Coolab en marcha!

Hoy, ¡por fin!, hemos celebrado la primera reunión de trabajo del proyecto Coolab.

Como hemos explicado en otro post, a través de este proyecto se trata de favorecer el encuentro entre personas de diversas organizaciones que crean en el valor de la cooperación como apuesta de futuro.

Con la facilitación de un equipo experto de Tecnalia, encabezado por Elorri Beloki, se trata de fomentar dinámicas de cooperación para la búsqueda de nuevas oportunidades de negocio basadas en el desarrollo de nuevos productos y/o servicios.

La cocina previa de esta sesión ha sido intensa. Ha costado reunir el plantel de 22 empresas que hoy han participado en esta primera sesión.

Ciertamente esto de impulsar la cooperación es una cuestión tan importante como compleja.

Por una parte nos permite dar un gran salto en nuestras capacidades de acceso a proyectos que serían impensables en solitario. Por otra parte nos pide hacer un ejercicio de confianza en otras personas que muchas veces nos cuesta hacer. ¿Quién confía primero?

En las conversaciones de bienvenida comentábamos las expectativas que cada quién tenía en este proceso, el optimismo y la cautela sobre los resultados que se podían alcanzar.

¡Lo difícil en estos procesos suele ser cómo dejar las ideas previas en la entrada para poder escuchar sin prejuicios!.

Elorri ha recordado los aspectos esenciales del proyecto que nace con la vocación hacer un acompañamiento integral a las empresas hasta la conversión de las ideas en oportunidades de negocio.

Esta primera sesión se ha basado e empezar a buscar las primeras conexiones que puedan dar lugar a proyectos conjuntos.

Nos hemos dividido en tres grupos en base a afinidades con la idea de empezar a conocernos.

Hemos empezado con una pregunta tan directa como potente. ¿Quién soy yo?.

En un papel donde se dibujaba una estrella se trataba de exponer, como organización, qué ofrezco, cual es mi aportación diferencial, a que tipología de clientes me dirijo, qué necesidades satisfago.

Y es que saber quiénes somos, con nuestras fortalezas y debilidades es un ejercicio previo necesario para poder abordar un proceso como este. Ver qué puedo ofertar y que necesito pedir para que ese posible intercambio sea enriquecedor para todas las partes.

En el grupo en el que yo he estado me ha hecho gracia que al principio varias personas sentían que estaban con organizaciones demasiado iguales y con poca complementariedad. Y sin embargo a medida que se explicaban aparecían preocupaciones comunes y posibles sinergias. ¡Qué difícil es apagar nuestra radio interior!

Y tras el momento estrella hemos pasado al momento bombilla (Ese era el dibujo de la segunda hoja que cada persona ha tenido que cumplimentar)

Se trataba de identificar que necesidades claves de mi mercado queremos cubrir con el desarrollo de nuevos productos/servicios. Y en los que sería necesario encontrar socios para poder abordar esas necesidades.

Y ahí han ido apareciendo diversas ideas de que podrían alumbrar el futuro de las organizaciones.

Algunas sonaban a proyectos antiguos que esperan su momento para poder realizarse. Otras en cambio parecían ideas frescas que van surgiendo a medida que las cambiantes necesidades del mercado van aflorando.

En mi grupo han aparecido rápidamente ideas bastante alineadas que parecían facilitar un proceso de convergencia de intereses.

Sin embargo en la puesta en común que hemos hecho posteriormente los tres grupos que hemos estado trabajando en paralelo se ha visto de todo. De hecho uno de los grupos presentaba retos tan particulares que costaba ver la posible conexión de intereses para desarrollar en conjunto ningún proyecto.

Pero esto es cómo el iceberg. Cuando vemos la porción visible, no podemos olvidar que la parte oculta es significativamente más grande.

De hecho éste es ahora el trabajo pendiente que queda antes de la próxima sesión prevista para el 19 de febrero.

Ir tirando de cada hilo para ver qué tipo de proyectos pueden ir emergiendo.

En esta fase inicial del proyecto cuesta ver qué cosas concretas pueden aflorar.

Por ello es básico creer en la bondad de este tipo de proyectos. Como dice el adagio corregido “Si no lo creo no lo veo”.
Por eso es tan importante creer que en los espacios vacíos entre organizaciones se esconden oportunidades a poco que sepamos/queramos activar esas conexiones potenciales.

Coolab está en marcha. En pasos siguientes se irán analizando las capacidades individuales y colectivas de las organizaciones, se identificaran cómo los retos individuales pueden convertirse en retos colectivos, se mapearan las necesidades del mercado, las tendencias tecnológicas… para acabar identificando ideas concretas de nuevos productos y servicios.

Pero vayamos poco a poco madurando este proceso. Hoy hemos empezado a sembrar la propuesta de que entre las que estamos, más alguna organización que se podrá ir sumando más adelante, se puede alumbrar proyectos que brillen en la oscuridad actual.

Para ello disponemos de bombillas y sobre todo de muchas estrellas.

One Response to “Coolab en marcha!”

  1. Me llegó mucho una cosa que dijo Elorri. El proyecto también busca sensibilizar sobre las posibilidades que ofrece la cooperación, pero no sensibilizar con discursos de púlpito sino con los resultados. CooLab busca resultados, proyectos reales llevados a la práctica entre varias empresas.

    CooLab no es un espacio de networking sino de generación de oportunidades de negocio, que se estudian en profundidad y se desarrollan. ¿Alguien da más?

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Arbela. Bideak Eginez.