Transformando las empresas…

El día 29 nos juntamos de nuevo una serie de personas de diferentes empresas con la misma preocupación: “Cómo hacer de la empresa un lugar más competitivo, teniendo en cuenta a todas las personas de la organización”.

 

Estas empresas ya están trabajando, o han empezado ahora a trabajar, en una transformación de sus formas de hacer, basándose en el protagonismo de las personas de la organización.

 

Como siempre, todos pensamos que nuestro caso es diferente y más difícil y más…por eso, este tipo de reuniones nos ponen los pies en la tierra y nos hacen ver que mas allá de a qué nos dediquemos, mas allá de que yo sea administración pública, haga tornillos, desarrolle software o haga asistencia social, todos tenemos los mismos anhelos y unas dificultades similares.

 

Y para poner esto de manifiesto, comenzamos la jornada en grupos, contando y pintando (hubo quien se atrevió a dibujar) en donde trabajamos y cual es nuestro deseo en la empresa, para seguir hablando de los éxitos en este proceso de transformación así como de donde encontramos la principal dificultad.

 

Y han salido cosas muy interesantes en la reflexión:

  • Creciente confianza en las personas, bidireccional
  • Aumento de la creatividad
  • Transparencia
  • Pasárselo bien
  • Comunicación desbloqueada
  • Pasión
  • Autonomía personal
  • Apostar por la empresa
  • Libertad de pensar y aportar…

Y otras que nos ponen la zancadilla en el proceso:

  • Prisas por ver la solución.
  • Miedo al cambio
  • Problemas de relación: salsa rosa gigante
  • Malhumor
  • Miedos
  • Mirarnos siempre al ombligo
  • Coche escoba…

Y esto del coche escoba monopolizo un poco el tema de debate posterior.

 

Parece que nos preocupan mucho las personas que frenan el proceso, que se quedan atrás, pero ¿puede ser que a veces nosotros mismos seamos el propio coche escoba? ¿en dónde somos un coche escoba? ¿lo somos de una forma consciente?

 

Dejo ahí la reflexión para quien quiera tomarla…

8 Responses to “Transformando las empresas…”

  1. Para mi la sesión del pasado jueves resulto muy enriquecedora: 20 personas compartiendo, generosa y sinceramente, diferentes experiencias de proyectos avanzando hacia formas de ser empresa más participativas.

    Imposible recoger todo lo allí expuesto, aunque el mapa mental que dibujó Saioa lo resume con mucho acierto.

    Aunque como Saioa recoge en el post, en un momento determinado se empezó a hablar de “los coches escoba”: esas personas que por los motivos que sean no se implican en el proyecto y que suponen una “remora”.

    Muy significativo que, también en este colectivo de personas predispuestas al trabajo en equipo, surja esta cuestión con tanta fuerza.

    Una de las personas defendía con vehemencia que esos comportamientos no eran sostenibles a largo plazo y que tanto por la influencia del equipo en el que esa persona trabaja como por una cuestión de supervivencia profesional esos comportamientos se van diluyendo o esas personas acaban por abandonar el proyecto.

    Otros en cambio no lo tenían tan claro, pues la situación del mercado laboral no facilita esos cambios de trabajo.

    Fue muy bonito presenciar las distintas posturas que iban aflorando. Todas ellas tenían en común la defensa del colectivo para sobrevivir y en cambio diferían en cual era el mejor tratamiento con esas personas.

    Para mi lo más relevante del debate fue afrontar esa realidad sin negarla o edulcorarla.

    Creo que todos en algún ámbito de nuestra vida actuamos como “coche escoba”: en algunos proyectos profesionales, en algunos ámbitos de nuestra vida personal, familiar, social…

    Habitualmente cuando alguien nos lo echa en cara enseguida sacamos toda una retahíla de argumentos que justifican nuestro actuar y aunque casi nunca “convencemos” a la otra parte al menos conseguimos una comprensión mayor de las razones que nos conducen a dichos comportamientos.

    El problema se agrava cuando no existen estos cauces de diálogo.

    Si interpretamos como “síntomas del sistema” los comportamientos de estas personas probablemente estaremos en mejor disposición para comprender qué dinámicas se están moviendo y para encontrar pistas para la acción para incluir también a estas personas que todavía no han encontrado su espacio para contribuir.

    Y así cambiando la mirada podremos ver más y mejor lo que está ocurriendo y lo que al sistema le falta o le sobra.

    Debate, sin duda, muy interesante!

  2. Gracias Saioa por el post! Gracias a todos por la agradable sesión del pasado jueves donde disfruté de vuestra compañía y experiencia. Es una gozada poder intercambiar opiniones o afrontar temas sin tapujos.

    Tomando el testigo de Borja, he de reconocer que para las tareas de casa siempre he sido un coche escoba; con mi ama no había problema, pero mi mujer (Maite) me ha transmitido claramente y de diferentes formas durante continuas sesiones diarias lo que esperaba de mi en ese tema……y después de diez años de compartir impresiones, para este año le tengo pedido al Olentzero un centro de planchado!!!!

    Momentos que me han entrado para volver con la amatxu? Sí, lo reconozco, pero se me han pasado rápidamente tomándome unos segundos de reflexión, y hoy en día hasta le puedo echar una mano a mi ama (que falta le hace) y lo contento que me pongo cuando presumen ambas del mejor planchador de la margen izquierda.

  3. El título de la sesión me da un poco de miedo. El fin es la primera parte de la frase: “cómo hacer de la empresa un lugar más competitivo”. El medio es la segunda parte “teniendo en cuenta a todas las personas de la organización”.

    ¿Malinterpreto? Eso es porque estoy un poco influido por mi última lectura: “Programados para triunfar”. A lo mejor tenemos que negar la mayor. ¿O es imposible?

    Os dejo el enlace a esta lectura que cito: Sobre la empresa total.

    Hay coche escoba porque hay competición. ¿Es el único modelo posible? La competición implica que siempre, SIEMPRE, hay una persona que queda la última. El sistema produce obligatoriamente un coche escoba. ¿Con qué vara de medir?

    Que tengáis buen día.

  4. Creo que la clave está en la diversidad, en admitir que somos diferentes y nuestra manía de etiquetar, de clasificar, etc. de esa vara de medir.

  5. Si nos fijamos en nuestro sistema educativo, ¿existe el fracaso escolar? ¿se puede ser coche escoba en matematicas y locomotora en idiomas? ¿depende del profesor que te toque? ¿es necesario clasificar o llevar un seguimiento de la evolución de los alumnos?

  6. Muy productiva la sesión de la semana pasada! pasan los meses y seguimos viendo los miedos al cambio en las organizaciones y el temor a dejar hacer y confiar en las personas.

    QUEREMOS SABER MÁS DE ARBELA!

    saludos y nos vemos en la siguiente!

  7. Hombre Julen, visto así si que da un poco de miedo, y visto desde la perspectiva de que el éxito de nuestras vidas esta en nuestras propias manos y solo nosotros mismos somos los únicos responsables de conseguirlo, pues que quieres que te diga, abruma tanta responsabilidad.

    ¿Malinterpretado? Interpretamos siempre desde la perspectiva de nuestras gafas. Así que no, yo no escribía con esa idea, pero si es como la has recibido, pues será correcta tu interpretación.

    ¿El coche escoba aparece siempre que hay una competición? No se, vamos a salir de la empresa y llevárnoslo a la vida personal, como dice en tu libro…yo me pongo en la tesitura de la organización de una reunión familiar y en un momento dado no ayudo en los preparativos y hasta los entorpezco, siendo un poco coche escoba…¿Quién compite ahí? ¿Soy realmente consciente de que los estoy entorpeciendo? ¿Lo hago de forma intencionada? ¿O es que no estoy en sintonía con la línea de pensamiento que organiza esa reunión? ¿Soy boicoteadora a conciencia? ¿Busco competir? No sé…

  8. Hombre, Julen, entiendo a Saioa. Tu crítica al sistema imperante, que, como sabes, comparto plenamente, suele incluir la oposición/maldición a conceptos que, desde luego, son parte del mismo, pero no su origen. Refiriéndonos a “competir”, quiero recordar que es un rasgo no cultural -aunque adopte formas en cada cultura, claro- sino genético de las especies animales más desarrolladas, incluyendo la humana. Desde lo más básico, competimos (por el amor de los padres, por la comida, por la pareja que pretendemos…).
    Claro que hay que buscar fórmulas de cooperación, pero negar la realidad sólo nos ciega más…

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Arbela. Bideak Eginez.