Para recoger hay que sembrar

Tenía pendiente escribir una crónica sobre la sesión que celebramos el pasado viernes dentro de la Red Elkarlanean (en breve os anunciaremos su nombre oficial).

Tenía ganas de hacerlo porque me pareció muy productiva pero tras la resaca electoral he preferido una breve pausa para que el tono del escrito fuera el adecuado.

Nos juntamos en Innobasque 14 personas para poner en común los avances que los distintos equipos hemos ido realizando y para debatir sobre algunas cuestiones de interés general.

El equipo de aprendizaje compartido nos presentó un flujograma y una plataforma digital para subir todas aquellas propuestas de colaboración identificadas por cualquier agente de cara a detectar intereses comunes e ir creando consorcios para echar a andar esos proyectos potenciales.

Es un sistema sencillo que nos va a permitir a todos conocer los proyectos que van surgiendo, sabiendo que el liderazgo de cada proyecto lo llevará quién identifique la idea y que las puertas están abiertas para quienes deseen participar en los mismos.

En alguna reunión anterior ya identificamos 17 proyectos que podían dar juego para nuestra cooperación interna. Se trata ahora de explorar si esa posibilidad la aterrizamos en la práctica. ¡Seguro que sí!

De igual forma se planteó emplear dicha plataforma para compartir acciones de vigilancia en tres ámbitos de interés común: “Fabricación avanzada”, “Economía circular” y “Producto inteligente”. Se persigue que el conocimiento fluya entere todos y todas y valorizar aquella información que nos pueda orientar en la búsqueda de nuevos proyectos.

Se trata de sumar recursos y ver capacidades complementarias para generar cooperaciones efectivas.

Una de las ideas que también se puso encima de la mesa fue la importancia de ser capaces de analizar lo que vaya aconteciendo para poder ir aprendiendo de la propia experiencia.

Nuestra compañera Mª Eugenia Garcia de Andoin presentó un documento que recoge de forma agregada la propuesta de valor y las actividades clave de los diferentes agentes que conformamos esta red. Entre ellas destacaría la capacidad de:

  • Dinamizar procesos de colaboración
  • Acompañamiento en procesos de innovación, internacionalización y emprendimiento
  • Vigilancia sectorial y de tecnologías específicas
  • Conocimiento profundo de las comarcas y las cadenas de valor de los agentes implicados

Se trata de dar un salto de lo individual a lo colectivo. Cada agente seguirá con sus dinámicas de trabajo habituales… y además queremos identificar nuevos espacios que pueden surgir de este trabajo conjunto. Por ello es importante identificar bien cuál es la propuesta de valor de la propia red, porque ello será lo que nos pueda dar un posicionamiento diferencial que dé sentido a lo que estamos proponiendo.

No se trata de replicar lo existente sino de buscar espacios nuevos para generar nuevas oportunidades en colaboración.

Hablamos también de la identidad corporativa. De la importancia de que sea ligera y orientada a la acción. De incidir en transmitir nuestra apuesta por la innovación en cooperación. De hacer esta función de una manera singular, diferenciada, aportando valor. Desde la diversidad de esta Red podemos facilitar una mirada más amplia, más inclusiva.

En general consideramos que existen muchos agentes que desarrollan su función de una manera eficaz. Pero adolecemos de mayor conectividad que favorezca el conocimiento mutuo, la identificación de oportunidades y la creación de consorcios cooperativos y creemos que en ese espacio tenemos mucho que aportar.

En este sentido se produjo una conversación muy interesante en torno al ritmo de trabajo que llevamos, a la necesidad de tangibilizar los resultados de esta Red… Hay quién piensa que hay que pisar el acelerador y hay quién piensa que el ritmo es el adecuado en esta etapa de creación para poner una base sólida de relación para luego poder avanzar de forma más eficaz y cómplice.

Me pareció muy oportuno poner encima de la mesa está cuestión, pues a veces lo que no se explicita puede ser un freno para el avance del proyecto.

Como soy un ferviente creyente de las sincronías, justo el día siguiente de la reunión, Manel Muntada publicaba en su blog un interesante artículo titulado “La organicidad del cambio”. Lo traigo a colación porque presenta un análisis donde señala la importancia de enfocar los procesos de cambio profundo, cómo lo es la apuesta por el trabajo colaborativo en culturas individualistas y competitivas, como un proceso a cultivar.

En ese sentido afirma que “La concepción lineal lleva inevitablemente a un diseño del proceso de cambio basado en la construcción y ahí está la causa principal de su falta de efectividad y de la frustración que genera, ya que, cuando se trata de personas, el cambio no es lineal ni se construye, el cambio es orgánico y se cultiva”.

Por ello plantea que “El cambio se ha de cultivar, es decir, su diseño y arquitectura han de estar enfocadas a proveer del sustrato y crear las condiciones necesarias para que emerja de las propias personas. Cultivar es eso: preparar el terreno, sembrar, proveer de nutrientes y prestar mucha atención a aquellas variables que favorecen o, por el contrario, pueden entorpecen el proceso natural de desarrollo.”

Al menos yo así estoy viviendo este proceso, una siembra que a su debido momento dará sus frutos. Para ello hace falta desarrollar las cualidades de las personas que siembran: paciencia, constancia, conocimiento aplicado y sobre todo mucho cariño por lo que se hace. ¡Gracias Manel por inspirarnos con tu enfoque!

Por último hablamos de establecer un sencillo sistema de indicadores micro y macro sobre la evolución de la cooperación en Bizkaia para ir viendo que nuevas acciones conviene ir tomando en función de la evolución de la realidad.

Hicimos al final de la sesión un recopilatorio de todos los documentos que hemos ido generando y nos dimos cuenta de todo el camino recorrido. Poco a poco hemos ido debatiendo en profundidad sobre nuestro marco de actuación en común que promueva la libertad, que ponga en valor las capacidades propias y todo ello hacerlo de la manera más autogestionada posible.

El proyecto está en un momento muy interesante. Tras mucho diálogo el terreno está bien regado y abonado. Tenemos voluntad, recursos y herramientas disponibles para que los frutos vayan emergiendo. ¡Para recoger hay que sembrar. ¡Hecha la siembra los frutos irán llegando!

2 Responses to “Para recoger hay que sembrar”

  1. No se puede describir mejor el proceso que estamos siguiendo… Ese es sin duda el camino, el de la siembra paciente y el cuidado y mimo de la tierra cultivada para facilitar e impulsar en su caso la germinación y el florecimiento de los frutos deseados… En ello estamos…

  2. Gracias a todos y todas por vuestra gran apuesta por la innovación en cooperación!

    Veo cómo ha ido evolucionando el proyecto, y se ve el esfuerzo. Para mí, el aprendizaje del proceso, ya es un resultado… y habrá más seguro.

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Arbela. Bideak Eginez.