Soñar para crear lo que viene

Llevo tiempo queriendo escribir este post y la vorágine de  los acontecimientos lo ha retrasado. Aprovecho ahora que tengo un rato de pausa para poneros al día de lo que está siendo nuestra experiencia de experimentar en carne propia la iniciativa Premieberri.

Tras las buenas sensaciones que nos dejo la primera sesión, el pasado día 3 nos hemos vuelto a juntar las personas del servicio de innovación con Ainhoa del Caso.

En esta ocasión, para interiorizar la metáfora del viaje nos trasladamos a la sede de BEAZ para alejarnos de lo cotidiano y poder así ver nuestra realidad cotidiana con más perspectiva.

Empezamos repasando qué habíamos hecho con la idea del intercambio de conocimientos. Constatamos que aunque habían circulado varías ofertas y demandas estaba faltando algo. Así que decidimos crear un TXOKO para el TRUEKE  de conocimientos. Fernando y Mikel se brindaron para facilitarlo y recordarnos de vez en cuando que compartir es vivir.

Volvió a aflorar la saturación en la que vivimos y va Ainhoa y cómo quien no dice nada nos invita a que pongamos FOCO para evitar la dispersión (¡Yo, de mayor, quiero ser consultor!).

Hablamos de lo que implica ESCUCHAR con calidad (en vez de “como si” escucharamos). Nos explicó Ainhoa que el símbolo chino que significa escuchar incorpora en su grafía los siguientes aspectos: la oreja, los ojos, la atención, el corazón abierto, uno mismo y el otro (No me extraña que los chinos usen tanto jeroglífico. Eso sí, sabiduría acumulan).

Hicimos varios ejercicios en los que se trataba de que cada cual evaluemos ¿cómo (me) escucho yo?. Y volvió a salir el tema de la presencia y la apertura. Durante la sesión recordé que una vez me invitaron a escuchar al otro como si estuviera a punto de regalarme una gran enseñanza.

Sin duda esto de escuchar es una opción, la cuestión es que gano yo o que pierdo cuando lo hago y cuando no lo hago. También fue interesante reflexionar sobre las cuestiones que nos impiden escuchar con calidad. En muchas de estas respuestas aparecían argumentos en los que afloraban actitudes de víctima y deseo de tener razón, más que ganas de aprender.

Lo que convinimos tras varias dinámicas de grupo es que sobre todo lo que ganamos es RELACION.

Hablamos de empatizar. Palabro raro que tiene que ver con como estar para el otro, sin juzgarlo, sin aconsejarle, conectando con sus emociones (y con las propias) y tratando de entender sus necesidades. A ver si tengo suerte y encuentro cada día alguien que empatice conmigo, ¡que gozada!.

Después para sentir la fuerza del equipo nos dividimos en dos grupos con la instrucción de construir colectivamente una torre lo más alta posible, bien asentada y con el mínimo material posible. En mi grupo tuve la fortuna de que estaban Saioa y Mª Eugenia Garcia de Andoin, ambas ingenieras con mucho ingenio así que hice de pintxe que siempre es un oficio muy digno y entre todos hicimos una reproducción de la cruz del Gorbea que casi rozaba el techo (eso sin exagerar).

Tras ello nos montamos en un globo imaginario y nos dimos un garbeo hasta el 2015 para ver que nos traía el futuro. Interesante esto de despegar del suelo, de soñar, de dejar volar la imaginación, de romper límites… Refrescados por el aire que sopla a 5.000 pies descubrimos que el futuro que tenemos que construir nos habla de espontaneidad, cercanía, pertenencia a redes varias, un espacio de trabajo más creativo…

Resumiendo todo en dos ideas. Más espacio para que cada cual desarrolle aquellos ámbitos que más le apasionan y más trabajo en equipo entre nosotros y con otros.

Acabamos hablando de la confianza. Esa señora generosa, disponible, atenta, presta al intercambio, que sabe estar en silencio, que no se le ocurre juzgar y que nos mira de tal manera que acabamos sacando lo mejor de nosotros mismos. Vimos también la cara de su prima la desconfianza muy rígida, muy controladora, que siempre sermonea, que amenaza, que se pasa el día poniendo normas… Vimos que todos tenemos las dos caras, aunque visto el aspecto de ambas nos propusimos sacar más a pasear la confianza. Y especialmente a preguntarnos cuando nos surja la vena desconfiada, ¿ de qué es de lo que desconfio? ¿qué me falta para poder confiar?

Fue una mañana intensa, pero una mañana donde Cronos se quedo por el camino y Kairos salió a recibirnos. Así que fueron 5 horas que duraron una eternidad, un espacio temporal en el que disfrutamos de nosotros mismos y en el que nos permitimos ser tal y cómo somos.

La semana que viene es cuando la matan, digo cuando todo se integra. Hablaremos de los retos, de los bloqueos, de los sueños, de nuestra saturación, de nuestra ilusión, del valor de la escucha, de cómo nos responsabilizamos de nuestro devenir… y por arte de “magia” elegiremos una serie de proyectos a través de los cuales queremos construir nuestra manera de hacer mejorada para que nuestro espacio laboral tenga cada vez más VIDA.

Os contaremos, paciencia que ya solo falta una entrega.

PD: Aunque la noticia del servicio es la inminente maternidad de Mª Eugenia García de Andoin de su segunda joyita. Estaremos atentos al Teleberri

One Response to “Soñar para crear lo que viene”

  1. […] un par de ocasiones antes (aquí y aquí) os hemos ido relatando cómo estamos probando nuestra propia medicina y cómo nos va nuestro […]

Discussion Area - Leave a Comment




*

Arbela. Bideak Eginez.