Muchas y buenas ideas sobre participación y RSE

El viernes 23 de marzo nos atrevimos a intentar indagar en la relación entre la participación en las empresas y la responsabilidad social de esas mismas empresas que practican la participación intensamente. La tesis que poníamos a discusión de todas las personas que participaron en la jornada era que en organizaciones donde las personas son protagonistas, donde participen en las decisiones estratégicas y se sientan partícipes de la creación de futuro de la propia empresa la RSE viene como una consecuencia natural de su actividad.

Para provocar el debate tuvimos la suerte de contar con Luis Cañada y Ana Díaz. Luis ha sido hasta hace un par de meses el Director General de Cadenas Vicinay. Cadenas Vicinay es reconocida como una empresa líder mundial en su sector, con una enorme capacidad de innovación y mejora. Y buena parte de esta capacidad de competir es debida a la apuesta por generar internamente oportunidades de participación intensa de todas las personas.

Luis es hombre de empresa y un verdadero humanista. Nos ayudó a aproximarnos a la empresa mediante analogías con la ciencia, la medicina y otras disciplinas para transmitirnos que la empresa que quiera pervivir tiene que aprender a ser un poco más humana. Uno de sus ejemplos fue el paralelismo entre el “síndrome metabólico” y lo que él denomina “síndrome empresarial”. En síndrome metabólico es causante de buena parte de los fallecimientos en el mundo “desarrollado” y que tienen que relación precisamente con la opulencia de este mundo. Se trata de 6 factores metabólicos que no son intrínsecamente malos pero que si se descontrola uno o más puede generar combinaciones muy dañinas. Son la diabetes, la obesidad, la dislipemia, la arterioesclerosis, la hipertensión y la insulinoresistencia. En la empresa podemos habla en términos semejantes del “síndrome empresarial” y en este caso los factores que si se descontrolan pueden causar la muerte empresarial serían el poder, la incomunicación, la arregeneración, la desalineación de intereses, la discapacidad para la gestión, la asintonía con mercado y la melancolía.

Podríamos comentar mucho más sobre su ponencia, magnífica, pero sería imposible recogerla con fidelidad. La presentación la podéis ver aquí y en la web de Hobest podéis acceder a un texto de Luis muy relacionado con ella. Sí merece la pena recalcar el compromiso de Vicinay con las 250 personas que trabajan en la empresa y con el territorio en el que se implantan. En Vicinay están orgullosos de las buenas condiciones salariales laborales de sus personas y de su apuesta por ser sostenibles AQUÍ. Están resistiendo las presiones deslocalizadoras y ante el obligado traslado por la reurbanización de Zorrozaurre se reubicarán en Sestao.

Ana Díaz nos trasladó la experiencia de Novia Salcedo, en una doble vertiente. Por un lado aprendimos cómo Novia Salcedo es una organización que no se ha quedado anclada en el modelo EFQM (en el que cuentan con dos premios europeos) sino que sabe ver más allá y entender que la cooperación es clave para superar la complejidad. Lo practican interna y externamente. En sus propias carnes lo hacen mediante equipos de innovación con dinámicas colaborativas y participativas que están mejorando la comunicación, la alineación de propósito de las personas y la organización, la propia dinámica de trabajo diario…

En Novia Salcedo se plantearon cómo trasladar a las empresas esta conclusión a que llegaron, cómo hacerlas comprender que la cooperación es la clave para superar la complejidad y, por ende, para sobrevivir también en tiempos de crisis. Y se han propuesto indagar en ello desde la psicología social. Están haciendo un profundo estudio sobre “empresas para el desarrollo humano y social” en que evalúan el índice potencial de innovación social de las empresas y su ligazón con el rendimiento de las personas que trabajan en ella y con su competitividad. Están descubriendo que hay cuatro dimensiones que influyen en la persona en su trabajo (puesto motivador / equipo / participación / estilo de liderazgo) que determinan este potencial de innovación social. La investigación está muy avanzada y es prometedora. Estaremos muy atento a sus conclusiones finales. Ana también nos dejó su presentación. Podéis verla aquí.

Sin desmerecer la aportación de Luis y Ana creo que lo realmente intenso fue el debate posterior, primero en grupos y luego entre todas y todos, dinamizado por Maite Darceles, en la que volvimos a la tesis que motivaba la jornada: ¿hay relación entre participación y RSE?, ¿es igual en empresas grandes que en pequeñas?. Estas son las conclusiones a las que llegábamos.

A priori parece obvio que la participación es un elemento que desencadena la RSE de la empresa. Pero no lo es tanto. Parece obvio porque la participación intensa sólo es posible si se desarrollan en la empresa una serie de valores (morales) que son congruentes con los valores personales y, dado que las personas tenemos tendencia a mostrar actitudes de cooperación y solidaridad, la empresa también debe mostrar esos valores con lo que la RSE es consecuencia natural.

No es tan obvio. Todos conocemos experiencias de algunas organizaciones que en la teoría son paradigmas de participación (por ejemplo porque son cooperativas, sociedades laborales..) y en la práctica distan mucho de poder ser llamadas organizaciones responsables. Por eso esa relación entre participación y RSE sólo es posible si vamos a la esencia de lo que entendemos por participación intensa y genuina, como en el caso de Vicinay. Sólo es real cuando la participación se desarrolla con profundidad, sin etiquetas, sin necesidad siquiera de llamadas a la participación o a la RSE.

Estuvimos identificando algunas claves para esa participación profunda. Veíamos por una parte 5 claves para la pervivencia: la comunicación, la propia participación, la transparencia, la formación y la lucha contra la obsolescencia. A éstas les añadíamos la confianza, la humildad (con los clientes y también en las relaciones internas de la empresa), la complicidad (con el comité de empresa y las personas de la empresa, anclada en la transparencia y que permite pedir honestamente la vinculación de las personas al proyecto empresarial), el compromiso del poder –dirección- (conveniente pero no siempre absolutamente necesario) y el envoltorio de todo ello: la coherencia.

Y entonces nos caímos del guindo y fuimos conscientes de la realidad convencional en las empresas. Fuimos conscientes de que estas experiencias de participación intensa son aún rara avis entre nuestras empresas y que es necesario impulsarlas con realismo y extendiendo los ingredientes de las experiencias de éxito.

Esto nos llevaba a pensar cuál es el detonante para iniciar estos procesos de participación intensa. Las crisis, las incertidumbres, la necesidad de cambio es, sin duda, un posible punto de partida. Y los cuestionábamos cómo hacer arrancar estos procesos también en empresas que viven “en entornos de bonanza”. Ahí comentábamos que es imprescindible ayudar a soñar, ayudar a que las personas y las organizaciones se puedan imaginar futuros mejores porque ya son presente en algunas empresas.

Yo soy más de escribir post breves. Ya veis que éste no es el caso. Perdón por la extensión pero tantas ideas, tanto debate y tan buenas personas implicadas no se podían dejar ir sin más.

One Response to “Muchas y buenas ideas sobre participación y RSE”

  1. […] Cañada ha participado recientemente en un par de eventos dinamizados dentro de arbela. Y por eso de la sincronicidad ha caído en mis manos un texto suyo titulado “El continuo […]

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