Elogio de la cooperación… y de la metamorfosis

Tras unos días de descanso, hoy me he reincorporado al trabajo. A la mañana he aprovechado para ponerme al día con correos atrasados y algunas cuestiones que dejé pendientes.

¡Es que el regalo que nos hizo Xabier Udaeta, gerente de Ingenet, el 22 de marzo me impidió ocuparme de cuestiones más prosaicas!, je je.

A la tarde venía por el camino a la oficina pensando que quería dedicarla a “imaginar” en qué nuevas propuestas queremos/podemos embarcarnos para dar respuesta, desde nuestro lugar, a todo aquello que está aconteciendo a nuestro alrededor.

Máxime cuando la semana que viene tenemos previsto reflexionar en grupo dentro del Servicio de Innovación sobre nuestro “modelo de negocio”: cuales son nuestras principales propuestas de valor, nuestras actividades clave, los colectivos con los que estamos ( o queremos estar) coordinados, los tipos de relaciones que queremos establecer con nuestros clientes…

Y yo creo mucho en la “sincronicidad” así que al llegar me he encontrado con que, justo media hora antes de llegar a la oficina, Alfonso Vazquez me había enviado un post que acaba de publicar cuyo sugerente título es ¿el ocaso del trabajo?

Lo recojo aquí porque su lectura me parece muy inspiradora. A mi me ha ofrecido hoy un hilo del que tirar para ir profundizando en un análisis de la realidad desde nuevas miradas que nos permitan encontrar distintas líneas de avance…

Entre las ideas que a mi más me han impactado del texto destaco las siguientes:

• La constatación que la actual degradación del “trabajo” viene explicada, entre otras causas, por el efecto de la financiarización de la economía y, paradójicamente, por las estructuras predominantes del trabajo que impiden, en su origen, la producción del “conocimiento”.
• La apelación a construir nuevas estructuras de trabajo para “abrir nuevas vías de formas de producción, cuyas posibilidades ya están dadas en el potencial de nuestras sociedades”.
• La sugerencia de que “recuperar la cooperación de los productores es esencial para constituir otra forma de economía”

Por otra parte la referencia que hace a la experiencia de Mol Matric me resulta especialmente entrañable. No en vano Fernando Cid y Máximo Villanueva tuvieron hace ya casi un año una presencia memorable en arbela. Todavía recuerdo la fuerza de su testimonio y la humildad de su testimonio. Tengo grabada en mi retina el dibujo de los castellets del graphic de Saioa.

A mi el elogio que Alfonso Vazquez hace de la cooperación me ha conectado a otro elogio… esta vez de Edgar Morin: el elogio de la metamorfosis, donde plantea la urgencia de cambiar nuestros modos de pensar y vivir para que lo probable, la desintegración no se produzca. Y en su lugar ocurra lo improbable, aunque posible, la metamorfosis.

Como decíamos en otro post Edgar Morin “plantea la necesidad de deshacernos de las alternativas reductoras a las que nos convoca el pensamiento dominante y propone apostar por aquellas propuestas rupturistas, marginales, innovadoras… que son el vivero del futuro, gracias a su capacidad para la regeneración económica y social.

Plantea también la necesidad no solo de denunciar, sino sobre todo de enunciar nuevas vías que conduzcan a una nueva Vía”

Porque cómo la experiencia de Mol Matric y tantas otras expresan el cambio, perdón la metamorfosis, ya se está produciendo. No es una utopia, es una realidad aunque aún sin la masa crítica necesaria para que se visualice con mayor nitidez.

Por eso hoy brindo por los dos elogios el de la cooperación y el de la metamorfosis… aunque tal vez sean solo las dos caras de la misma moneda.

11 Responses to “Elogio de la cooperación… y de la metamorfosis”

  1. Me sugiere Alfonso que revisemos la terminología esa de “modelo de negocio”… nos sugiere que nos refiramos a construir “modelos para la vida, para aportar vida a nuestras sociedades”… Tomamos nota de su propuesta que parece relevante…y que puede servir para orientar la reflexión. Eskerrik asko!

  2. Gracias por tu interesante post, Borja. Y sí, como ciudadano reivindico la política, no la simple “administración”. Por tanto, entiendo que la nomenclatura “modelo de negocio” es, cuando menos, desafortunada (y más todavía en esta época en la que, cada dos por tres, saltan a la prensa noticias sobre cómo se ha utilizado la “política” para conseguir lucrativos modelos de negocio…).
    ¡Hay que elevar la vista! No están en juego unos u otros modelos de negocio, sino los modos de creación social y, con ellos, los modos de producción…
    Abrazos

  3. Me parece muy oprtuna, más en los momentos que nos tocan vivir, tu reivindicación.

    Toca elevar la vista y construir lo nuevo que está llamando ya a la puerta…

    Sólo falta querer VER lo que tenemos delante esperando ser visto y pasar a la ACCION TRANSFORMADORA

  4. Sobre el ¿ocaso del trabajo?
    ¿Trabajo+personas y sociedad?, ¿Vida social y valor del trabajo? ¿trabajo+sociedad y futuro para las personas? ¡Cuántas posibles reflexiones en torno a estas ideas!, todas ellas engarzadas dando sentido unas a otras y unas sobre otras.
    A mi me atrae esta ecuación:”trabajo-sociedad-futuro”.
    Y ciertamente Mol-Matric es un ejemplo de ello aunque hay más. las empresas, las organizaciones, hacen sociedad a pesar de ellas mismas y, a su pesar, son responsables de ello.
    Se puede elegir qué hacer y cómo hacer. De hecho siempre se elige: ¡siempre se elige “a priori”!
    Si el valor que le damos a las personas, a la sociedad, a los países, etc., es casi únicamente el valor “dinero”, sin duda nos convertiremos en una especie de plaga depredadora sin más final que la propia destrucción.
    Muchos abrazos

  5. Brillante!, como siempre, Mikel.

    Comparto contigo que de lo que se trata es de “elegir” ahora los caminos que queremos transitar para avanzar hacia una sociedad más humanizada, para que sea sostenible y no este abocada a la (auto)destrucción, a la precarización…

    Y esta elección en gran medida es “política” pues supone decantarse por una visión del mundo que siembre aquello que queramos cosechar…

    Hay pues que elegir bien las semillas, el terreno fértil, el momento de la siembra…

    Pero sobre todo hay que tener el deseo firme de sembrar para construir un presente que de paso a un futuro más esperenzador. Nos jugamos mucho en este empeño.

    ¡A sembrar!

  6. ¡¡Siempre es política!!

  7. Gracias, Borja y Mikel, por vuestros interesantes comentarios.
    Le contestaba a Mikel en el post:
    Sí, las “cajas de herramientas” se han oxidado en estos tiempos de inclemencia; recurrir hoy sólo a “lo instrumental”, a la “razón instrumental”, para tratar de paliar el cambio epocal que vivimos me parece estúpido, cuando no cínicamente interesado en preservar el “negocio” de lo existente para los pocos que, todavía, pueden lucrarse de él.
    Foucault hizo, hace muchos años, un llamamiento en uno de sus cursos en París: “Hay que defender a la sociedad”. Tal vez merezca la pena reflexionar sobre ello…
    Abrazos

  8. Comparto lo de que tenemos qué defendernos como sociedad, precisamente para alumbrar otro tipo de sociedad donde el SER en lugar del tener, lo cooperativo en lugar de lo competitivo, lo inclusivo y no lo excluyente… sean las señas de identidad predominantes

  9. Comparto la sugerencia de Alfonso sobre sustituir el término “negocio”, no sólo por las connotaciones mercantilistas sino también por lo implícito de identificar el trabajo, el empleo o lo profesional con la negación del ocio. De paso y a costa de ir contra la moda, creo que también toca ir pensando en expresiones alternativas al “cliente”. No se a vosotros pero a mi me cuesta identificarme con el dichoso “cliente” a todas horas, con cualquier tipo de organización, sea esta privada o pública. Ya que estáis de reflexión, ahí va una sugerencia sobre cuestionar la generalización del lenguaje empresarial fuera de su contexto.

  10. Pues sí Izaskun, tienes razón. Es curioso cómo vamos “interiorizando” algunos términos y los tomamos cómo algo cuasinatural.

    De hecho el otro día ví un documental a cuenta de los procesos de privatización de algunos hospitales y tengo que reconocer que cuando oía referirse a las personas ingresadas como “clientes” sentía que parecía más importante la rentabilidad que la salud pública.

    Habrá que estar alerta al lenguaje que nos piensa…

  11. Me parece muy pertinente esta reflexión sobre el lenguaje (“modelos de negocio”, “cliente”…). Creo que en este tema hay bastante confusión y está extendida la idea de que gestionar “de manera profesional” es lo mismo que adoptar las maneras y lenguajes “al uso” o de moda en la empresa (en la empresa con orientación hacia el lucro).
    Recuerdo una vez en la que preparé una propuesta para una fundación del ámbito de la cultura y evité conscientemente el uso de “lenguaje empresarial” tratando de utilizar un lenguaje más acorde a su esencia (no sé si lo conseguí, pero ese fue el intento). Sentí decepción cuando en la defensa de la propuesta me plantearon que para ellos adoptar lenguaje empresarial había sido un avance que les había costado mucho trabajo y que renunciar a él lo veían como un paso atrás. Huelga decir que el trabajo no salió. :-(
    Creo que en este hilo de conversación se está planteando un gran debate que está pendiente, aquel que nos ayude a colocarnos como personas y como organizaciones en el complejo entramado de relaciones e interacciones, y nos ayude a establecer las apuestas y las prioridades en cada caso. El simplismo de reducirlo todo a una cuenta de resultados o a un balance nos puede abocar a absurdos kafkianos, solo que tan reales como que estamos en el s. XXI.
    Muy bonita tu frase final, Borja, “habrá que estar alerta al lenguaje que nos piensa”, con resonancias de Galeano.

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Arbela. Bideak Eginez.