesante que merece una amplia difusión y un profundo debate. Sin duda ello contribuirá a avanzar en nuevas maneras de organizarse donde las personas seamos realmente las auténticas protagonistas de nuestro devenir.

Hoy, más que nunca, nuestro futuro depende de ello.

LA CONJURA DE LA INNOVACION

 

caratula-libro.jpegRecibí la semana pasada por correo postal un “regalo”. Era un pequeño paquete que desde antes de abrirlo suscitó mi curiosidad y sacó a jugar al niño que llevo dentro. Especulé con mil posibilidades y al final resulto ser… un libro. Podría parecer que este acontecimiento era inocente. Sin embargo resulta que está poderosamente conectado con una de nuestras metas más ambiciosas del presente: diseñar un conjunto de actuaciones que contribuyan a favorecer los tránsitos de las empresas hacía organizaciones basadas, realmente, en las personas. Así que he sentido la reciente publicación de este libro como un hecho sincrónico con nuestro proyecto.

El libro en cuestión está escrito por Alfonso Vázquez  y su título es “Estrategias de la imaginación”, título que hace un juego de palabras con su anterior publicación “ La imaginación estratégica”.

Tengo que reconocer que he estado estos días enganchado a su lectura reposada. Me ha suscitado muchas ideas, he soñado distintos proyectos y posibilidades mientras lo leía… Creo que hace propuestas de calado para transitar hacia nuevos escenarios donde las personas realmente nos convirtamos en las protagonistas de nuestro devenir, también en el mundo de la empresa.

Como dice el propio Alfonso en el apartado de agradecimientos “El libro (una vez escrito) ya no es del autor sino del lector”, así que me voy a tomar la licencia de compartir con vosotros mi resumen personal del libro.

Todo comienza por la constatación que la esencia del trabajo ha sufrido una mutación radical. El conocimiento aparece tendencialmente como la fuerza masiva de producción. (Conocimiento entendido como  una combinación indisoluble entre el pensamiento, la emoción y la acción ).

Y a partir de este hecho todo se transforma. Para empezar es preciso cuestionarse tres principios de la empresa tradicional:

El conocimiento no puede ser obligado a desplegarse. El trabajador aplica su conocimiento cuando se apropia de su actividad y se hace dueño del significado de lo que hace. Por tanto si lo que yo tengo que hacer viene definido por otros y contribuye sólo a los fines de otro (la propiedad) la motivación se ve cercenada

  • El trabajador del conocimiento requiere libertad, luego la concentración del poder y su estructura jerárquica son un obstáculo al despliegue del conocimiento. Sólo la difusión del poder entre personas y equipos posibilitan la expansión del conocimiento
  • Las formas organizativas demandan más una red de personas y equipos interactuando de maneras no predeterminadas

Por tanto se requiere cuestionar la esencia de nuestras organizaciones y las ideologías que las sustenten y reproducen, de forma que podamos transformar unas y otras

Es necesario entender y extender las condiciones radicalmente nuevas que la sociedad del conocimiento reivindica, en especial en términos de libertad, diversidad, incertidumbre, complejidad, localidad e individualidad para poder inventar las organizaciones del siglo XXI

Es necesario incorporar nuevas miradas, nuevas ópticas, nuevos enfoques teóricos y prácticos que permitan avanzar a las organizaciones hacia una mayor capacidad de generación de riqueza para todos los componentes que la componen y la circundan.

Hace falta transitar desde los conceptos dominantes  hacia la construcción de nuevos conceptos, de de nuevas miradas que permitan ir creando rizoma.

Es preciso desarrollar estrategias de la imaginación para encontrar líneas de fuga donde se refuercen la intensidad de la subjetividad, la potencia del acontecimiento, el plano de la inmanencia frente a la trascendencia, la futilidad de la medida como guía del hacer y del ser… y el tiempo del aprendizaje, el tiempo del acontecimiento, Kairos.

Constatemos que en una organización existen múltiples finalidades encarnadas en los individuos que las componen y en las coaliciones que éstos crean en torno a sus intereses. La organización es bullicio de multiplicidades que mutan sin cesar, que se desplazan por su interior y en su exterior, que son continuamente cruzadas por acontecimientos inesperados. Es así como se despliega la vida

Las organizaciones más innovadoras son las que han sido capaces de desarrollar condiciones ambientales y políticas que favorecen la intensidad con la que esos hechos innovadores pueden desplegarse.

Es posible y deseable invertir la relación de las organizaciones con las personas, de forma que éstas sean las protagonistas del devenir, contribuyendo aquellas a su pleno desarrollo como seres humanos. La persona no es el medio, es el fin de la organización para que ésta sobreviva y prospere como tal. Todo lo demás son ficciones cruzadas de intereses.

El origen de la innovación es una idea, un deseo que despliega bifurcaciones y se separa de lo habitual. Podemos calificar a innovación como un fenómeno de inmanencia como algo que se despliega desde lo existente. Son nuestros deseos cuando en su realización adquieren intensidad y velocidad, los que precipitan la innovación, la separación de lo nuevo en relación a lo conocido. Limitar la innovación al juicio inmediato del mercado cercena el deseo

La innovación necesita encontrar campos fértiles para desplegarse. Y ello remite a las estructuras de poder  establecidas. Es preciso reinventar la democracia en su esencialidad. La democracia en la producción procederá desde la apropiación por parte de los productores de su trabajo en toda su dimensión y del apoderamiento sobre ella y sobre sus derivaciones sociales.

Despleguemos memoria e imaginación como despliegue reticular, no centrado sino rizomático, de la emergencia de lo nuevo, de la innovación, del devenir. Sintamos la importancia de los cruces diacrónicos y sincrónicos de continuos acontecimientos en lo que se produce. Necesitamos imaginar mundos posibles, conceptos, contextos… que nos permitan construir caminos no transitados antes

Nos encontramos en una encrucijada. Sólo nos queda construir desde lo que deseamos a través de lo que está dado.

El libro escrito por Alfonso Vazquez está dedicado a Jalihna, un hijo de acogida de los campamentos de refugiado saharauis. Según expresa les ha llenado la casa de vitalidad y les ha enseñado a ver otros mundos tantas veces ignorados. Pues bien, confío que esa vitalidad y esa capacidad de ver ampliada nos envuelva a todos en este apasionante viaje en el que ya nos hallamos inmersos.

Desde la creencia de que el efecto mariposa existe y sabiendo que se hace camino al andar, hago mía la frase que nos invita a ser realistas pidiendo lo imposible.

Arbela. Bideak Eginez.