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Reinventar las organizaciones: el reto que permanece

El pasado día 13 se celebró en el Euskalduna un interesante encuentro en torno a la obra de Frederic Laloux “Reinventar las organizaciones”, algo de lo que desde hace muchos años se viene planteando en el País Vasco.

El evento fue organizado por K2K emocionando y en la mesa de dialogo que se conformó, moderada por Pedro Gorospe, participaron junto con el referido Frederic, Koldo Saratxaga y Ana Moreno.

El aforo estaba completo y se palpaba mucho interés. Entre las caras conocidas muchas personas que ya están recorriendo sus propios caminos en esto de reinventarse como organizaciones para dar espacio a las personas y los equipos en la construcción de su devenir.

Fue esperanzador que la diputada de Administración Pública y Relaciones Institucionales, de la Diputación Foral de Bizkaia, Ibone Bengoetxea hiciese la apertura. Sobre todo porque comentó que precisamente uno de los retos de la Diputación tiene que ver con su modernización y que para ello es clave mejorar los aspectos relacionados con la “gestión de las personas”.

Desde luego el potencial de una organización de 3.000 personas es increíble si se construyen las condiciones para que todo ese potencial pueda desplegarse. Hau dugu erronka potoloa!.

Uno de los principales valores de la obra de Frederic Laloux es que se basa en el análisis en profundidad de doce organizaciones variopintas en el que se han analizado sus estructuras y prácticas organizativas fundamentales. Concluye el autor que las organizaciones basadas en lo que él llama el paradigma evolutivo son más sanas y tienen un futuro más esperanzador.

Según comentó nos encontramos en un momento de transición aunque para ser capaz de verlo hace falta cambiar la metáfora con la que se interpretan las organizaciones. Hace falta pasar de ver las organizaciones como máquinas conformadas por multitud de piezas de un puzzle a una visión de las organizaciones como sistemas vivos.

Las primera de las ideas fuerza que plantea es la de la autogestión. Comenta que dado que la jerarquía no puede lidiar con la complejidad de la realidad hace falta favorecer que emerjan muchas jerarquías naturales. Para ello plantea una distribución del poder para tomar las decisiones de una manera mucho más distribuida. No se trata de que todas las personas tengan el mismo poder sino que cada una de ellas tenga el máximo poder posible. Para ello los mecanismos de coordinación son básicos.

Desde esta mirada las formas de tomar las decisiones, gestionar los conflictos, distribuir el poder, repartir los resultados, organizar los equipos adquiere otras dimensiones que pueden permitir la cacareada reinvención de las organizaciones.

Hizo una crítica severa a lo que denominó los juegos de los egos.Y es que en demasiadas ocasiones las reuniones se convierten en teatrillos donde cada quién desempeña el rol que se espera de él sin que muchas personas se atrevan a contar sus propuestas. Así que abogó por la construcción de espacios seguros dentro de las organizaciones para poder compartir nuestras capacidades, nuestras dudas, nuestros deseos.

También propuso soltar la necesidad de la planificación y el control para sustituirlos por esquemas basados en lo que denominó “percibir y responder”. La apuesta pasa por reforzar los procesos de escucha a lo que va emergiendo y aumentar la capacidad de respuesta ante la realidad, aunque no encaje con nuestras ideas previas. Se trata de activar la capacidad de actuar a medida que la realidad va aconteciendo.

Han creado una wiki en la que van desarrollando los conceptos en los que se basa su propuesta. Si bien advierten que no se trata de “implementar“ las prácticas de gestión propuestas sino, sobre todo, de tener una visión del mundo coherente con estas propuestas. Para ello es fundamental que la alta dirección sea consecuente con esta visión y que la propiedad posibilite de este tipo de propuestas.

Koldo Saratxaga por su parte hizo mención a las prácticas del Nuevo Estilo de Relaciones que proponen que se encuentran en sintonía con las indagaciones del autor belga.

Me tuve que ir antes de que concluyera el acto por otros compromisos por lo que me perdí las conversaciones posteriores a la presentación. ¡Una pena!.

El acto se grabó e imagino que en algún momento se podrá visionar. Mientras tanto he encontrado este vídeo en internet.

En cualquier caso quiero compartir que a medida que se iban produciendo las intervenciones mi lado nostálgico fue viajando a experiencias en las que hemos ido participando desde el Departamento para poner encima de la mesa este tipo de planteamientos. Entre los recuerdos que me llegaban están:

Muchas experiencias que demuestran estas cuestiones llevan mucho tiempo en el candelero y que apostar por ellas es una inversión que merece todos nuestros esfuerzos.

¡El reto permanece, nuestra ilusión también!

Ipar Etxe interiorismo

La Asociación de Carpintería de Bizkaia, lleva un tiempo trabajando, de la mano de Nekane Amondarain, en la dinamización del sector a través del impulso de experiencias para la mejora de los sistemas de gestión de sus organizaciones.

Se trata fundamentalmente de abrir debates internos para identificar proyectos concretos que les permitan ser más competitivas.

Posteriormente se buscará divulgar estas experiencias para compartir los aprendizajes y animar a nuevas carpinterías para que exploren estos caminos de avance y mejora.

En este contexto el pasado día 2 me acerqué a Ipar Etxe interiorismo para presenciar uno de los proyectos que están en marcha.

Alberto Etxeandia va a ser la persona consultora que les acompañe en este proceso.

En la tienda exposición nos esperaban Jon Ander, Carlos y Miguel.

Ipar Etxe es una carpintería que, además del taller, recientemente ha abierto una tienda para exposición, para llegar más y mejor a su clientes finales.

Esta apuesta ha tenido que ver con su deseo de visibilizar lo que hacen. Entienden que necesitan ofrecer sus servicios de la manera más global posible pues es lo que demandan sus clientes. Por ello hace algo más de un año dieron el paso de abrir la tienda.

Para iniciar el proceso Alberto les ha planteado una primera cuestión: ¿De qué cosas se sienten especial mente satisfechos en este proceso?.

Una invitación a explorar en los avances producidos, a verbalizarlos y a conectarse con esta emoción de logro.

Así fueron desgranando diversas cuestiones de las que se sentían orgullosos. Ha sido un año de mucho esfuerzo, con altibajos pero que ha demostrado que la apuesta merece la pena.

Al hablar constataron que la tienda se puede convertir en un lugar común con diversos colaboradores para ir construyendo un servicio más amplio que la propia carpintería.

Tienen claro que uno de sus elementos diferenciales debe ser la atención personalizada al cliente.

En otro momento Alberto les cuestionaba sobre cómo actuar para favorecer “que pasen cosas”, con cómo cultivar y activar el mundo de las relaciones para que su propuesta de valor sea cada vez más atrayente.

Porque una de las cosas que iba quedando manifiesta es que en la cabeza tenían muchas ideas, pero que hace falta poner foco. Hace falta elegir del amplio abanico de posibilidades que se les presentan aquellas que puedan ser las más interesantes a corto plazo.

Y es que reconocían que les cuesta organizarse, que a veces no saben decir que NO y que por momentos no dan abasto.

Ante ello Alberto les invitaba a identificar las 2 o 3 cosas que iban a aponer en marcha a corto plazo para mejorar, sobre todo para pasar del decir al hacer.

Otra propuesta fue trabajar también las fuentes de insatisfacción para poner encima de la mesa los proyectos que no han fluido al objeto de aprender de dichas experiencias.

En este sentido me llamó la atención la madurez con la que reconocieron sus errores en un proyecto determinado.

Lejos de quejarse expresaron que en sus relaciones con otros gremios hacía falta trabajar mejor los temas relacionados con el compromiso y la responsabilidad para no confundir la confianza con la falta de seguimiento.
Al final de la sesión hicieron una síntesis con los temas que habían ido apareciendo a lo largo de la reunión. Yo anoté los siguientes:

  • Hay que dedicar tiempo a lo que deja margen
  • Hay que poner foco en lo importante para no estar continuamente arreglando rotos y descosidos
  • La importancia de planificar bien la carga de trabajo para establecer prioridades
  • A veces en la vorágine del día a día tienden a hacer lo que les gusta en vez de lo que les corresponde y esta es una cuestión a trabajarse
  • La realidad es inevitablemente imprevisible, pero hay que aprender a llevar bien las riendas para evitar la sensación de ir a remolque, para ello conviene fomentar la capacidad de autoorganización.
  • Cuando se quieren conseguir grandes objetivos, es mejor fraccionarlos en pequeños pasos

Al final de la sesión la sensación con la que yo me quedé es que se habían empezado a poner las bases para avanzar. Mucha sinceridad y realismo.

Nos convocamos para dentro de dos semanas para pensar el tipo de organización en el que se quieren convertir en los próximos años. Seguro que el abordaje de sus sueños les permite que vayan tomando forma.

Isoleika: La “suerte” de abrir las puertas

Tras la vuelta de las vacaciones de verano, una de las primeras actividades que me ha correspondido hacer ha sido la visita de seguimiento del proyecto Isoleika dentro del programa Kudeabide.

Así que le he animado a mi compañero Aitor Ortega para que me acompañe en la intuición de que iba a ser una visita con mucho aprendizaje.

Nos ha recibido el gerente Iñigo Garai que con mucha paciencia y detalle nos ha ido contando las distintas vicisitudes que han recorrido en este último año dentro del proceso de elaboración de su “plan estratégico” 2017/2020.

Llama la atención que una empresa como Isoleika con un tamaño tan reducido realice periódicamente una reflexión estratégica tan profunda. Sin embargo para ellos es un tiempo que se (auto)conceden para reflexionar, para salir de la vorágine del día a día y calmarse y (re)plantearse nuevos retos.

A diferencia de las ocasiones anteriores que lo han hecho de manera autónoma, en este caso han contado con el valioso acompañamiento de Azaro Fundazioa que es quién ha dinamizado todo el proceso.

Según Iñigo la principal aportación de Azaro ha sido la propuesta de que se “abran” a captar las opiniones y sugerencias del mayor número posible de personas, de dentro y de fuera de la organización. Así que han abierto puertas y ventanas para que entre aire fresco.

Para ello han identificado diversas personas a las que implicar en una especie de construcción colectiva de su plan estratégico. Han hablado con clientes, con distribuidores, con proveedores, con personas de la competencia, de la división de componentes de la Corporación Mondragon, de Eika y por supuesto de Isoleika.

En ellas se les ha pedido feedback de cómo les ven, de cómo podrían enfocar mejor su capacidad de ofertar sus servicios y que nuevas oportunidades comerciales pueden existir.

Reconoce también que han tenido la “suerte” de encontrar gente muy valiosa y con mucha experiencia que se han implicado en el proceso y que les han dado pistas para encontrar nuevas aplicaciones potenciales para su producto. Les han señalado nuevos lugares en los que mirar, nuevas posibles alianzas que explorar y así han sido capaces de redefinir su posicionamiento.

Y es que si algo ha hecho Isoleika desde su nacimiento allá por 2010 ha sido reinventarse continuamente, adecuarse a los vaivenes del mercado, cambiar las apuestas a medida que el mercado nos las validaba.

Así una cooperativa que nació de la mano de Eika para suministrar paneles aislantes para frigoríficos, ha ido buscando nuevos mercados en el mundo de los ascensores para el tema de los paneles ignífugos y actualmente están entrando el sector termosolar.

Si algo les caracteriza es esa capacidad de adaptación y de afrontar las dificultades a través de la identificación de nuevos retos.

Siguiendo con la metáfora de la “suerte” están empezando a colaborar con una empresa alemana muy potente de la competencia con la que han descubierto que se complementan en gama. Algo impensable, algo casi imposible y sin embargo algo tan real que les permite ir mejor que nunca. Todavía les falta suelo, tienen que consolidar varias de las apuestas que tienen abiertas.

La “suerte” también es necesaria. Hay proyectos que surgen que no estaban previstos pero ellos demuestran su capacidad para leer las oportunidades que van emergiendo en el mercado y su actitud proactiva. No esperan. Saben que no pueden pararse en un mercado también cambiante y con una competencia tan fuerte.

Y sin embargo cada cierto tiempo deciden regalarse estos “espacios de calma” en los que siembran las condiciones para que la “suerte” les acompañe. Y es que la inspiración y la suerte, siempre les pilla trabajando.

¡Zorionak al equipo de Isoleika y a todas las personas colaboradoras!

¡Que la suerte os siga acompañando! 

Del deseo a la acción

El pasado viernes nos juntamos 26 personas para identificar cuestiones de interés en torno a cómo mejorar la competitividad de las pequeñas empresas.

Previamente desde las agencias comarcales de Busturialdea, Duarangaldea y Ermua se habían hecho visitas a empresas para identificar sus principales áreas de interés. De dichas visitas se extrajeron estas 5 cuestiones clave:

• Cómo diversificar clientes y vender más
• Como gestionar mejor el tiempo y las prioridades
• Como abordar los procesos de relevo generacional
• Cómo cooperar de una manera efectiva
• Cómo salir a mercados internacionales

En la ronda de presentación inicial compartimos quiénes somos (y alguna de nuestras aficiones) así como éxitos conseguidos a nivel de empresa y retos que tenemos entre manos.

Fue muy interesante escuchar las distintas experiencias y opiniones que cada cual mostramos para darnos cuenta de que aunque muchos no nos conocíamos, sin embargo teníamos muchas cosas en común.

Además también queríamos traer a la sesión la sensación de logro. Ya que posteriormente íbamos a hablar de preocupaciones y retos, era interesante llenarnos de la energía de superación por la que ya hemos ido transitando.

Tras ello nos juntamos en pequeñas mesas de 5/7 personas para hablar de los temas antes mencionados. Se trataba de crear microespacios donde todos tuviéramos tiempo para traer nuestra necesidad y compartirla para poder contrastarla.

Hicimos dos rondas para que cada quién al menos pudiera abordar dos de las temáticas identificadas.

Fueron momentos de mucho diálogo y mucha sinceridad. En general el tono fue muy propositivo y constructivo. No se trataba de “llorar” sino de nombrar todo aquello que nos reta y empezar a atisbar posibles soluciones.

Se alternaron momentos de coincidencias y de discrepancias. Los primeros sirvieron para ver que en este camino no estamos solos y los segundos fueron útiles para conocer otros puntos de vista con los que enriquecer cada mirada.

Tras las dos rondas y un reparador cafecito pusimos en común las principales conclusiones de las mesas.

Fue como sacar una foto panorámica a todo el trabajo previo. Sirvió para concretar posibles cursos de acción para abordar estas cuestiones. Ahora toca llevar esos hitos a la realidad. En ello estamos.

Aunque al menos yo quisiera compartir una anécdota que para mí fue muy significativa.

Se produjo cuando la mesa que trató el tema de “gestionar el tiempo” comentó que hay gente cuyo reto es qué hacer con el tiempo ocioso. En este sentido se contaron algunas experiencias en las que a determinadas personas se les había animado a abordar trabajos para los que estaban especialmente capacitados por sus talentos naturales. Y es que a veces encasillamos a las personas según la tarea que desempeñan y no sabemos ver su potencial. En estos casos un problema como el tiempo ocioso había servido para asignar nuevas funciones donde todos ganan: cada persona y la organización.

Todo ello nos llevó a hablar de lo condicionados que estamos por nuestros respectivos sistemas de creencias y la necesidad de quitarnos de vez en cuando las gafas con las que miramos la realidad para descubrir nuevos detalles.

Hace tiempo escribí un cuento titulado “Si no lo creo no lo veo” que se hace eco de esta realidad. Y es que creemos que vemos lo que es, cuando realmente vemos como somos. Por eso nos cuesta tanto salir de nuestra forma de entender la realidad. En este sentido este tipo de encuentros creo que son valiosos para avanzar en esa comprensión.

Al despedirnos la sensación era muy positiva. Se palpaban las ganas de seguir trabajando en las cuestiones planteadas para que esto no sea flor de un día.

Y ya que estamos en primavera, en época de florecer, como dice Irma, ahora se trata de pasar del deseo a la acción.

Construyendo colectivamente una Bizkaia cada vez más competitiva y territorialmente equilibrada

El pasado viernes celebramos un encuentro entre las personas e instituciones que estamos cocreando el proyecto “Bizkaia competitiva y territorialmente equilibrada”.

El motivo es que llevamos un año trabajando en el mismo y nos parecía un buen momento para encontrarnos, compartir los avances y reconocer y agradecer la ilusión y el trabajo que se va desplegando y, ¡como no!, para celebrar.

En esta ocasión el BIC Bizkaia Ezkerraldea nos acogió en su sede social en un edificio con tanta significación histórica como el edificio Illgner.

Mientras Ainara Basurko, gerente de BEAZ, nos saludaba y presentaba la jornada yo viví un flashback particular que me llevó a otra reunión previa a primeros de Junio donde Miren Larrea, de Orkestra, nos presentó una serie de reflexiones en torno a la facilitación de este tipo de procesos. Y sentía que aquella sesión nos ha dado importantes claves para navegar durante este primer año de singladura.

Imanol Pradales, Diputado del Departamento de Desarrollo Económico y Territorial fue el encargado de darnos la bienvenida y de contextualizar el encuentro. De lo que comentó yo destacaría varias ideas:

  • Que para la Diputación Foral de Bizkaia la construcción del equilibrio territorial es un proyecto estratégico y con un propósito a medio y largo plazo.
  • Que dentro de Bizkaia conviven diversas “Bizkaias” que comparten problemáticas comunes aunque también retos particulares que hay que saber tratar de manera específica e integradora.
  • Que un reto de estas características requiere la colaboración e implicación de la diversidad de agentes que operan en el Territorio desde la escucha mutua y la corresponsabilidad.
  • Que en la FOTO que refleja el trabajo de este año se recoge con especial intensidad la importancia de fortalecer los ámbitos de especialización de Bizkaia, remarcando especialmente su ADN industrial, así como la importancia de apostar por la diversificación para poder ir evolucionando en paralelo con la realidad que nos toca vivir.
  • Estas dos tipologías de estrategias, especialización y diversificación, requieren identificar diversas palancas para la competitividad para que el diagnóstico realizado permita una acción eficaz.
  • Reiteró su deseo de que tras la priorización de los retos realizados seamos capaces de trabajar desde la complicidad y el compromiso de todos los agentes inmersos en el proyecto y contando con los recursos necesarios para convertir las propuestas en proyectos de cambio real.

Por último agradeció la generosidad y la entrega de todas las personas e instituciones que durante este año han creído y apostado por ir construyendo una Bizkaia cada vez más competitiva y equilibrada.

A continuación tomó la palabra James Wilson, de Orkestra. En alguna otra entrada ya he recogido alguna de sus aportaciones dentro de este proceso.

Básicamente nos comentó que en el despliegue de las políticas de competitividad cada vez hay más consenso de que “Lo local importa” y mucho.

Frente a otras épocas donde las políticas horizontales adquirían predominancia en la actualidad se ha visto que las condiciones de contexto son críticas para alcanzar el éxito.

Por ello sugirió que en este proyecto lo esencial es pensar en local para luego actuar en local, en global, en lo que corresponda.

A mi esta cuestión me parece clave porque complementa el adagio que sugiere “Pensar en global para actuar luego en lo local”. Y es que es básico que desde el origen de cualquier diseño de proyecto quede claro el compromiso con lo local como motor de acción.

Aconsejó actuar con especial intensidad en los “determinantes de la competitividad” que para él son los comportamientos de las empresas, las políticas cluster de especialización y trabajar en la calidad del entorno empresarial. Todo ello desde una dimensión multinivel y mezclando diversidad de políticas e instrumentos.

Y en ese sentido, dada la heterogeneidad territorial y la diversidad e interdependencia de los actores y las actrices relevantes resulta clave “abrir espacios para la colaboración y el aprendizaje colaborativo”. Espacios que permitan el encuentro y el dialogo y que estén orientados a la acción, con retos específicos para poder transformar en resultados los deseos.

Y es que este proyecto se alimenta de esta lógica. Apostar por valorar y revivir la identidad territorial como activo esencial y como punto de partida.

Por último nos dio su visión de lo que se va consiguiendo, más allá de los resultados concretos, y así destacó:

  • Que se van generando hábitos de pensar colectivamente.
  • Se van compartiendo experiencias y modos de hacer diversos, complementarios.
  • Se va construyendo una visión cada vez más compartida aunque también se recogen las especificidades de cada zona.
  • El avance en la identificación de los retos y las reuniones de trabajo van construyendo capacidad de coordinación y entramado social. Es como si una serie de islas colindantes se descubrieran como archipiélago.

Ciertamente el equipo de Orkestra está teniendo mucho que ver en que este proyecto se vaya desplegando de una manera orquestada.

Posteriormente Eva Armesto, del Departamento y Joseba Mariezkurrena, de BEAZ, presentaron los principales resultados de este primer fecundo año.

No sin antes advertir que detrás de los indicadores que iban a compartir había mucha trastienda, muchas horas de trabajo, muchas cuestiones que a veces no se ven los cuadros de mando pero que son las que ayudan a sembrar confianza, construir relaciones, desenredar malentendidos históricos.

Fueron detallando zonza por zona cada uno de los retos definidos, priorizados y puestos en marcha. La foto muestra algunos proyectos bastante coincidentes junto con otros más específicos y particulares de cada zona.

Y así dibujaron Bizkaia en 4 zonas, con 12 comarcas, donde 29 organizaciones diferentes estamos trabajando en común gracias a la aportación generosa de 51 personas.

Y en este año hemos sido capaces de identificar 65 retos de los qué se han priorizado 16, de los cuales 14 ya han arrancado.

Proyectos diversos que trabajan en los tres ámbitos de competitividad que nos comentaba James, esto es, especialización, calidad del entorno empresarial y capacitación de las organizaciones.

A veces el día a día nos hace perder perspectiva de lo realizado. Por ello es importante de vez en cuando hacer balance de los logros alcanzados, de las cuestiones pendientes, de las lecciones aprendidas, para recargar las pilas y reformular el compromiso.

Por último Mari José Aranguren, directora de Orkestra, moderó una mesa en la que participaron Iñigo Urrutia, del behargintza de Mungialdea, Josu Jona, del behargintza Basauri-Etxebarri, Ainhoa Arrizubieta, de Azaro Fundazioa, Angel Medina del behargintza de Meatzaldea, y los citados Joseba Mariezkurrena, de Beaz y Eva Armesto, del Departamento.

Representaban la fuerza del conjunto de entidades que están apostando por el proyecto.

En general hubo bastante consenso en las respuestas con los lógicos matices en función de la realidad de cada comarca que hace que los cristales de las gafas tengan colores distintos.

Entre las aportaciones que hicieron destacaría las siguientes:

  • Ven su rol principal desde la importancia de saber acompañar a las organizaciones desde la empatia y la capacidad de escucha. Y sobre todo facilitando conexiones que posibiliten los encuentros, la identificación de oportunidades de negocio y los proyectos en colaboración.
  • La importancia de discernir el tipo de trabajo a desarrollar en función de las diferentes necesidades de las organizaciones, según sean tractoras, innovadoras, subcontratistas, etc.
  • Reconocieron el vértigo que sienten en ocasiones, las resistencias iniciales a este tipo de convocatorias, la dificultad para encontrar tiempo en agendas saturadas… y a pesar de ello todos siguen, nadie se ha descolgado, empieza a parecer que hay masa crítica para hacer cosas importantes.
  • Apuntaban también que más allá de resultados concretos, lo importante es el proceso que están viviendo, como en el “viaje a Ítaca”.

Por último, tras dos horas intensas de encuentro Ainara Basurko volvió a tomar la palabra para cerrar la jornada.

Insistió en la importancia dela visión local en el proyecto, interiorizando que las claves principales son la cercanía, la empatia y la corresponsabilidad.

Y la importancia de que la gobernanza del proyecto sea colaborativa, donde convivan en armonía la parte tangible de los proyectos, las tareas, los planes de acción, los repartos de tareas, con la parte más intangible referida a la comunicación, la construcción de confianza y la articulación de una auténtica red para la cooperación.

Mi foto final particular del encuentro sería la del plano cenital de la sesión. Un montón de pequeñas mesas redondas de unas 8 personas, llenando todo el espacio.

Sentir a la vez la fuerza de cada mesa y la energía del conjunto de mesas.

Sentir que si de verdad nos lo creemos y actuamos con coherencia, si estamos disponibles para los demás, los diferentes retos se pueden ir consiguiendo. El futuro está en nuestras manos. Como decíamos en el encuentro de Kooptel “cada quién aportando según su capacidad y cada quién recibiendo según su necesidad”.

En resumen una sesión para hacer balance y para sentirnos parte de un proyecto colectivo que busca una Bizkaia cada vez más competitiva y territorialmente equilibrada.

La sosteVIDAbilidad una cuestión de muchos cuidados

He tenido hoy la suerte de participar en las II Jornadas de Emprendimiento y sosteVIDAbilidad organizadas por el Departamento de Empleo, inclusión social e igualdad de la Diputación Foral de Bizkaia y por la sociedad pública DEMA con la activa colaboración del equipo en pleno de Colaborabora.

El planteamiento de las jornadas me atrapó desde el primer momento empezando por el título. Así que me he autoregalado esta “escapada” de mi rutina para buscar inspiración para los programas en los que últimamente estamos enredados.

Es curioso como a veces hay que retorcer los nombres para visibilizar lo importante, lo esencial, lo que a veces queda en el olvido, que en este caso es la necesaria centralidad de la VIDA (con mayúsculas) en cualquier proyecto que pretenda ser sostenible.

He disfrutado mucho de las presentaciones y de las dinámicas realizadas. Tanto que me siento en deuda y que menos que escribir estas líneas en señal de profundo agradecimiento por lo vivido en esta jornada.

Seguro que en breve aparecerán reseñas del acto muy completas. Yo solo quiero recoger algunas de las cuestiones que me han tocado por dentro así que repaso los apuntes que he ido tomando y rescato algunas de las ideas anotadas.

La primera tiene que ver con la necesidad de cambiar las miradas para identificar oportunidades nuevas donde las personas estemos en el centro de los proyectos.

Y es que si queremos que el mundo sea auténticamente sostenible es preciso construirlo desde valores más incluyentes. Es preciso cuestionar las lógicas económicas imperantes y avanzar hacia otros enfoques donde lo productivo y lo reproductivo se concilien y donde se visibilicen y valoricen los planteamientos ligados a la ética de los cuidados.

Y en ese sentido nos interpelaban para reflexionar sobre si haciendo lo que hacemos, de la manera que lo hacemos:“¿Me cuido?, ¿te cuidas? ¿Nos cuidamos?”

No sé con exactitud qué ha pasado a continuación porque yo me he quedado un tiempo impreciso rumiando estas preguntas, que a su vez me han conectado con sus antagónicas : ¿Me descuido? ¿Te descuidas? ¿Nos descuidamos?

Y ante ellas se ha hecho el silencio. Pausa para respirarlas, para dejar que me atraviesen y para poner el foco en cómo cuidar todo aquello que es esencial. ¿Cómo hacer que realmente me importe lo importante?.

Porque esencialmente, al menos para mí, de eso se trata cuando hablamos de poner la VIDA en el centro, de aprender a cuidarnos.

Otra cuestión muy importante ha sido la relativa a la necesidad de crear espacios de encuentro para compartir experiencias, inquietudes, retos, abordar mejor los momentos de soledad y vulnerabilidad, gestionar mejor los miedos. Cómo acumular fuerzas creando redes de colaboración y complicidad para hacer más llevaderos y sostenibles los retos de cada día.

Y es que los emprendimientos aunque muchas veces sean individuales se sostienen en un tejido colectivo.

Otro momento cumbre para mí ha sido la invitación a quitarnos todas aquellas etiquetas que nos ponemos ( o nos ponen) y que nos impiden llegar a lo que queremos ser. Y es que estas etiquetas nos pesan en demasía, nos condicionan nuestro comportamiento y además no nos definen. Así que cómo nos decía May Serrano, “Fuera las etiquetas” y así en cada momento actuaremos como quiera que en ese momento elijamos. ¡Que liberación!

A lo largo de la mañana concebida como un proceso de escucha para la inspiración hemos conocido distintas propuestas y experiencias.

Lo más relevante ha sido la autenticidad de todos los testimonios, su diversidad, sus aportaciones… Sobre todo ha sido un canto al empoderamiento, a pasar a la acción. A perseguir nuestras ilusiones más genuinas y a reivindicar nuestros derechos de una manera personal y colectiva.

En ese sentido la energía que corría por la sala era muy potente. Se notaba que la gran mayoría de las personas asistentes estaban curtidas por distintas circunstancias de vida. No estaban en la queja sino en la construcción de sus condiciones de vida. Y sabían que semejante reto necesita ser compartido para ser sostenible.

A la tarde la propuesta tenía otra estructura. Como decía el programa era “compartir y dialogar”. Para ello el equipo de Colaborabora nos ha propuesto un conversatorio para diseñar propuestas para avanzar en torno al emprendimiento y la sosteVIDAbilidad.

Y así tras una serie de conversaciones encadenadas hemos llegado a presentar en las diferentes mesas de trabajo varias propuestas creativas con sugerentes títulos como:

  • El confesionario del emprendimiento
  • El intercambiador (El colaboratorio)
  • La hipnosis del emprendimiento
  • SOS Personas emprendedoras
  • Sistemas de etiquetado que pongan el valor el trabajo que hay detrás de los productos/servicios
  • Un par de performances: “El casting de la vida” o “Amadrina una autónoma”

¡Creatividad a borbotones!

Pasa que eran ya las 6 de la tarde y hay que conciliar la vida así que tocaba despedirnos compartiendo en una palabra la sensación que nos llevábamos.

Para mí la palabra ha sido inspiracción y la sensación es que ha sido una sesión llena de vida.

Participar ha sido un lujo. Ahora toca aprovechar la energía de este subidón para concretar en el día a día que cosas nuevas o que cosas habituales hechas de formas nuevas nos pueden facilitar una vida más sosteniVIDAble.

Y tener muy muy presente que esto de la sosteVIDAbilidad es una cuestión de muchos cuidados.

¡Gracias a las organizadoras por la propuesta y a las ponentes y asistentes por la generosidad y la energía con la que han compartido sus vivencias!.

Colsa XXI: Espacios que generan encuentro

Esta mañana tocaba hacer una visita de valoración del proyecto que la empresa Colsa XXI ha desarrollado en el marco del programa Innobideak Kudeabide.

El trabajo desarrollado ha consistido en aplicar la metodología bilgune para abrir un espacio en la empresa en el que todas las personas de la misma pudieran expresar su sentir en torno a la marcha de la empresa. Tanto en lo referente al día a día como a los sueños de futuro.

Bilgune propone habilitar un espacio de encuentro en el que incluir las diversas interpretaciones que conviven en la organización.

La gerente, Marisa Colina, nos contaba que hace ya algún tiempo se plantearon abordar este proceso pero que al final desistieron por considerar que aún no era el “momento”.

A finales de 2015 tras el contraste externo de Kudeabide en el que se recomendaba tratar especialmente las cuestiones relacionadas con su organización interna y la participación de las personas, decidieron que era hora de enfrentarse a sus sombras.

Así que se armaron de valor, y no sin miedos, se atrevieron a abordar este proceso.

Apoyados en la metodología bilgune y en el acompañamiento del consultor, y sobre todo en las ganas de mejorar los aspectos relacionales y de comunicación interna han ido avanzando a lo largo de estos 12 meses.

Mediante reuniones mensuales en las que todos se reunían para compartir puntos de vista diversos, complementarios y antagónicos el panorama se ha ido desplegando.

Y claro han aflorado roces, se ha dicho lo que estaba pendiente, en momentos ha salido la “mierda”… y tras esta catarsis lo que ha emergido es:

  • Una mayor conciencia de lo que pasa realmente en la organización
  • Una mayor integración de los diferentes puntos de vista
  • Personas “calladas” que empiezan a aportar ideas
  • Se han abierto procesos de delegación para repartir las responsabilidades de otras maneras
  • Se empieza a trabajar más en común
  • Se plantean nuevos proyectos para la diversificación de los servicios que ofertan
  • Ejercicios de visión sobre el futuro que suenan a risa cuando se enuncian pero que luego se van alcanzando

Aunque todo empieza cuando la gerencia se aplica en primera persona el cambio que pretende conseguir en las demás personas. Incluso como perder su propio miedo a decir cosas delicadas.

Destacaba que el “ambiente” en estos momentos es mucho mejor y que tenían ganas de seguir alimentando esta forma de hacer, manteniendo los encuentros mensuales para que las inercias no remuevan el camino andado.

Posteriormente he compartido con otras cuatro personas que estaban en la oficina su propia vivencia del proceso.

Para mí lo más potente de lo que me han contado es que “Se han divertido”. Que ha habido muchas risas y que les ha puesto en otro lugar a la hora de verse, entenderse y relacionarse.

Lo cual no quita que a veces las cuestiones que se planteaban eran duras, profundas… pero el tono con que se han abordado les ha permitido relativizar y afrontarlo de una manera sana. Y no era cuento!. Sus ojos les delataban que así lo habían vivido.

Así que tras felicitarles me he ido yo también con una sonrisa por lo escuchado.

Más allá de los papeles, las metodologías, las subvenciones… lo que late son personas que buscan maneras más sanas de afrontar su realidad para que el tiempo de trabajo no sea solo una manera de ganarse la vida, ¡que no es poco!.

Gracias por la lección de valor para atreverse a afrontar la realidad y por mostrarnos que cuando se da la luz en un espacio lo que desaparece es… la oscuridad!

PD: Os recuerdo que la metodología bilgune está colgada en la página web de la Diputación Foral de Bizkaia bajo licencia Creative Commons.

Sembrar sueños para recoger realidades… en Durangaldea

Ayer por la tarde, por invitación del Polo de Competitividad de Durangaldea a través de Augusto Uriarte, participé en un encuentro con unas 15 organizaciones de la comarca en las instalaciones de IK4 Azterlan.

La presentación formaba parte del proyecto “Lankidetzan Berritu” que el Departamento de Desarrollo Económico y Territorial de la Diputación Foral de Bizkaia está financiando para impulsar la colaboración entre las agencias de desarrollo local de Durangaldea y Lea Artibai para generar proyectos de innovación en cooperación.

Se trataba de presentar públicamente los resultados de 25 entrevistas realizadas a diferentes organizaciones industriales del Duranguesado en torno a cuales son, en su opinión, las claves más significativas a la hora de impulsar la competitividad, la innovación y la cooperación.

Así que me acerque con las orejas limpias para escuchar con mucha atención todo lo que allí iba a señalarse.

Para ello Anton Gorriño expuso con mucho detalle los resultados de la investigación.

Para enmarcar el proyecto hizo referencia al informe de Orkestra titulado “Bizkaia competitiva y territorialmente equilibrada” donde se señala que para tener resultados hace falta sobre todo trabajar en “los actores y el entorno”. Plantean que para un adecuado desarrollo local es preciso:

  • Generar entornos favorables para la actividad productiva
  • Poner el énfasis en desarrollar relaciones empresariales de colaboración y
  • Activar el trabajo en red entre los diversos agentes.

Entrando en el análisis del estudio Anton nos comentó que, en relación con los factores clave de competitividad, las empresas habían situado en primer lugar los aspectos relacionados con “lo comercial, la fabricación y la capacitación de las personas” y en segundo lugar los temas de “compras e innovación”.

En cuanto al desarrollo de la innovación el 40% de las empresas tienen algún equipo o responsable de los temas de innovación, o dicen tener, y el 20% de las empresas disponen de alguna metodología para la identificación de oportunidades.

En general las empresas desarrollan sobre todo proyectos de innovación incremental.

En este sentido los dos principales factores de impulso de la innovación que se señalaban eran la capacidad de identificar oportunidades y la implicación real de las personas de la organización con este tipo de proyectos.

Por último analizando la cuestión de la cooperación el 60% de las empresas han participado en los dos últimos años en algún proyecto de innovación en cooperación.

Las principales entidades con las que cooperan en estos procesos son los proveedores y los centros tecnológicos.

Entre las claves para el impulso de la cooperación destacaron dos: la existencia de alguna persona, organización, que dinamice este tipo de proyectos y el grado de implicación y confianza entre las organizaciones para la cooperación eficaz.

También se constató la dificultad de materializar este tipo de proyectos por prejuicios, malas experiencias previas, barreras organizativas, etc.

En torno a esta “foto” se abrieron diversos debates en las que cada quién mostró su mayor grado de conformidad o discrepancia. Cada quién aludió a su propia experiencia y fue muy bonito observar como las interpretaciones de la misma realidad son vividas de múltiples maneras según quién sea el observador. De nuevo “el observador modifica lo observado”.

Entre las diversas aportaciones que se produjeron yo resaltaría lo siguiente:

  • Algunas de las organizaciones consideraban que la foto tomada era un fiel reflejo de la realidad. Muchos mercados se han caído y hay que salir a vender como nunca, por ello hace falta estar dotado de medios productivos que les permitan ser “infalibles” para lo cual además de buenas instalaciones hace falta trabajar el tema de la capacitación para dominar los procesos.
  • Para otros observadores en cambio hace falta meter más el zoom para ver en la foto cuestiones que aunque están no aparecen a primera vista. En concreto se aludía a que “a la vez” se está trabajando en el corto plazo, y esa parte si está bien recogida en la investigación, y en el largo plazo, donde las cuestiones relacionadas con la diferenciación, la cercanía a los mercados, la innovación están también presentes pero de una manera más sutil. Sobre todo porque no es fácil dar respuesta a los requerimientos del día a día e ir avanzando en estrategias para dejar ir lo que ya no aporta tanto valor y empezar a avanzar en “lo nuevo”.

En ese sentido se reclamaba apoyo de las empresas tractoras y de las diversas instituciones delas que se reclamaba más agilidad y proactividad.

Para mí al menos, fueron muy relevantes un par de intervenciones. Una que ponía el énfasis en la importancia de la proximidad al mercado para “oler” las oportunidades y ser capaces de transformarlas en nuevos negocios y otra que constataba que muchas veces no se puede competir tanto por procesos, por lo que hace falta plantear acciones rupturistas que reten a la organización para avanzar hacia nuevos modelos de negocio en continua adaptación.

Una experiencia que se comento fue la de Dynamik Technological Alliance. Sobre este proyecto ya hemos escrito en alguna otra ocasión. Fue muy ilustrativo escuchar que este fue un proyecto de colaboración en el sector del automóvil que se fue madurando poco a poco durante mucho tiempo. Se trataba de ganar en tamaño y en capacidades entre varias empresas para subir de escala en la cadena de valor del sector de automoción. Destacaron que el proyecto alcanzó la velocidad de crucero a partir de que una de las personas asumió el liderazgo del proyecto compartido mientras cada una de las organizaciones mantenía su identidad. Aunque para ello nada mejor que ver el vídeo en el que Pedro Mari Olaeta explica esta experiencia.

Interesante también la aportación de Ainhoa Arrizubieta de Azaro Fundazioa cuando comentó el importante papel que juegan ellos en la comarca de Lea Artibai asumiendo un rol muy proactivo, una mezcla de Pepito Grillo y de Celestina, para retar a las empresas de su comarca para que afronten retos que están ahí y falta que alguien los lidere.

Comentarios de todos los gustos y colores, preocupaciones compartidas, diversidad de respuestas ante retos parecidos. ¡Cómo la vida misma!

¿Y ahora qué? Nos preguntaba al final de la sesión Anton Gorriño. ¿Hay voluntad de avanzar en el impulso de la cooperación como estrategia de competitividad?

Silencio.

Pero un silencio de los que algunos llaman silencio fértil desde el que pueden emerger nuevas posibilidades.

Y entonces, Julian Izaga nos contó que “casualmente” la víspera había estado por Azterlan un joven japonés de 78 años, dueño de una gran fundición japonesa que se encuentra en la cuarta generación que todavía sigue hablando de sueños. En este caso se trataba del reto de fabricar piezas de gran tamaño de fundición sin moldear las piezas. A través de la fabricación aditiva. Y para ello necesitaba… cooperar.

Contagiado por ese espíritu Julián hizó el alegato final. Hay mimbres en la comarca para acometer proyectos de envergadura. Para acometer proyectos “diferentes”. Eso sí, hay que mimar el proceso que permita que la complementariedad se despliegue en entornos de confianza donde lo improbable se vuelva posible.

Y antes de dar las gracias a todos por su “presencia y participación” amenazó con que desde Lankidetzan Berritu seguirán trabajando para identificar oportunidades que puedan convertirse en proyectos que generen empleo y riqueza para la comarca. Sin duda un buen reto que compartir.

Me uno al agradecimiento de Julián, especialmente extensible a Izar Garitagoitia, Jesús Irastorza, Alex Ormaechevarria, Jon Kepa Idoiaga, Inaxio Otxandiano, José Ramón Zarate, Ignacio Esnaola, Andoni Lejarraga, Belén Rodríguez, Iñaki Lamarain, Xabier Oarbeascoa, Jon Bizkarra, Juan Carlos Serna, Pello Beistegui, Iñaki Ormaetxea, Jakoba Bernedo, Kepa Jon Arana, Roberto Escolar, Marta Ratón, Salvador Zumarraga, Luis González Landazuri, Angel Garate, Martin Barreña, Ricardo Gómez de Segura y a Juan Facundo Zumarraga.

¡Que los sueños de los y las visionarias de hoy alumbren los nuevos proyectos de mañana!. ¡Y que de forma colectiva contribuyamos a su concreción!

Pedro Mª Olaeta: Un testimonio que muestra caminos de esperanza en la colaboración

Últimamente estoy teniendo la fortuna de coincidir con cierta asiduidad con Pedro Mª Olaeta. Le conocí en una charla que nos dio a mediados de 2013 en el marco de los encuentros arbela, sobre el proyecto de cooperación Dynamik.

La última de las veces ha sido ayer mismo mientras contaba a cámara su testimonio sobre la experiencia de Dynamik Technological Alliance, en la que ya llegan embarcados 6 años. ¡En breve dispondremos del video!

Habla de la colaboración con mucha convicción. Su práctica le avala lo cual hace que su discurso este cargado de vitalidad.

Desde el Departamento la apuesta por crear espacios y oportunidades para la innovación en colaboración es una de nuestras prioridades. Ocurre que la siembra que vamos haciendo requiere de paciencia y de saber que es una apuesta a largo plazo en la que no hay que desfallecer. Por eso escucharle nos confirma en nuestra intención y nos refuerza en este caminar.

Explica el itinerario de Dynamik como un proceso conversacional donde la clave está siendo ir granando puntos de confianza. Suele referirse a sus encuentros iniciales como ejercicios de desnudez donde quedan al aire tanto virtudes como defectos.

Según cuenta la clave de bóveda de estos procesos es cómo transitar de una manera ágil de ser un grupo a ser un equipo. No existen manuales que puedan metodizar este proceso. Es un recorrido con infinidad de interacciones donde nada está bajo control. Y es que esto de la colaboración va de relaciones entre personas.

Si acaso suele proponer algunas claves a tener en cuenta para no perderse en este empeño. Él, entre otras, propone las siguientes:

Dejar muy claro desde el comienzo cual es la perspectiva con la que se afronta el proyecto. Cuál es el para qué profundo del proyecto colaborativo. En este sentido aboga por huir del “mercantilismo”. Desde su mirada en la coyuntura actual existen muchas amenazas de carácter estratégico para el devenir de las organizaciones. Por ello la cooperación debe ser una respuesta estratégica. Por supuesto, sostenible económicamente. Esa condición es necesaria… pero no suficiente. Hablamos de futuro, de proyectos que aportan valor, de confluencia de capacidades, conocimientos, sueños, de saltar a nuevos lugares donde el quehacer individual no alcanza.

También comenta que es básico emplear herramientas que ayuden afrontar las debilidades y encarar los conflictos. Según su experiencia es fundamental apostar por estrategias de inclusión. Para generar en el equipo un imaginario colectivo que de espacio al nosotros como un elemento superador del yo individual. Hacen falta propuestas organizativas y sociales imaginativas, innovadoras. Ellos eligieron que cada socio participará con la misma cuota. Que cada entidad mantuviese su propia identidad… y además el nosotros, el proyecto en común en una suerte de modelo amalgama.

El diferencial es que con el proyecto conjunto, con Dynamik, buscan proyectos donde todos están un peldaño más alto en la cadena de valor. Desarrollan ingeniería para entregar subconjuntos ya ensamblados. Cambian el interlocutor del cliente. Ya no hablan con el Departamento de Compras ahora lo hacen con Ingeniería
En los nuevos proyectos ya no se trata solo de trabajar la eficiencia de cada planta se trata de ingeniería de producto-proceso, de nuevos desarrollos.

En estos procesos es esencial que haya un liderazgo natural para favorecer que el proyecto tenga un buen motor. Para avanzar en las adversidades sin perder ninguno de los vagones. No solo eso, favoreciendo que cada vagón se sienta orgulloso de pertenecer a ese tren. Pilotar el proceso para aterrizar la euforia, para salvar las adversidades. Para ir gestionando los compromisos. Para establecer las reglas de convivencia comunes que puedan servir de pegamento en las distintas vicisitudes. Todo ello, para hacer ese tránsito necesario de grupo a equipo.

Todo tiene su tempus. Invertir en la fase inicial de conocimiento mutuo y de construcción de confianzas es básico para que la base para la colaboración sea sólida. Hace falta conjugar la paciencia con los resultados, con los nuevos proyectos, con los nuevos negocios.

Ante quienes se cuestionan que tipo de futuro nos espera, su respuesta es que hay salidas. Sobre todo las que nos ayuden a generar un imaginario colectivo donde en la colaboración está la potencia, está el potencial.

Visto el ejemplo, escuchando el mensaje no cabe sino redoblar el ánimo para dinamizar alianzas de cooperación que sean capaces de superar muchos de los límites autoimpuestos en los que quedamos encorsetados.

¡Gracias Pedro Mª por la ilusión contagiosa que pones en tu quehacer profesional, y por tu generosidad compartiendo tus experiencias!.

¡Tu testimonio nos muestra el camino!. ¡Nuestra mirada se dirige al horizonte de esperanza que señala!.

Reflexiones en torno a la facilitación para la construcción de equilibrio territorial

En línea con el nombre que en esta legislatura tiene el Departamento, Desarrollo Económico y Territorial, estamos trabajando para ver cómo articular nuevas iniciativas que favorezcan la competitividad y el equilibrio territorial en Bizkaia.

La propuesta es ir creando espacios de encuentro para escuchar la voz de los distintos organismos territoriales que trabajamos en Bizkaia con propósitos coincidentes.

Se están dando los primeros pasos. Todo es muy incipiente. Más que definir lo que hay que hacer se trata de adoptar una actitud de escucha para estar atento a lo que va a ir emergiendo. Sabiendo que esto del desarrollo territorial es una cuestión compleja donde lo importante es ir enriqueciéndonos mutuamente con una visión lo más integradora posible.

El pasado día 2, diez personas del Departamento y de Beaz tuvimos el privilegio de participar en una sesión de capacitación dinamizada por Miren Larrea, de Instituto Vasco de Competitividad,  Orkestra, en torno a la facilitación de este tipo de procesos.

Con un enfoque muy práctico, Miren nos fue desvelando algunas claves a tener en cuenta ahora que todo está por escribir. Podríamos haber titulado la sesión con algo así como “Todo lo que Vd tiene que tener en cuenta si quiere facilitar un proceso colectivo”.

Por su valor me apetece compartir algunas de las cuestiones que afloraron en dicha sesión porque para mí fueron “canela en rama”.

Entendiendo que la facilitación es construir capacidades colectivas, lo primero que nos advirtió fue del peligro de confundir la facilitación con técnicas de dinamización. Por supuesto, éstas son importantes, pero lo primero, lo básico, lo fundamental es construir el propio contexto de la facilitación. Reflexionar con carácter previo sobre el rol, el posicionamiento con que queremos abordar este proceso. Cómo decía Miren no hay nada más “práctico” que hacer bien esta reflexión previa.

Y es que la cuestión territorial es compleja. Afecta a actores y actrices diferentes con mil interpretaciones sobre cuáles son los retos clave y las posibles propuestas de solución, y donde nadie puede determinar cuál es la solución adecuada.

En este sentido hacía una distinción muy interesante. Un problema se puede definir como complicado cuando es precisa la intervención de una persona “experta” que aporta una visión técnica cualificada. Mientras que los problemas son complejos cuando no tienen una solución que podamos encontrar. En estos casos en vez de la opinión experta, se trata de CONSTRUIR LA SOLUCIÓN, Por ello lo básico es ir viendo como fluyen los acontecimientos, para ver cómo evoluciona el proceso. No es tanto una cuestión técnica como un proceso de construcción social donde es precisa mucha facilitación. Habitualmente cuando el proceso ha concluido, somos capaces de explicarlo en retrospectiva, pero no se puede hacer su planificación previa.

Por ello alertaba del peligro de gestionar problemas complejos como si fueran complicados, tratando de sustituir con criterio experto, lo que requiere fundamentalmente de dialogo y construcción de equilibrios.

Otra de las ideas fuerza en la que insistió Miren fue en la gestión del conflicto. En este sentido hablaba de huir de la idea rosa de la colaboración. De hecho, según ella, la colaboración emerge de una adecuada gestión del conflicto.

Y es que todas las instituciones que vamos a compartir trayecto trabajamos buscando lo mejor para Bizkaia y sus gentes, pero con planteamientos diferentes, lo cual es muy legítimo.

Se trata de saber escuchar las diferencias. Estar dispuesto a que se abran cuestiones espinosas, que en cualquier caso ya estaban, pero ahora encuentran un cauce de expresión. Se trata de llegar a visiones más o menos compartidas, muy diferentes de una visión única. Donde a través del consenso se crean acuerdos suficientes para poder pasar a la acción conjunta.

Y es que para gestionar el conflicto hace falta aflorarlo, explicitarlo. Lo cual requiere mucha escucha de la buena, de la que empleamos cuando queremos escuchar de verdad. Mucha mano izquierda, mucho olfato, la generación también de espacios informales donde pueda hablarse lo que queda excluido en los circuitos convencionales.

Tras esta primera exposición empezamos a identificar algunas cuestiones que van apareciendo en estos primeros pasos que empezamos a dar. Relacionados con temas de desconfianzas mutuas, la importancia de los ritmos del proceso, la heterogeneidad en los puntos de partidas de cada comarca, con expectativas y necesidades diferentes, la propia zonificación realizada, incertidumbres varias, temas de (des)coordinación…

Miren nos animaba a tener una estrategia para este proceso en lugar de un plan estratégico. Porque es algo a co-construir y donde lo importante no es tenerlo todo claro sino estar abiertos y atentos a lo que va ocurriendo.

Citando a Mintzberg planteaba el rol de la facilitación como la intersección entre tres cuestiones:

  • La capacidad de aprendizaje en estos procesos de construcción social. Para lo que recomendaba ciclos cortos de reflexión-acción.
  • La capacidad de negociación en una cuestión donde los juegos de poder son tan habituales y
  • La apuesta por la colaboración desde la conexión con los diferentes posicionamientos ideológicos, los distintas escalas de valores desde las que cada quién nos movemos

Sin duda estamos ante un proceso que es emergente por naturaleza, que requiere de mucha construcción social, donde el vértigo ante determinadas cuestiones espinosas o la incertidumbre ante lo que puede ocurrir van a condicionar el proceso.

Ante estas situaciones solo cabe escuchar con el propósito de dejarnos influir mutuamente. Para lo cual habrá que ajustar expectativas porque tampoco se trata de disponer de cheques en blanco. Como decía Miren “es difícil no entrar en un proceso así y no cambiar”.

La última parte de la jornada incidió en que como facilitadores del proyecto se trata sobre todo de crear las condiciones para que las reflexiones, la toma de decisiones y el paso a la acción sean lo más eficaces posible. Se trata de ir construyendo un relato donde todas nos sintamos parte de un proyecto común, para lo cual hay que aprender a tender puentes.

De hecho en algunas de las experiencias en que Orkestra ha participado en Gipuzkoa Sarean, el acento no ha estado tanto en los contenidos del diálogo como en el propio proceso de diálogo, hasta dónde nos escuchamos. Y es que este proyecto requiere de mucha generosidad. De DAR sabiendo que antes o después también vamos a RECIBIR.

En la parte final entramos en algunas cuestiones de detalle relativas a temas de confianza, visión, agendas compartidas…

Como resumen me quedé con la importancia de VIVIR el proceso desde un lugar de mucha presencia y apertura.

El valor de la facilitación como un reto tan estimulante como complejo, donde lo básico es tomar conciencia de que precisamente en la escucha de los distintos puntos de vista podemos encontrar puntos de conexión para propuestas más incluyentes y equilibradas. Donde el equilibrio territorial encuentre su sitio natural y donde todos y todas vayamos creciendo.

¡Así lo vayamos construyendo!

Eskerrik asko, Miren, por compartir tus experiencias y tu aprendizaje. ¡Mucho reto por delante!

Arbela. Bideak Eginez.