Tecoplas: conversaciones que abren posibilidades

Y por fin llego el 6 de octubre. Tras la presentación inicial de la que os hablé en otro post, llegó la hora de la verdad. Tocaba realizar la primera sesión de Premieberri.

Así que a eso de las 14h30’ nos juntamos en una sala de reuniones 20 personas. 18 de Tecoplas, casi la plantilla al completo, Juan Antonio Muñoz como facilitador y yo mismo como observador.

La hora elegida, lo reducido del espacio y el calor que hacía no auguraban muy buenos presagios. Al principio lo que predominaban eran los brazos cruzados.

Suave suave empezamos hablando de la importancia de escucharse unos a otros, de compartir desde el respeto las opiniones diversas, de hablar de lo que habitualmente no se habla… ¡palabras!, ¿sólo palabras?

La primera invitación fue a describir cómo queríamos que fuesen las reuniones. Nos pilló un poco fríos y costaba arrancar. Aún así fueron brotando las primeras palabras. Se reclamó participación, sinceridad, compromiso, carácter práctico, respeto… (¿sería todo un “queda bien”?).

Las primeras risas surgieron cuando empezamos a compartir retos, logros y aspectos de cada uno desconocidos para los demás. Algo cambió en ese ejercicio. Las defensas empezaron a relajarse y el interés iba creciendo.

Al de poco surgió un acalorado debate que tenía que ver con lo que ocurre en Tecoplas cada vez que surgen los errores. La inercia en buscar culpables, echar balones fuera… Y de una situación de cierta tensión se fue avanzando hacia una constatación de que era mucho más sano poner el foco en tratar de aprender de los errores que en buscar la salvación propia buscando una cabeza de turco.

A partir de ahí hicimos varios ejercicios en los que la palabra más repetida era la de la CONFIANZA. La demanda de que la dirección de Tecoplas incluyese en sus criterios de gestión elementos que favorezcan el crecimiento de la confianza, por una parte y la conveniencia de que las personas de Tecoplas “confiasen” más en sus propios compañeros.

Me llamó la atención el nivel de sinceridad y de profundidad que empezaban a adquirir las conversaciones desde un momento tan temprano de la intervención. En mi opinión ello se debe a que era un tema que necesitaba tratarse y que en cuanto se había dado la posibilidad de abordarlo allí hacía acto de presencia.

Era como si, sin hacer grandes florituras, en cuanto había aparecido un ESPACIO había aflorado lo que estaba esperando ser dicho. En algún momento con tensión y cierto enfado, pero en general con bastante escucha y respeto.

A partir de ahí todo fue fluyendo con bastante naturalidad. A ratos silencios, a ratos conversaciones en paralelo, a ratos risas y sobre todo… mucha carne en el asador.

El nivel de participación hizo que no pudiesemos tratar todos los temas previstos, pero Juan Antonio, con buen criterio, optó por permitir que cada conversación llevase el tiempo necesario. Lo dejamos cuando empezaron a comentar cómo les ven los clientes. Se comprometieron para escribir cada uno en su “cuaderno de aprendizaje” una serie de “tareas” para ir profundizando en aquella cuestiones que les pueden ayudar a seguir avanzando.

Concluimos con una ronda de cierre en la que cada cual describía con una sola palabra la sensación con la que se iba. Entre las “sensaciones” que se expresaron se habló de: ilusión, confianza, mayor conocimiento mutuo, necesidad de compromiso, desahogo, sinceridad, novedad, esperanza, optimismo, expectativa…

Para mi fue una buena ocasión de aprender y disfrutar. Considero que ayer se pusieron unas buenas bases para mejorar las relaciones. El tiempo pondrá el proyecto en su sitio y se verá su grado de utilidad pero en cualquier caso es momento para felicitarles por el valor y la apertura con las que han iniciado este viaje colectivo. Les seguiremos la pista. ¡Suerte! Zorionak!

One Response to “Tecoplas: conversaciones que abren posibilidades”

  1. […] mi fue una sesión igual de rica que la primera. Hicieron autocrítica de algunas cuestiones que deben mejorarse, apuntaron ideas hacia las que […]

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Arbela. Bideak Eginez.