¡Viajes llenos de música!

El pasado lunes celebramos una reunión de (no)cierre dentro del proyecto Aprender a Crecer del que ya os hemos hablado en alguna otra ocasión.

De la mano de Klaus North y 4 facilitadoras de la Universidad de Deusto, Nekane, Marta, Macarena y Olga, 4 pequeñas (grandes) organizaciones de Bizkaia han ido recorriendo un camino de autocuestionamiento para identificar en qué aspectos esenciales de sus modos de hacer debían cambiar, para “crecer” como organizaciones.

De nuevo nos (re)encontramos con Moldes Ura (María y Diego), Viajes Amaia (Amaia y Lexuri), Comercial Argi (Alodia) y Aisilan (Ander y Andoni)

Lo que más me ha gustado de la sesión ha sido la sencillez y espontaneidad con las que cada persona iba describiendo su proyecto. Sin aspavientos, con mucha vulnerabilidad, con la ilusión por el trabajo realizado nos han ido confesando sus logros, sus dificultades, sus sueños.

Aunque el azar les ha reunido en este proyecto, sin embargo tenían más puntos en común de lo que a priori pudiera parecer. Son empresas familiares (a excepción de una, pero que es “casi” familiar), que recientemente han sufrido alguna situación traumática, imprevista, qué les ha espoleado para dar lo mejor de sí mismas. Además les caracteriza su inquietud por mejorar y su apertura para explorar nuevos caminos.

De hecho este proyecto les ha servido para pararse a reflexionar sobre quiénes son, qué cambios están necesitando, y que nuevos pasos pueden ir dando para explorar nuevos caminos.

En este sentido las claves que han ido apareciendo en los diversos proyectos han tenido que ver especialmente con:

  • La comunicación, con la revisión de la calidad de las conversaciones que tienen y de las que les están faltando. Como se suele decir “la comunicación son resultados” por lo que cualquier problema de la organización tiene también su reflejo en algún aspecto comunicativo. Además “el mapa no el territorio” así que nada mejor que compartir los distintos mapas para tener más referencias que nos permitan ir allá hacia donde queramos ir.
  • Activar procesos de delegación. Darse cuenta de las posibilidades que emergen cuando se apuesta por dar a las personas el poder suficiente en su ámbito de responsabilidad. La persona que recibe la delegación crece en reconocimiento y en contenido de trabajo y quien delega encuentra un nuevo espacio para desarrollar aquellas cuestiones que siendo claves no estaban teniendo la atención suficiente. Ganar-Ganar
  • Integrar los proyectos, las herramientas, los procesos. Ver la realidad como un todo porque en cada parte también está el todo. Por ello hace falta ganar en coherencia, en gestionar mejor los espacios-frontera que afectan a varias áreas para poder trascender las visiones parciales a favor de una visión más integradora
  • La revisión de los modelos de negocio. En varios casos analizar el diferencial entre lo que hacen y lo que quieren hacer les ha llevado a replantearse qué realmente es el modelo de negocio lo que hay que ir modificando. No se trata tanto de “pequeñas ganancias” como de ir poniendo las bases para nuevas formas de entender su propuesta de valor y de interaccionar con sus grupos de interés.
  • A veces buscando lo nuevo resulta que también hace falta “recuperar el discurso”. Aquellas propuestas que dieron sentido a la creación del proyecto pero que por inercias diversas se han ido perdiendo, hace falta rescatarlas, actualizarlas, dotarles de nueva fuerza.

Siendo todo esto importante lo que más me llegó fueron los aprendizajes que compartieron a lo largo de la sesión. En concreto destacaron:

  • El valor de pararse para verse con pausa y detenimiento.
  • El valor de “atreverse”, ser capaces de “soltar” formas de funcionamiento que habiendo funcionado ya no son válidas y a la vez “saltar” hacia nuevas formas de hacer desconocidas, inciertas, retadoras.
  • Su capacidad de probar, experimentar, ser proactivos y pasar de la palabra a la acción. Y para ello una de las principales dificultades es salir de la calentita zona de confort, en la intuición de que el frio de fuera permite nuevas experiencias (siempre y cuando nos abriguemos lo suficiente)

En una de las propuestas se habló de activar un producto que denominaban “Club de viajeros” y ciertamente es un símil que les va como anillo al dedo.

Estas empresas han hecho/están haciendo un viaje que al compartirlo se enriquece. Hablar de lo que les preocupa, lo que les cuesta reduce la ansiedad. Hablar de los logros, de lo que quieren conseguir hace que se redoblen las fuerzas para luchar por sus sueños.

Estos viajes tan intensos… se componen de sencillos pasos, uno detrás de otro, con una zancada modesta pero una constancia a prueba de dudas. Y es que el destino soñado se puede encontrar en cada rincón del camino siempre y cuando nuestra mirada nos lo muestre y sepamos enfocarnos en aquello que nos mueve. Compañeros y compañeras en el camino, siempre encontraremos, siempre y cuando nos dejemos interpelar por las miradas y los sueños de los demás.

Nos convocamos para volver a compartir los avances en los próximos meses, como modo de realimentarnos mutuamente.

Y como no podía ser de otra manera acabamos tomando unas cervecitas por los bares de Deusto que hacía falta cerrar la sesión con el regusto de la celebración.

Gracias a todos y todas por la generosidad demostrada y por el ejemplo dado de que para “aprender a crecer” lo importante es saber quienes somos y qué queremos.

¡Buenos y nutritivos viajes! ¡Que esta música os acompañe!

Discussion Area - Leave a Comment




*

Arbela. Bideak Eginez.