Encuentros para recargarnos de energía

A pesar de que la propuesta de que el título de la entrada anterior era una llamada a transitar por un “tiempo para la serenidad y la calma”, tengo que reconocer que a nivel laboral está resultando todo lo contrario.

La velocidad del cambio y las incertidumbres son tales que se producen paradojas continuas y las propuestas de acción quedan en muchas ocasiones obsoletas casi antes de ver la luz.

Siempre me ha parecido muy gráfica la idea de “surfear la ola” pero es que esto es un tsunami.

Resulta complicado diseñar propuestas de acción en un contexto que requiere inmediatez de respuesta, mucha coordinación, creatividad y mucha sensibilidad social para en esta carrera desbocada no dejar a nadie en la cuneta.

Por ello en el marco de Bizkaia Orekan Sakonduz lo que acabamos de organizar la semana pasada han sido reuniones virtuales con cada una de las cuatro zonas para compartir inquietudes, necesidades y ofrecimientos.

Aunque en los días anteriores habíamos mantenido conversaciones bilaterales, hemos sentido la necesidad de VERNOS para apreciar el potencial que emerge cuando enfrentamos los problemas con carácter colectivo.

Ha estado bien, aunque solo fuera para disolver esa sensación de soledad que a veces nos inunda cuando nos enfrentamos a situaciones que nos desbordan. Compartir sentimientos, propuestas, situaciones… siempre sirve para afrontar la situación con más esperanza.

Y es que cuando hay que afrontar situaciones complicadas vernos las caras siempre es una manera de recargarnos con la fuerza del equipo. Cómo decían en una de las sesiones de zoom, estos encuentros son chutes de energía.

En este sentido el jueves y el viernes pasados han sido intensos y estimulantes. Hemos compartido lo que cada quién estamos haciendo a nivel de divulgación, actuaciones de atención a las mil consultas que emergen por doquier, dudas, necesidades, sobre todo de liquidez y de tramitación de las distintas ayudas que se están ofertando…

Compartimos la dificultad de perfilar programas de choque y de reactivación para la fase que viene a continuación. Y se habló de activar los mecanismos de vigilancia, de la necesidad de identificar prácticas que nos inspiren para encontrar respuestas a la situación.

Repasamos algunos de los proyectos que teníamos en cartera en Bizkaia Orekan para ver los que hay que mantener, descartar, posponer, intensificar… Porque el escenario ha cambiado de tal manera que hay que replantearse el balance entre lo urgente y lo importante. Hay que saber a qué decir NO para decir SÍ a otros proyectos.

Una línea interesante de conversación fue en torno a la necesidad de revisar y apostar por sistemas de gestión que pongan en el centro el conocimiento, el trabajo en equipo, la capacidad de cooperar. Se comentó como insistir en proyectos tipo Haziinova, potenciar la herramienta Kudeabide, hasta alguien abogó por rescatar la metodología Premie.

Se hablo también mucho de COORDINACIÓN. Es tiempo de pasar del YO al NOSOTRXS. De ver cómo los distintos agentes que conformamos el ecosistema podemos trabajar de manera más coordinada.

Incluso se comentó cómo partes del sistema que a veces están más invisibilizadas pueden ganar más protagonismo, y en este sentido se apuntaba a los centros de FP.

Se concretaron algunas posibilidades de organizar puntos de encuentro con empresas para desactivar esa sensación de soledad, y para poner en común diversas posibilidades para mantener su capacidad de comunicación con su clientela o para ver posibles proyectos en cooperación para mitigar las consecuencias de esta situación.

En mi resumen particular las palabras claves fueron CERCANÍA y COORDINACIÓN.

El reto es mayúsculo. Se trata de activar casi a la vez propuestas para la supervivencia y para la reactivación.

Como sociedad tenemos que repensar todo, porque no se trata de volver a la situación anterior sino aprender de la experiencia y descubrir nuevas formas de hacer más adecuadas a las necesidades sociales y medioambientales.

Antes de esta situación ya se hablaba de la necesaria triple transición demográfico-social, ecológico-energética y tecnológico-digital. Los plazos para esa transición eran los que cada quién consideraba factibles.

Y de repente algunos imposibles se han hecho realidad: me refiero a la extensión del teletrabajo, a la radical sustitución de reuniones presenciales por virtuales, donde hasta las personas con más resistencia a estas cuestiones se empiezan a manejar con cierta soltura por lo digital.

Necesitamos activar la imaginación para encontrar vías de salida sanas a la situación histórica que estamos viviendo. Y en este proceso todo suma. Incluso reuniones modestas de gente modesta que se empeña en aportar su granito de arena para ser parte de la solución.

Son tiempos difíciles aunque la esperanza nace cuando a diario nos reunimos para aplaudir con especial admiración a tantas y tantas personas que antes apenas ocupaban un modesto papel en el imaginario social y ahora son esenciales en el sostenimiento de la vida.

Que ese gesto nos ayude a encontrar el camino y sobre todo a encontrarnos en los caminos.

Y que los encuentros que activemos nos ayuden a recargarnos de energía.

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Arbela. Bideak Eginez.