La crisis quita hasta las ganas de fingir

Ya tenemos el informe anual que hacemos sobre la receptividad de las Pymes de Bizkaia a la Responsabilidad Social Empresarial. Como el año pasado, en vez de editar un ladrillo hemos preparado un documento muy breve y digestivo con unos gráficos y un breve comentario de cada uno. Ahí va uno, para hacer boca.

 

 

Y su comentario:

En años anteriores las Pymes de Bizkaia vienen considerando a la RSE una cuestión cuya prioridad se desplazaba al futuro (hoy no, pero mañana sí). Los resultados del presente año 2010 muestran que la RSE parece haber perdido en buena medida la posibilidad de ser considerada un asunto prioritario para la empresa en el futuro.

Este año, además, hemos metido un batería de preguntas sobre el efecto de la sempiterna crisis sobre la percepción de las empresas en este tema. Observamos que la crisis está teniendo un efecto negativo sobre la propensión de las empresas a embarcarse en iniciativas de RSE, pero esta tendencia no es imputable únicamente a la crisis.

En general los resultados son clarificadores: nuestras Pymes no observan que la RSE pueda ser beneficiosa para ellas ni en su cuenta de resultados ni en su legitimación social. Tampoco viven en un entorno que las anime a embarcarse en ella. Y con el paso de los años intuyen que la RSE ya no es “el último grito” en la gestión, contra la que no se podía argumentar nada porque significaba no saber por dónde iban los tiros para el futuro de las empresas. En 2010 las Pymes expresan su opinión de una manera cruda: hoy no están para estos líos.

¿Estos resultados son desalentadores? Depende cómo lo mires. Quizá sean resultados “sanadores”, que permitan destilar lo bueno, honesto y transformador que hay en la RSE. Por eso cerramos el informe con estos comentarios.

Cabe pensar en una modificación de las modalidades de impulso de la RSE dirigidas hasta la fecha a la generalidad de las empresas para centrar los esfuerzos en aquéllas comprometidas y pioneras que puedan ser modelos efectivos de una forma distinta de hacer empresa.

Queda fuera de toda duda que la RSE no es sólo una cuestión de las empresas. Se inserta en el espacio en el que nuevos valores colaborativos, sostenibles y solidarios intentan contrarrestar la lógica economicista que prevalece, no sólo en los mercados. Las iniciativas de impulso de la RSE deben estar atentas a este paradigma para aliarse con otros mecanismos de transformación que construyan un mundo más sostenible.

Y, tachan-tachan!!!, también hemos aprovechado el viaje para hacer preguntas sobre participación de las personas en la empresa. Pero ahí vamos a mantener el suspense y tendréis que esperar a otro post. ¡¡qué malos/as somos!!

6 Responses to “La crisis quita hasta las ganas de fingir”

  1. Lo que yo percibo coincide plenamente con los resultados/análisis que muestras, Jorge. Pero yo creo que esto nos debe animar a darle una vuelta al modo en el que está planteado ahora mismo( Xertatu:adi….) para hacer algo que resulte más real, más vivencial y menos burocrático ( el análisis de partida vía cuestionario + indicadores + análisis expectativas GI´s tanto los clientes como yo mismo lo vivimos como demasiado exhaustivo aunque quizás sea fallo mío por no echarle imaginación a la hora de trabajarlo). No sé, yo creo que se puede hacer un diagnóstico en base a introducirse más en la vida de las empresas. Quizás en la línea del Bilgune aunque tb.siendo conscientes de que el nº. de empresas dispuestas a llevar a cabo estas dinámicas es por ahora y según mi percepción, bastante bajo

  2. Estamos en sintonía. Tenemos que encontrar los modos de cambiar la oferta. No son tiempos para ser simplemente posibilista

  3. Me ha encantado el título, no sé si por verdadero o por radical para incitar a la reflexión.
    ¿Sin ganas de fingir? Sí, estoy de acuerdo. La crisis ha traído asertividad o por lo menos algo más de sinceridad a la hora de abordar determinados compromisos por parte de las empresas.
    Y lo agradezco: esto da pistas de quién está aquí y ahora en determinada batalla porque de verdad quiere.
    Aportación: hablarle a las empresas de RSE, en global, creo que asusta. Y ahora más que antes, estoy de acuerdo con los resultados del Informe. ¿Estrategia alternativa? Proponer a la empresa pequeños proyectos o actividades, parciales en algunos aspectos.
    Por ejemplo en lo social, que dan un mensaje muy claro y muy comprometedor para las personas.
    O en lo económico -actuaciones en materia de transparencia informativa, o en gestión responsable de los recursos, por ejemplo-, un ámbito de mucho interés también para la gente

  4. Interesantes sugerencias. Me gusta eso de los pequeños proyectos, si conseguimos que desaten dinámicas de más calado.
    La clave es cómo llegar a las empresas con esas propuestas que, además, serán distintas para cada una, en función de su contexto

  5. Me atrevo a matizarte: “propuestas que serán distintas para cada empresa en función de SUS PERSONAS”, aunque también reconozco el efecto del contexto, sobre todo del sectorial y del de ubicación física del negocio o de la presión de sus clientes.
    ¿Cómo llegar a las empresas? Alfonso Vázquez utiliza la expresión “preguntar a la realidad”. Y mucho me temo que habría que ir casi una a una de las empresas preguntándole a su gente por sus intereses.
    Inviable, me temo, para la Administración. Viable, sugiero, para los agentes que conocen a esas empresas (consultor=s, agencias de desarrollo local cercanas a las empresas, etc.).
    “Preguntarle a la realidad” supondría saber que hay una plantilla especialmente sensible a ciertos colectivos desfavorecidos. Y ahí plantear un pequeño proyecto en lo social.
    Si hay inquietudes por la conciliación vida no laboral-laboral, proyecto en esa línea.
    Si hay dudas sobre la gestión económica o la gobernanza (porque ha habido gestor=s regularcejos antes, o temerarios, o que les ha provocado problemas a la gente, por ejemplo), un proyecto en el ámbito económico.
    Para una plantilla -o un departamento concreto de una empresa!- de corte ecologista, o que hace vida “sostenible” (por ejemplo, que han creado grupos de consumo responsable y estas cosas), un proyecto MA.
    Siento el rollo… pero he querido poner ejemplos.
    En resumen: ¿lo vital? Saber qué le pega a las personas de la empresa, no al ente-empresa.
    ¿Con qué se identifican? Y pisarles ese callo… Y mientras disfrutan de SU proyecto: sensibilización y zanahoria para seguir trabajando en otras áreas.

  6. Llevas razón en que “preguntarle a la realidad” es crucial y que la realidad más cruda de las empresas son sus propias personas.
    La teoría de los stake-holders en RSE es precisamente preguntarle a la realidad, pero está concebida desde la perspectiva de la empresa de gran tamaño (que no es lo mismo que ser una “gran” empresa). En nuestro terreno, sembrado de pequeñas empresas, esa realidad casi se puede identificar con sus personas.
    Ahora bien, no idealicemos las expectativas de las personas de la empresa. No la podemos identificar con nuestras propias expectativas, y nos pueden defraudar. Hay que incorporar también otras perspectivas. En la diversidad hay riqueza.

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