La sosteVIDAbilidad una cuestión de muchos cuidados

He tenido hoy la suerte de participar en las II Jornadas de Emprendimiento y sosteVIDAbilidad organizadas por el Departamento de Empleo, inclusión social e igualdad de la Diputación Foral de Bizkaia y por la sociedad pública DEMA con la activa colaboración del equipo en pleno de Colaborabora.

El planteamiento de las jornadas me atrapó desde el primer momento empezando por el título. Así que me he autoregalado esta “escapada” de mi rutina para buscar inspiración para los programas en los que últimamente estamos enredados.

Es curioso como a veces hay que retorcer los nombres para visibilizar lo importante, lo esencial, lo que a veces queda en el olvido, que en este caso es la necesaria centralidad de la VIDA (con mayúsculas) en cualquier proyecto que pretenda ser sostenible.

He disfrutado mucho de las presentaciones y de las dinámicas realizadas. Tanto que me siento en deuda y que menos que escribir estas líneas en señal de profundo agradecimiento por lo vivido en esta jornada.

Seguro que en breve aparecerán reseñas del acto muy completas. Yo solo quiero recoger algunas de las cuestiones que me han tocado por dentro así que repaso los apuntes que he ido tomando y rescato algunas de las ideas anotadas.

La primera tiene que ver con la necesidad de cambiar las miradas para identificar oportunidades nuevas donde las personas estemos en el centro de los proyectos.

Y es que si queremos que el mundo sea auténticamente sostenible es preciso construirlo desde valores más incluyentes. Es preciso cuestionar las lógicas económicas imperantes y avanzar hacia otros enfoques donde lo productivo y lo reproductivo se concilien y donde se visibilicen y valoricen los planteamientos ligados a la ética de los cuidados.

Y en ese sentido nos interpelaban para reflexionar sobre si haciendo lo que hacemos, de la manera que lo hacemos:“¿Me cuido?, ¿te cuidas? ¿Nos cuidamos?”

No sé con exactitud qué ha pasado a continuación porque yo me he quedado un tiempo impreciso rumiando estas preguntas, que a su vez me han conectado con sus antagónicas : ¿Me descuido? ¿Te descuidas? ¿Nos descuidamos?

Y ante ellas se ha hecho el silencio. Pausa para respirarlas, para dejar que me atraviesen y para poner el foco en cómo cuidar todo aquello que es esencial. ¿Cómo hacer que realmente me importe lo importante?.

Porque esencialmente, al menos para mí, de eso se trata cuando hablamos de poner la VIDA en el centro, de aprender a cuidarnos.

Otra cuestión muy importante ha sido la relativa a la necesidad de crear espacios de encuentro para compartir experiencias, inquietudes, retos, abordar mejor los momentos de soledad y vulnerabilidad, gestionar mejor los miedos. Cómo acumular fuerzas creando redes de colaboración y complicidad para hacer más llevaderos y sostenibles los retos de cada día.

Y es que los emprendimientos aunque muchas veces sean individuales se sostienen en un tejido colectivo.

Otro momento cumbre para mí ha sido la invitación a quitarnos todas aquellas etiquetas que nos ponemos ( o nos ponen) y que nos impiden llegar a lo que queremos ser. Y es que estas etiquetas nos pesan en demasía, nos condicionan nuestro comportamiento y además no nos definen. Así que cómo nos decía May Serrano, “Fuera las etiquetas” y así en cada momento actuaremos como quiera que en ese momento elijamos. ¡Que liberación!

A lo largo de la mañana concebida como un proceso de escucha para la inspiración hemos conocido distintas propuestas y experiencias.

Lo más relevante ha sido la autenticidad de todos los testimonios, su diversidad, sus aportaciones… Sobre todo ha sido un canto al empoderamiento, a pasar a la acción. A perseguir nuestras ilusiones más genuinas y a reivindicar nuestros derechos de una manera personal y colectiva.

En ese sentido la energía que corría por la sala era muy potente. Se notaba que la gran mayoría de las personas asistentes estaban curtidas por distintas circunstancias de vida. No estaban en la queja sino en la construcción de sus condiciones de vida. Y sabían que semejante reto necesita ser compartido para ser sostenible.

A la tarde la propuesta tenía otra estructura. Como decía el programa era “compartir y dialogar”. Para ello el equipo de Colaborabora nos ha propuesto un conversatorio para diseñar propuestas para avanzar en torno al emprendimiento y la sosteVIDAbilidad.

Y así tras una serie de conversaciones encadenadas hemos llegado a presentar en las diferentes mesas de trabajo varias propuestas creativas con sugerentes títulos como:

  • El confesionario del emprendimiento
  • El intercambiador (El colaboratorio)
  • La hipnosis del emprendimiento
  • SOS Personas emprendedoras
  • Sistemas de etiquetado que pongan el valor el trabajo que hay detrás de los productos/servicios
  • Un par de performances: “El casting de la vida” o “Amadrina una autónoma”

¡Creatividad a borbotones!

Pasa que eran ya las 6 de la tarde y hay que conciliar la vida así que tocaba despedirnos compartiendo en una palabra la sensación que nos llevábamos.

Para mí la palabra ha sido inspiracción y la sensación es que ha sido una sesión llena de vida.

Participar ha sido un lujo. Ahora toca aprovechar la energía de este subidón para concretar en el día a día que cosas nuevas o que cosas habituales hechas de formas nuevas nos pueden facilitar una vida más sosteniVIDAble.

Y tener muy muy presente que esto de la sosteVIDAbilidad es una cuestión de muchos cuidados.

¡Gracias a las organizadoras por la propuesta y a las ponentes y asistentes por la generosidad y la energía con la que han compartido sus vivencias!.

One Response to “La sosteVIDAbilidad una cuestión de muchos cuidados”

  1. La verdad es que es un subidón, después de todo el trabajo de organizar una jornada como esta, llegar a casa y que alguien ya haya compartido un retorno así, tan sabroso y lleno de energía.
    Casi siempre, trabajamos desde las intuiciones, desde las experiencias situadas y a veces nos entra la duda de si eso que a ti te inquieta es realmente algo que está en el ambiente, que es una inquietud generalizable y a abordar en común.
    También a veces nos entran dudas de si el jugar con el lenguaje, el retorcer las palabras buscando nuevas subjetividades que sean movilizadoras, ayuda o desayuda.
    Y luego el tiempo que demandas a la gente de participar, de dedicar una mañana a nutrirse y construir colectivamente. Siempre tratas de proponer situaciones que aporten valor, pero nunca sabes cuánto de ese valor es percibido y/o recuperable por quien acude. Y también si sabemos poner en valor lo que quien acude aporta.
    Así que, un post como este te ayuda a seguir pensando que sí, que merece la pena.
    Que tender puentes, atravesar problemáticas y juntar a agentes diversos, merece la pena, enriquece el guiso, aumenta el alcance.
    Eskerrik asko.
    Y seguimos!

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Arbela. Bideak Eginez.