A Boroa en furgoneta

Ayer nos montamos casi todas las personas del servicio en una furgoneta y nos marchamos a ver el AIC en Amorebieta – Boroa…

 

…que ¿qué es eso del AIC? Pues dicen que significa “Automotive Intelligence Center” pero lo importante es qué hacen y quiénes lo hacen.

 

AIC es un centro de innovación colaborativa para el sector de la automoción. Pretende poner en bandeja la colaboración entre empresas de este sector. Para hacerlo posible tiene instalaciones en las que acoge las unidades de I+D de muchas empresas, tiene espacios y equipos para proyectos desarrollados en común, tiene el respaldo de las propias empresas del sector y de su Cluster (ACICAE)… pero sobre todo tiene un equipo de personas que se “rompe los cuernos” por darle vida y sentido a todo eso.

 

Aitor, Teresa e Inés no sólo nos enseñaron el edificio como estupendos cicerone. También nos mostraron la enorme importancia que tiene la automoción para Euskadi (17% del PIB, 35.000 empleos directos) y nos hicieron conscientes del dinamismo pero también de la crueldad del sector. Hay que moverse rápido, cada vez más rápido, en una especie de esquizofrenia colectiva por innovar y abaratar costes. Para quien se queda atrás no hay coche escoba.

 

En AIC las empresas pueden desarrollar sus propios proyectos de I+D pero lo que le hace realmente único son las oportunidades de hacer proyectos en colaboración. La colaboración es clave para moverse rápido, muy rápido, y en Euskadi tenemos la suerte de que el sector de automoción es grande, diverso y con empresas punteras, que reúne todos los ingredientes para que la colaboración se dé intensamente.

 

Inés, Aitor, Teresa y todo el equipo del AIC trabajan por y para buscar oportunidades, detectar movimientos en el mercado, conocer la evolución tecnológica y las tendencias de los usuarios… todo para proponer proyectos a las empresas en conjunto, atraer proyectos a Euskadi, hacer de Celestina entre empresas que pueden cooperar… Y lo están consiguiendo. El AIC está completamente ocupado y ha tenido que ser ampliado y cada vez hay más proyectos en marcha. Su pasión por el proyecto AIC es la clave.

 

¿Y qué pintamos nosotros en esto? No fuimos de turismo. Resulta que en el Servicio de Innovación también gestionamos proyectos de este tipo. De hecho es lo que se lleva el grueso de nuestro presupuesto. Las instituciones hacen “apuestas estratégicas” (por ejemplo, San Mamés Barria, Zorrozaurre o el propio AIC) y después a los humildes funcionarios nos le suele tocar ponerle ruedas, estemos más o menos de acuerdo con el proyecto que nos ha tocado en suerte. A nosotros nos ha tocado AIC y ponemos un poquito de conocimiento y un muchito de esfuerzo para financiar estos proyectos y que las cosas vayan fluidas.

 

Tengo que reconocer que me cuesta convencerme de que estos proyectos merecen la pena. Ya son unos cuantos años de ver muchos proyectos y ver que no todos merecen, en mi opinión, que invirtamos en ellos el dinero de nuestros impuestos. El tiempo le vuelve a uno escéptico. Pero con AIC estoy siguiendo el camino contrario. Cuanto más conozco el proyecto, sus resultados y, sobre todo, las personas que están detrás, más me acerco a creer que está mereciendo la pena.

 

Mucho ánimo para la gente de AIC. El sector de automoción es duro, casi inhumano. Y ellos/as le ponen un punto de humanidad que nos hace recordar que al final, siempre, están las personas.

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Arbela. Bideak Eginez.