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¿Innovando en producto? Lo que importa es el proceso

En arbela nos habíamos centrado hasta ahora en las dinámicas de transformación en las organizaciones desde la perspectiva de liberar todo el potencial de las personas, construyendo espacios de responsabilidad y libertad. Lo hemos hecho con la idea de que hacer del trabajo una experiencia enriquecedora conlleva que las personas remen con brío para el crecimiento y consolidación de esas empresas que les ofrecen esa oportunidad de ser y sentirse protagonistas.

En muchos de esos casos nos encontrábamos organizaciones en que el potencial innovador que se había liberado era enorme y estaban inmersas en muchos proyectos de nuevos productos, apertura de nuevos mercados, modificaciones importantes en sus procesos productivos o de ejecución de servicios…

El viernes quisimos iniciar el camino desde otro punto de partida: ver experiencias de empresas que estaban innovando en producto y aprender de su recorrido. ¿De dónde viene la inquietud por innovar? ¿Cómo lo hacen? ¿Qué resultados tienen? ¿Cómo acompaña la organización los proyectos de innovación?

Para ello invitamos a dos empresas: Kautenik y Evolo a que compartieran con nosotros. Kautenik está en Berriatua y, según nos contaba Aitor Alberdi, se dedica a hacer piezas de caucho, sobre todo para automoción. Empezaron como subcontratistas de Cikautxo hace 25 años y poco a poco se han abierto a otros clientes y están homologados como proveedores TIER2 por varios fabricantes de automóviles. Son 45 personas y desde 2008 llevan apostando por desarrollar sus propios productos y mejorar su automatización para asegurar su viabilidad mediante la diversificación a otros sectores y ofrecer piezas de más valor añadido en los sectores en que ya están presentes y en los que hay una competencia de precios feroz.

Hasta aquí nada realmente diferente a lo que ya están teniendo que afrontar muchas otras empresas. Renovarse o morir. Y el que no se renueva…

Pero Kautenik está haciendo este recorrido de una forma poco común. Conscientes de que es una empresa pequeña que no puede destinar muchos recursos a ingeniería de innovación se han aliado con el centro investigador Leartiker, de Lea Artibai Ikastetxea. Tienen la suerte de ser prácticamente vecinos de portal y que Leartiker es experto en procesado plásticos, precisamente a lo que se dedica Kautenik. Pero ser vecinos no es suficiente. Ellos han ido construyendo con el tiempo una verdadera relación de complicidad, hasta el punto que en la exposición en la que se alternaban Aitor Alberdi (de Kautenik) y Jose Javier Egurrola (de Leartiker) había momentos en que se identificaban de tal manera que se veía que el proyecto era verdaderamente conjunto.

No han inventado la rueda. Han seguido un proceso de innovación que no es rupturista: 1) hacer una reflexión inicial sobre la necesidad de diversificar, 2) definir sectores de oportunidad, 3) conocer el nuevo sector al que acercarse, 4) realizar dinámicas de creatividad y creación, 5) generar ideas, 6) filtrar las ideas, 7) definir una propuesta de valor con la idea seleccionada, 8 ) hacer el análisis técnico-económico-financiero-comercial, industrializar y 9) lanzar el producto.

Lo que sí es original es cómo Leartiker va apoyando a Kautenik en todas las etapas del proceso, ofreciéndole vigilancia tecnológica, dinamización de la creatividad, acceso a una red de “expertos” del sector objetivo, asesoramiento tecnológico… Buena parte de ello no lo podría hacer Kautenik con sus propios medios, pero sí en colaboración.
En este caso lo de menos es casi el producto resultado: un grifo de caucho para evitar daños en caídas en la ducha. Lo realmente importante es ver cómo se han lanzado y con qué tenacidad han seguido hasta conseguir salir al mercado. Y, lo que es más importante, que esto no es una experiencia que funciona una única vez y se olvida. En sus propias palabras están consiguiendo “rutinizar” la apertura de procesos de investigación y creatividad. Me gusta la idea: “hacer que innovar sea nuestra rutina”.

Tras Aitor y José Javier nos llegó de Vitoria-Gasteiz un verdadero ciclón. Aitzol Fernández, fundador de Evolo, nos contó de forma provocativa y retadora cuál ha sido su experiencia como promotor, lanzándonos continuamente preguntas que nos obligan a removernos en nuestros asientos y pensar continuamente si en nuestros trabajos estábamos haciendo lo que realmente queríamos y debíamos hacer. Lamentaba, con mucha razón, la escasez de emprendedores y la sobreabundancia de “animadores”, que no realizan el salto en primera persona.

Aitzol empezaba diciendo que “soy un claro ejemplo de lo que no hay que hacer”. Nos relató sucesivas apuestas, éxitos y batacazos a lo largo de unos pocos pero intensos años. En un determinado momento él tenía dos proyectos en la cabeza: uno que desde fuera era reconocido como un proyecto interesante y viable (una ingeniería de desarrollo de proceso) y otro que le apasionaba pero que nadie creía posible (soluciones de movilidad sostenible). Y tuvo que llevar ambos en paralelo hasta que demostró que su sueño no estaba tan lejano.

Hoy en día Evolo hace proyectos de movilidad sostenible. En algunos casos eso implica también fabricar productos “físicos”. Se les conoce sobre todo por uno de esos proyectos, el triciclo asistido, aunque en realidad lo que saben es generar soluciones y modelos de negocio en torno a la sostenibilidad en el transporte. Han trabajado en proyectos recogida de residuos, reparto de mercancías de última milla, transporte de viajeros en ciudad, producción energética con biomasa… y, en algunos casos, ha creado nuevas empresas para producir lo que se necesita para poner en marcha esos proyectos.

Aitzol es otro ejemplo en que el producto puede que sea lo de menos. Lo crucial es saber qué queremos hacer, porqué lo deseamos y luchar por desarrollar las capacidades para llevarlo a cabo, con pasión y esfuerzo.
Fueron dos experiencias concretas. Son suyas, de Aitor, José Javier, Aitzol y el resto de personas de Kautenik, Leartiker y Evolo. Pero también son nuestras porque seguro que han resonado en nosotros/as y nos han hecho cuestionarnos nuestras formas de hacer y de afrontar el cambio.

En el cierre de la jornada Borja nos decía que él se llevaba de Kautenik, de Aitor y José Javier, la valentía para soltar amarras y abrirse en colaboración y de Evolo, de Aitzol, que no pone el foco fuera (en el mercado, la tecnología…) sino en sí mismo y en lo que él quiere hacer, que con confianza siempre hay un espacio donde realizar tus sueños. Creo que son aprendizajes que nos sirven a todos/as y nunca es tarde para aplicarse el cuento.

2013: Una expedición en marcha

Hoy he llegado antes de lo normal a la oficina y lo primero que me encuentro en mi bandeja de correo electrónico es un texto de Krisnamurti que me ha impactado. Lo recibo como una “señal” y me inspira la posibilidad de escribir este post. El texto en cuestión dice:

“Lo que vamos a emprender juntos es una expedición,
un viaje de descubrimiento a los rincones más secretos de nuestra consciencia.
Y para semejante aventura debemos partir ligeros,
no podemos cargarnos de opiniones, de prejuicios, de conclusiones:
de todo ese viejo mobiliario que hemos coleccionado durante años.
Olvida todo lo que sabes sobre ti mismo; olvida todo lo que has pensado de ti mismo;
vamos a partir como si no supiéramos nada.”

Y efectivamente ahora que se inicia un nuevo año y que estamos diseñando las nuevas actuaciones que queremos impulsar, parece una propuesta sabia.

Si queremos descubrir nuevos territorios hay que estar abierto a lo nuevo, sospechar de todo lo que sabemos y mirar las cosas desde la sorpresa y el asombro.

Esa es nuestra declaración de intenciones para las actividades que propongamos desde la plataforma arbela y los diferentes programas que vamos a impulsar desde este servicio de innovación.

Esperamos encontrarnos con la mayoría de vosotros a lo largo de esta expedición en la confianza de que esos encuentros serán fértiles y estarán llenos de aprendizaje.

Como decía aquella canción del Doctor Deseo: “Soñar, desear y atreverse a transformar” sigue siendo un mantra que moviliza mucha energía. Asi sea!

Arbela. Bideak Eginez.