Ver lo excluido para darle su lugar

Según llego de disfrutar de unos días de vacaciones me encuentro con un texto escrito por una persona a la que aprecio mucho y que es muy sabia, Katia del Rivero.

Es un texto referido al significado del “enfoque sistémico”. Sin duda es una “señal”. Así que sigo mi impulso y decido aprovecharlo para escribir esta entrada.

Dice Katia que en su más simple expresión un sistema es un conjunto de elementos que tienen una característica particular e indispensable que es la que los conforma como tal y es que interactúan entre sí. Y al hacerlo generan propiedades emergentes.

Y esa es la clave: lo que emerge en la interacción, en el vínculo, por lo que transformar el vínculo es como generar un nuevo sistema a partir de los mismos elementos.

Según este enfoque no necesitamos necesariamente cambiar a los elementos del sistema para transformarlo, puede bastar con establecer otras vinculaciones que posibiliten propiedades emergentes más cercanas a lo que nos gustaría encontrar.

Por lo que nos invita a mirar el mundo en término de vínculos y propiedades que emergen de esos vínculos para poder comprender mejor la realidad.

Advierte que la génesis de muchos conflictos tiene que ver con que hemos excluido elementos que pertenecen al sistema en cuestión y que actúan en el vínculo.

Por ello el enfoque sistémico nos permite percatarnos de algo que se nos había olvidado o que habíamos excluido intencionalmente y que pertenece a la relación.

La mirada sistémica nos da la posibilidad de identificar aquello que requiere un lugar, aquello que necesita ser visto y reconocido para poder transformar el vínculo.

Concluye con un llamamiento a gestionar los vínculos de una forma más integradora de todo aquello que pertenece a ese sistema.

A mi este texto me conecta con muchos de los proyectos que hemos visitado en el marco de los distintos programas que impulsamos o de los debates que estamos alentando desde arbela.

Por ejemplo es significativo que una cuestión recurrente en el taller de reflexión inicial del programa bilgune sea la necesidad de fomentar espacios de mayor densidad de comunicación o que uno de los aspectos más valorados por las personas sea que se les haya dado voz.

Me resuena también con distintos debates en los que se ha apostado por impulsar nuevas dinámicas y nuevas arquitecturas organizativas en las que el sentido del trabajo, el trabajo en equipo y las relaciones entre los equipos se enriquezcan.

Es una sensación que tengo desde hace tiempo. Todo lo que necesitamos para transformar la realidad lo tenemos justamente delante nuestro aunque muchas veces no somos capaces de verlo.

Me parecen por ello claves tanto la capacidad de “ver” aquellas cuestiones que perteneciendo al sistema están siendo excluidas como la sabiduría para dar a esos elementos su lugar, de forma que puedan aparecer nuevos vínculos y por tanto nuevas propiedades emergentes.

Con ello conseguiríamos que lo natural fueran proyectos con permiso para que todas las partes implicadas puedan tener su sitio y por tanto desarrollarse de manera más armónica.

Veremos tirando de este hilo lo que va emergiendo. ¡Gracias Katia!

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Arbela. Bideak Eginez.