Experiencias en gestión participativa: esto te puede pasar a ti

Cuando hablamos de abrir caminos para que las personas de la empresa participen en la gestión y en la toma de decisiones solemos manejar palabros que supuestamente nos ayudan a comunicarnos: gestión participativa, transformación organizacional basada en las personas, empresa abierta, autonomía en la gestión, co-gestión… En la práctica todas estas palabras pueden ser un obstáculo porque cada cual entiende una cosa distinta.

De hecho, para mí SON un obstáculo. Aborrezco la palabrería y los discursos engolados porque en la mayoría de los casos son simplemente vanos. O, como mínimo, frustrantes porque no representan en la práctica ni una mínima parte de lo que anuncian con palabras.

Por eso creo que tiene mucho valor recoger algunas cosas que sucedieron el viernes 26 de abril en una jornada arbela que habíamos bautizado como “Tres experiencias empresariales de llevar a la acción la gestión participativa”. Tuvimos el placer de acoger a Fabricaciones Electromecánicas EDER, Rosmil industrial y Coindata.

Son tres empresas muy “reales”. Las tres tienen menos de 30 personas en plantilla, son de sectores maduros, llevan tiempo en el mercado, sufren la crisis como todos… Son esas empresas en las que podrías trabajar tú o tu cuñada o un amigo del cole.

Estuvieron dos personas de cada empresa: Eduardo y Narva, María y Xabier y Juan Ramón y Amalia. Esto ya es significativo. Como nos explicaba Gabi, el consultor que ha acompañado a las tres empresas, acudían la gerencia y un “cómplice”, una persona que ha creído en el proceso y está aportando mucho.

Y ahora es cuando la matan. Las tres empresas están avanzando en gestión participativa. Las tres lo hacen bajo el concepto de co-gestión. Pero las tres están viviendo procesos muy diferentes.

La primera razón es que el detonante del proceso es distinto en cada caso. Tan distinto como que en un caso era asegurar la continuidad de la empresa ante un improbable relevo generacional, en otro luchar contra unos procesos operativos muy ineficientes y en el último un claro desajuste entre la oferta de la empresa y lo que su mercado estaba demandando.

Esto implica que en un caso el énfasis del proceso esté en formar un equipo de “gestión general” de la empresa representativo de todos los perfiles que existen la empresa, en otro el foco esté en formar equipos de proceso con alta autonomía y en otro en crear “grupos de negocio” para enfocar la oferta y la acción comercial en coordinación con los técnicos de la empresa.

Churras y merinas. De acuerdo. Pero es momento de rescatar aquello que une a las tres y que quizá sea el sustrato de estos procesos, el alimento verdadero:

–          Son intentos honestos y transparentes por todas las partes. La gerencia y la propiedad arriesga pero también arriesgan las personas de la empresa que apuestan por ello. Siempre surgen conflictos internos y resistencias al cambio, pero si realmente se busca y se permite una apertura real esas resistencias se van venciendo. El gran reto es ¿cómo conseguir que todas las personas de la empresa se ilusionen con esta oportunidad? y ¿qué espacio dar a las personas que legítimamente no quieren participar? Volvemos al principio. Si el intento es verdaderamente honesto irá ganando adhesiones y será respetuoso en el resto de casos.

–          Todos cambian el modelo de relaciones dentro de la empresa. Se crean expresamente contextos de diálogo y de comunicación. El resultado es incierto pero lo que está en su mano es crear esos contextos, crear momentos de reunión, equipos de trabajo que rompan relaciones jerárquicas. Y dejar que surja la “magia” de la comunicación.

–          No es un juego. El foco es el cliente y la sostenibilidad económica de la empresa. Todos los movimientos se hacen teniendo esto muy en cuenta. Con estos procesos lo que se gana es que “todos sabemos a lo que estamos”, que las personas dejan de ver su trabajo como una sucesión de tareas sino como un eslabón dentro de una organización que trabaja para satisfacer a sus clientes.

Tres experiencias muy diferentes pero muy iguales a la vez. Y sobre todo, muy reales. Porque esto también te puede pasar a ti.

2 Responses to “Experiencias en gestión participativa: esto te puede pasar a ti”

  1. Yo destacaría también la CERCANÍA de las tres experiencias a lo que ocurre día a día en cientos de organizaciones.

    Creo que escuchar las tres experiencias resonaba mucho con la gran mayoría de las visitas que solemos hacer desde el Departamento.

    3 experiencias en proceso, inacabadas, con claros y sombras y con una apuesta decidida por permanecer…

    Para ello están cambiando los contextos para que cada vez más las personas puedan ocupar su lugar desde el que aportar y crecer… y así, paso a paso, van haceindo camino al andar.

    Suerte en ese caminar y gracias por compartir

  2. […] Experiencias en gestión participativa: esto te puede pasar a ti […]

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Arbela. Bideak Eginez.