Virtualware: Crónica de un contraste externo Kudeabide. Haciendo de la realidad virtud

Ayer estuve presenciando una sesión de contraste externo en Virtualware en el marco de la iniciativa Kudeabide.

Para quien no lo sepa diré que la iniciativa Innobideak-kudeabide es una propuesta conjunta del Gobierno Vasco y las Diputaciones de Araba, Bizkaia y Gipuzkoa para el impulso de proyectos de “gestión avanzada”.( En la página web www.kudeabide.com se describe esta iniciativa con bastante extensión, incluyéndose también un documento donde se recoge el denominado “modelo de gestión avanzada”).

Puedo testificar que esto de la coordinación es un tema complejo. Es todo un arte que requiere mucha práctica para saber escuchar, intuir cuando es mejor quedarse en silencio, aportar tu punto de vista tratando de que sea complementario a otras perspectivas, gestionar los conflictos y las diferencias, velar porque no se excluyan del debate las cuestiones clave…

No es por tanto de extrañar que nos cueste tanto coordinarnos… ¡aunque es tanto lo que se puede aprender (o perder)!.

De momento esa es la breve historia de kudeabide una iniciativa que nace con vocación de coordinación, que va dando sus primeros pasos y, sobre todo, que tiene que ir aprendiendo a medida que surgen la cuestiones, algunas previstas y otras que nos sorprenden.

El papel lo soporta todo así que uno de mis primeros deseos ha sido participar como observador en uno de los primeros contrastes externos que se han hecho en Bizkaia para poder “sentir” cuál es el valor real de esta propuesta.

Elegí ir a Virtualware porque tuve con ellos un contacto hace tiempo cuando participaron el programa de Transformación Organizativa basada en personas y en una sesión en arbela. De hecho fueron uno de los casos de participación que documentamos en un libro que editamos a través de “arbela”. (¡Eso es jugar con ventaja!)

Así que a eso de las 8h30’ nos presentamos en las oficinas de la empresa en Basauri Luis Jimenez, de Euskalit, José María Torres, de Ormazabal, en calidad de miembro del club de evaluadores y yo mismo.

Al otro lado de la mesa nos atendieron Unai Extremo, Sergio Barrera y Asier Extremo en calidad de “equipo directivo” de Virtualware.

Desde el principio dejo claro Luis Jimenez que se trataba de una reunión “constructiva y amigable” para indagar en las áreas de mejora de la empresa y para tratar de establecer prioridades. ¡Y doy fe de que así fue!

Allí nos enteramos de que allá por 2004 tres ingenieros informáticos frikis (Sergio, Unai y Alvaro) creyeron en sí mismos y se atrevieron a crear su propio proyecto para dar vida a lo que les apasiona, la construcción de proyectos de realidad virtual poniendo a trabajar sus virtudes, que son muchas.

Posteriormente en 2009 a medida que el proyecto fue creciendo se sumó al proyecto Asier Extremo con el objeto de “profesionalizar” la empresa. Para ello Asier les iba a traer su experiencia en temas de gestión para tratar que los aspectos organizativos facilitasen la continua creación de proyectos innovadores, ¡que todo tiene su método!.

Y allí estaban tres personas con las ideas bastante claras de lo que hacen y de lo que quieren hacer, abriéndonos sus puertas para contarnos sus intimidades, algunas vulnerabilidades y muchos de sus sueños.

Habían elegido ponerse ese día en modo pausa. Salirse del día a día para tratar de ver lo que cuesta ver en la vorágine de la actividad. Hacer el ejercicio de explicar en voz alta a terceros lo que hacen, desde dónde lo hacen, para qué lo hacen…
Y sobre todo para practicar la escucha y la apertura. Abiertos a preguntas profundas que les animaban a cuestionarse.

José María Torres les enfrentó a un montón de preguntas poderosas. A medida que les escuchaba les “regalaba” preguntas precisas cuya respuesta requería mucha reflexión. Aprovechaba también cada oportunidad que veía para contarles anécdotas y experiencias de su propia práctica profesional por si les podía servir de referencia.

A Luis Jiménez le conocía de las reuniones de coordinación de Kudeabide y me había hecho una imagen de él en base a dichas reuniones.

Pero allí descubrí a una persona totalmente distinta. Con una grandísima capacidad de aportación, también haciendo mil preguntas que iban haciendo que la conversación fuese discurriendo de una manera muy entrelazada.

Se le notaba que ha participado en infinidad de contrastes con lo que su capacidad de “polinización” saltaba a la vista. Eligiendo ejemplos adecuados a cada cuestión, haciendo aportaciones de valor, a ratos haciendo training… Su intervención me pareció muy valiosa y … agotadora. ¡Menos mal que fue muy bien desayunado!

A lo largo de esa intensa mañana fueron discurriendo cuestiones relacionadas con:

  • Quiénes eran, cual es su historia, su aportación de valor diferencial
  • Cuales eran sus sueños, sus proyectos, sus dificultades…
  • Cómo hacen participar a todos sus grupos de interés
  • Cómo hacen para entender las necesidades profundas de los clientes, sus modelos de negocio…
  • Cómo construyen una VISIÓN que traccione de la organización, cómo se busca el consenso o se trata el disenso
  • Cómo se van desplegando de forma entrelazada los diferentes objetivos
  • Cómo abordan el proceso de internacionalización y la gestión del grupo que van conformando, que sin duda les va a cambiar el propio paradigma de la empresa
  • Cómo cierran los proyectos para aprender de la experiencia
  • Cómo trabajan las alianzas
  • Cómo construyen equipo, cómo fomentan la autonomía de los equipos, la madurez de la organización
  • Cómo integran todo lo que hacen en un todo coherente que de sentido a lo que hacen y cómo lo van modificando según se plantean los nuevos retos

Mucha energía se movió esa mañana. Diría que se creó un clima muy sano para hablar de lo importante, de lo estratégico, de lo nuclear…

Se juntaron las ganas de aprender con las de aportar… por todas las partes…y así todas ganamos.

Al final de la sesión se hizo una síntesis de lo dicho. Fuimos capaces de ver el bosque después de ver tantos árboles y llegamos a una priorización de un par de proyectos donde se resumen las principales cuestiones que fueron aflorando a lo largo del día.

Mucha tarea por delante. Mucho reto. Mucha ilusión por el futuro que están construyendo.

En mi caso decir que fue muy nutritivo escuchar en silencio. Aprendí mucho. Al escribir esta entrada quería dar voz a aquel silencio que estuvo muy lleno.

Por último reconocer que después de estar en bastantes reuniones de “coordinación”, bajar a la arena me ha permitido descubrir una realidad alejada de mis prejuicios.

Ciertamente el potencial que contiene estas sesiones de contraste externo es enorme. Al menos en este caso en que se daban las condiciones necesarias:

  • Por parte de la empresa mucha madurez y muchas ganas de aprovechar esta oportunidad. Abiertos a lo que aparezca. Sin el final prefijado. Sabiendo que ese contrate tiene valor en sí mismo… el que ellos mismos le han dado
  • Por parte de Euskalit destacaría su profesionalidad y su buen hacer y
  • Por parte de la persona del club de evaluadores su experiencia y su generosidad para compartir.

Me llevé un buen sabor de boca de la sesión. No es que crea que estos contrastes sean ninguna panácea. Es que ahora he vivido en primera persona que tiene el potencial suficiente para que sea ciertamente una experiencia valiosa.

Que la apuesta de Vitrualware group por convertirse en un grupo virtuoso nos contamine para que sepamos transformar el potencial, la capacidad virtual de este programa en una experiencia exitosa.

En nuestras manos queda tal posibilidad. ¡A por ello!

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Arbela. Bideak Eginez.