Bizkaia Orekan Sakonduz. Cuando la unión hace la fuerza.

De Norte a Sur, de Este a Oeste, en el contexto de Bizkaia Orekan Sakonduz, la semana que acaba de concluir ha sido muy interesante en cuanto que ha activado muchas conversaciones.

¿Cómo estamos?, ¿dónde atisbamos líneas de trabajo en estos momentos?, ¿cómo reactivamos las líneas de trabajo que veníamos impulsando y, sobre todo, cómo identificamos nuevos retos?.

Más preguntas que respuestas.

Mucha honestidad y deseo de colaborar para contribuir a que rayos de esperanza iluminen este contexto sombrío.

De la mano de Orkestra se han compartido una serie de reflexiones en torno a esta situación de shock, que también pasará.

Y especialmente que aunque estemos en una fase de resistencia, de supervivencia, desde ya hay que incluir en nuestra mirada aquellos aspectos que nos faciliten transitar hacia la etapa de recuperación para impedir ¡Qué los árboles nos dejen ver el bosque!.

La incertidumbre nos paraliza. Y sin embargo también puede ser un acicate para orientarnos hacia la necesaria reinvención que necesitamos para que nuestro modelo productivo, de consumo, y en definitiva de vida, sea realmente sostenible.

Porque si calibramos la mirada estamos viviendo tiempos de transición, tal vez hasta un cambio de época. ¡Al menos potencialmente!.

Existen disyuntivas que señalan claramente bifurcaciones en el camino.

La globalidad, el necesario equilibrio entre lo local y lo global se debe resituar y el cuidado de lo local adquiere la importancia que nunca debió perder.

También es preciso revisar las prioridades y las apuestas por aquellos sectores de actividad en los que se atisban mayores posibilidades en el nuevo ciclo que se avecina.

Se apuntaron como ventanas de oportunidad las relativas a la transición energética, los sectores biosanitarios, la economía circular, la internacionalización en la nueva normalidad, los ODS, la digitalización, la promoción del talento, la colaboración entre empresas…

En definitiva se trata de leer la realidad, lo visible y lo subyacente y fomentar la capacidad de adaptación para que emerjan nuevas posibilidades.

Se trata de aumentar nuestra resiliencia social y afrontar los grandes retos que como sociedad tenemos delante.

Y para ello hace falta mucha coordinación y activar puntos de encuentro como éstos de Bizkaia Orekan Sakonduz que generen conversaciones que se transformen en acción.

Incluso en microacciones prácticas que tengan la virtud de la inmediatez.

Y así cuando lo normal es que crezca el desánimo, la propuesta es ponernos las pilas y contribuir de manera colectiva para tender puentes hacia otros escenarios más sanos social y económicamente.

Estuvimos repasando los proyectos que teníamos en cartera y la necesidad de hacer nuevas propuestas que combinasen adecuadamente las medidas reactivas y proactivas y, sobre todo, que aprovechasen las oportunidades.

Entre algunas de las cuestiones que aparecieron en las cuatro sesiones destacaría:

La importancia de compensar nuestra vulnerabilidad con la generosidad. Y es que cuando el contagio de la sensación de impotencia es tan grande, ser capaces de ofrecer lo que cada quién podamos ofrecer, por modesto que pueda parecer, permite ir creando la sensación de que juntos y juntas sí podemos.

Y en ese sentido hubo intervenciones muy proactivas y con proyectos sugerentes junto con ofrecimientos de compartir experiencias para el aprendizaje mutuo.

Se apuntó la necesidad de activar redes de colaboración entre empresas y el valor de hacer de Celestinas para buscar como las necesidades de unas empresas combinan con las capacidades de otras, para conseguir que proyectos inviables y capacidades excedentes, se conviertan en proyectos en curso poniendo en valor las capacidades existentes. En este sentido, se propuso crear una plataforma para ir recogiendo esas oportunidades de colaboración.

Loa temas relacionados con la activación comercial y con la transición hacia sistemas de gestión en los que la participación sea clave, también tuvieron su espacio. Hubo cierto debate en torno a si era el momento adecuado para plantear este tipo de iniciativas cuando los temas de las necesidades financieras son tan acuciantes. Y se vio que, precisamente por ello, es tiempo de sembrar. Los frutos llegaran a su debido tiempo. La proactividad se debe conjugar con la paciencia y la empatía.

Es más importante que nunca engarzar las distintas iniciativas. Así en la zona Oeste de Bizkaia Orekan Sakonduz se vieron vías para alinear los proyectos con los identificados en los planes estratégicos comarcales de Ezkerraldea-Meatzaldea y Enkarterri.

Se hablo mucho de microproyectos. Y la importancia de apostar por la cercanía y por el carácter práctico de nuestras propuestas.

Junto a ello la adecuación del timing. Y es que, como dice un adagio, “En la acción el momento lo es todo”.

Por último, destacaría que hablamos de la necesidad de la formación y la capacitación. Tanto pensando en el tejido empresarial como en las propias personas de las agencias de desarrollo local.

En este caso el tema de la “digitalización” y el acompañamiento en los proyectos de colaboración interempresarial fueron las dos demandas más enunciadas.

¿Y ahora qué?

Pues a seguir avanzando, concretando, accionando…sabiendo que detrás nuestro tenemos la fuerza de nuestra convicción y todo un amplio equipo de personas con las que compartimos un deseo: salir de esta crisis transformadas y con un programa de acción orientado al desarrollo sostenible.

Y es que una de las fortalezas de Bizkaia Orekan Sakonduz es que, si nos coordinamos, si nos lo creemos, en la unión nace la fuerza.

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Arbela. Bideak Eginez.