El encuentro de Izaro

Esta entrada recoge el segundo capítulo de un cuento interminable creado en el marco de la plataforma arbela.

Todo empezó en el solsticio de invierno y de momento continúa en el soslsticio de verano.

Para recordar el primer capítulo pinchar aquí edo hemen

Capítulo II

Cada vez que Izaro pensaba en aquella noche en la que había visto nacer una estrella… ¡sentía una gran emoción!.

Sonreía recordando cómo al principio sus amigos se habían reído de ella, cómo habían llovido regalos del cielo estrellado y cómo aquella “arbela” había facilitado un espacio dónde cada quién había sido capaz de expresar sus mejores deseos.

Desde entonces Izaro no se había separado de aquella “arbela” mágica. Desde aquel 16 de diciembre, Izaro siempre había acudido a aquel idílico lugar dónde todo había ocurrido hacía ya 6 meses. A veces en soledad, la mayoría de las veces en buena compañía.

Y es que observar por las noches el brillar de las estrellas le inspiraba multitud de sueños que no se acababan al amanecer sino que seguían viviendo durante el día. ¡Por alguna suerte de sincronicidad todas aquellas visiones nocturnas estaban conectadas con los acontecimientos diurnos!.

Todo aquello que se dibujaba por la noche en la “arbela”, de alguna manera se realizaba durante el día. Como si a través de aquella pizarra la posibilidad de dar vida a los sueños se pudiera materializar.

6 meses llenos de vida. 6 meses llenos de actividad, de conversaciones interminables, de nuevas compañías, de fiestas, de celebraciones, de confesiones entrañables, de complicidad…

Pero algo sutil estaba ocurriendo que a Izaro le producía un cierto malestar. Al principio casi imperceptible y después de forma cada vez más notoria.

Siendo que ella disfrutaba de cada instante que vivía en aquel paraje ¿qué podía ser lo qué estaba ocurriendo que provocaba aquel malestar creciente?

Hasta que un día, cuando dejo de pensar en ello se dio cuenta de lo que pasaba. ¿Cómo no lo había visto antes?

¡Era eso! Las noches inexorablemente desde aquel 16 de Diciembre se estaban…a-cor-tan-do.

Una ola de rabia le invadió por dentro. Como si el destino le jugase una broma pesada y se riera de su ansia por disfrutar, por soñar, por crear…Tanto tiempo alejada de sus sueños y cuando por fin conectaba con ellos resulta que el tiempo se comprimía.

Se sintió profundamente cansada y decepcionada. Y como queriendo huir de aquella desagradable percepción, Izaro, por primera vez en todas aquellas noches,… se quedó dormida. A medida que Morfeo la iba envolviendo en sus brazos notaba cómo las estrellas se iban difuminando hasta que quedó profundamente dormida.

Una voz cantarina le despertó. Alguien se acercaba muy risueña por el camino en aquella dirección. ¿Quién podría ser?

De repente una mujer apareció delante de ella. Izaro se frotó los ojos porque no podía dar crédito a lo que estaba viendo. La otra mujer se quedó igualmente paralizada.

¿Quién podía ser aquella mujer que era exactamente igual que ella excepto porque era rubia en vez de morena?

–         ¿Quién eres tú? balbuceó Izaro con voz temblorosa

–         Yo soy Eguzki ¿y tú, quién eres? ¿qué haces aquí, en mi sitio?

–         Yo soy Izaro y vengo aquí todas las noches a contemplar las estrellas y a dibujar en mi arbela mis sueños

En esto, Izaro se dio cuenta de que a la luz del día su pizarra se había convertido en un espejo. A la vez se dio cuenta de que por primera vez en 6 meses estaba en aquel lugar… a la luz del día

–         ¡Que casualidad! Yo vengo aquí cada mañana desde que un día de invierno paseando por este lugar descubrí que mirando en este espejo era capaz de ver reflejados los sueños de otras personas que me recordaban los mios

Ambas se quedaron mirándose largamente. Renunciando a comprender lo qué allí estaba ocurriendo. Simplemente sintiéndolo, viviéndolo.

Cada una era capaz de verse en la profundidad de los ojos de la otra.

El eco de unas voces les sacó de su ensimismamiento y cuando parecía que aquel rumor venía del más allá… se dieron cuenta de que simplemente era una cuadrilla de gente jóven que recogía madera en el monte para hacer una hoguera.

Sin sorprenderse por aquella curiosa escena que componían dos personas exactamente iguales, excepto por el color del pelo, que se miraban en silencio en mitad de aquel prado, les invitaron a reunirse con ellos en la fiesta que esa misma noche celebrarían alrededor del fuego para festejar la noche más corta del año y a la vez el día más largo del año.

Algo resonó dentro de ellas. ¿Qué estaba pasando? ¿qué tenía que ver todo aquello con ellas? ¿Sería Izaro la sombra de Eguzki? ¿Sería Eguzki la materialización de los sueños de Izaro? ¿sería todo un sueño?

Izaro y Eguzki se miraron y sin decir palabra supieron al instante que en aquella noche mágica tenían pendiente una larga conversación

Así que sin dudarlo se unieron al resto de jóvenes para recoger más madera. Aquella noche tenía que celebrarse una hoguera monumental para que su luz iluminase tantos misterios por desentrañar.

Dedicado a las Izaro y Eguzki que pueblan el planeta y a la parte de Izaro y de Eguzki que cada uno tenemos

3 Responses to “El encuentro de Izaro”

  1. […] Tras esto, el cierre la realizó Borja Lastra con la segunda entrega de la historia de Izaro. […]

  2. […] último, a modo de cierre, Borja nos regaló la continuación del cuento que ayudó a dar a luz arbela en la jornada de presentación. Otro pequeño lujo para una jornada […]

  3. Está bien este encuentro de Izaro con Eguzki porque la noche y el día no son sino dos estados del mismo fenómeno y, además, es bueno para todas las personas, que los hechos de las empresas y de las personas se vean a la luz para ser compartidos por todas: es más seguro

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Arbela. Bideak Eginez.