El reto de conseguir implicación

Hoy hemos vuelto a celebrar una reunión de coordinación los integrantes del grupo de trabajo de las comarcas de Busturialdea, Lea Artibai y Durangaldea, dentro del proyecto “Bizkaia competitiva y territorialmente equilibrada”.

La reunión ha sido en Bermio, en las amplias instalaciones del Behargintza de Bermeo, Mundaka y Sukarrieta.

El objetivo: poner en común y hacer una valoración de las acciones que se van definiendo para acometer los diversos retos estratégicos definidos para estas Comarcas.

El ambiente cordial y muy productivo. Ha sido una mañana intensa con muchas aportaciones. Se nota mucho la implicación y el compromiso de todas las personas en el proyecto. Hay ganas. Nadie se esconde. ¡Da gusto trabajar en entornos así!. Llevamos un año compartiendo ilusiones y todo fluye con mucha naturalidad y generosidad.

Me he animado a escribir estas líneas para señalar una de las cuestiones que ha surgido a lo largo de la mañana relacionada con una cuestión clave: ¿Cómo conseguir una implicación real de personas de distintas organizaciones en proyectos colectivos?.

La reflexión la traían las representantes de Azaro Fundazioa, Ainhoa y Leire.

La cuestión ha surgido cuando se ha planteado el reto de trabajar en la “especialización” de las comarcas en aquellas áreas donde hay potencial cuando se activan las capacidades de cooperación entre empresas e instituciones.

En ese momento ellas nos contaban su experiencia. Llevan tiempo desempeñando un papel muy proactivo en Lea Artibai para identificar espacios de oportunidad. Para ello llevan varios años trabajando codo con codo con empresas tractoras de la comarca, con ayuntamientos y con todas aquellas personas que han mostrado preocupación por el futuro de la Comarca.

Han llegado a definir en torno a la “Salud” y la “Economía Circular” sus apuestas de especialización.

Y sin embargo, en no pocas ocasiones les queda la sensación de que los compromisos se diluyen con el paso del tiempo, las personas cambian y el trasvase de los proyectos siempre es incompleto. Las personas que tiran de los proyectos siempre suelen ser las mismas.

Y eso agota. Aunque como su ilusión es grande siguen tirando del carro, siguen empeñadas por mantener las apuestas aunque los ritmos a veces sean discontinuos.

Además en cuestiones como estas, hace falta tener una visión a largo plazo. Hay que darse cuenta de que detrás de estos proyectos hay muchas cuestiones que son intangibles y que no pueden ser medidas solo con indicadores a corto plazo.

Su desahogo quería ser una advertencia para las demás de tratar de incluir estas cuestiones en el despliegue de los proyectos.

Algunos de los comentarios que salían en torno a estas cuestiones se referían a:

  • La importancia de crear espacios de diálogo y encuentro entre diferentes.
  • El trabajo de facilitación y de alineación de intereses compartidos.
  • La necesidad de repetir y repetir las propuestas hasta que cada quién las vaya interiorizando y haciéndolas suyas.
  • El peligro de ir muy por delante unas personas de otras de forma que la coordinación se deteriora
  • La importancia de que los compromisos formales se evidencien con la aportación distribuida de recursos.

Y es que a veces surge la frustración porque cuando se pensaba que las cosas ya se habían decidido parece que de nuevo se vuelve a la casilla de salida.

Aunque también es verdad que cuando parece que nada ha calado de repente alguien rescata una cuestión previa y la expone como si fuera nueva. Y de repente emerge una especie de segunda oportunidad para retomar con más fuerza un proyecto que parecía languidecer.

En su día leí una frase que me ha marcado bastante, decía que “En la acción, el momento lo es todo”. Esto es, tan importante cómo lo que se hace, es elegir el momento idóneo para plantear un proyecto. Saber identificar brechas propicias para plantear los proyectos.

Darse cuenta de que es esencial que las personas se sientan parte de los proyectos desde el origen, para que los vivan como suyos, para que el compromiso que se solicita sea sincero y esté equilibrado.

Y es que muchas veces desde las instituciones trabajamos para que nuestro entorno social mejore. Pero en general no es posible sino encontramos maneras eficaces de contar con la presencia e implicación de los propios colectivos a los que nos queremos dirigir. Pues en ellos radica el potencial.

Por ello hay que saber identificar hasta donde llega nuestro rol de la facilitación y acompañamiento y cómo dicho rol trabaja a la vez en el empoderamiento de los colectivos.

Creo que tras el debate todas nos hemos llevado con fuerza la idea de que todo aquello que organicemos tiene que contener las condiciones para facilitar la implicación de las personas concernidas .

¡Qué fácil es decirlo!.

¡Ya solo falta poner el cascabel al gato!.

PD: Este post va dedicado a Ainhoa y Leire, al equipo de Azaro y a todas las personas que se dedican a sembrar propuestas de futuro sabiendo que nunca se sabe si el terreno es fértil o la cosecha será abundante. Y sin embargo… siguen apostando. ¡Gracias por vuestro ejemplo!

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Arbela. Bideak Eginez.