De la diferenciación a la complementación

A nivel del Servicio estamos activando procesos de evaluación de los programas que se han venido desarrollando previamente de cara a (re)definir las políticas de actuación para los próximos años.

Para mí es cómo llegar a un cruce de caminos donde tienes que elegir qué ruta(s) seguir entre las varias que aparecen.

Es momento para la pausa.

Para valorar las distintas alternativas.

Para conversar con personas de dentro y de fuera para contrastar pareceres y enriquecer perspectivas.

Para recuperar propuestas que quedaron pospuestas y tal vez les haya llegado el momento.

Para cambiar de orientación ( y/o mantenerla).

Para confeccionar una propuesta nueva que integre un poco de todos los elementos anteriores, dejando además espacio para todo aquello que irá emergiendo por el camino.

Es pues momento para soñar, para hacer apuestas, para arriesgar.

Y en momentos tan especiales, me gusta estar atento a lo que me sucede porque sé que se van a producir señales que me ayudan en estos procesos.

Y aquí os cuento la última casualidad con la que me acabo de «tropezar».

Vía Ricardo Antón, de Colaborabora, me llega una reflexión de Amalio Rey, inspirada en un libro escrito por Xavier Marcet, “Esquivar la mediocridad”.

Amalio Rey pregunta si “¿La diferenciación es siempre la esencia de la estrategia?”.

Enseguida me engancha la pregunta pues vivimos momentos en los que la referencia al posicionamiento y la diferenciación suelen ser temas recurrentes.

En su escrito Amalio Rey hace una interesante distinción entre diferenciación y complementación.

Señala que desde una dimensión temporal “la necesidad de diferenciarse se justifica cuando hace falta transformar algo porque los enfoques adoptados hasta entonces han sido infructuosos o insuficientes. No es otra cosa que hacer caso a Einstein cuando decía lo de “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”.

Sin embargo, plantea que para contextos público-sociales, el concepto de “complementación” es más saludable al orientar la estrategia hacia aquellos espacios dónde podemos aportar complementariedad a lo que ya existe.

Cómo dice él, es “un desperdicio imperdonable que las entidades públicas/sociales pierdan tiempo y energía en compararse y competir con otras que siguen fines parecidos, en lugar de centrarse en lo que realmente deben hacer, que es descubrir cómo satisfacer las expectativas de sus colectivos objetivo”. Especialmente buscando la complementariedad y la colaboración con otras organizaciones con las que establecer alianzas y complicidades.

En tiempos como los que vivimos de grandes retos, es más necesario que nunca activar la colaboración y la complementariedad para construir de forma colectiva respuestas a los desafíos que nos interpelan.

Así que confío que para dar respuesta a los nuevos retos que se avecinan seamos capaces de encontrarnos y  complementarnos con todas aquellas personas, entidades y organismos que persiguen también el desarrollo equilibrado de Bizkaia desde múltiples dimensiones: económica, social, territorial, medioambiental…

 

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Arbela. Bideak Eginez.