Un nuevo espacio de encuentro: el zerbitxoko

A través de este blog solemos publicar crónicas de “eventos” en los que participamos y que nos apetece compartir con quien quiera que nos lea.

Estos “eventos” suelen ser externos al servicio de innovación. Sin embargo en esta ocasión, perdonarnos la inmodestia, vamos a hablar de una ¿reunión? nuestra.

Estamos en proceso de cambio interno, con lo que ello conlleva de incertidumbres, despedidas, bienvenidas, ilusión/temor de lo nuevo, añoranza de lo que se queda en el camino…

Más allá de los nuevos retos profesionales, lo que en estos momentos queremos trabajar con mayor intensidad es la “construcción del nuevo equipo” que conformamos las 8 personas que ahora nos constituimos como servicio de innovación.

Así que una de las primeras medidas que hemos adoptado es crear un espacio de encuentro, en principio mensual, en el que podamos compartir los sucedidos, las ilusiones, los retos, las decepciones, los sueños… y crear entre todo el equipo relaciones sanas y hacer emerger continuamente nuevas posibilidades.

Y a esto lo hemos llamado ZERBITXOKO. Queremos huir desde el propio nombre de una concepción clásica de reunión.

Empezamos buscando analogías de este espacio con distintos animales. Elegimos como mascotas el perro (por aquello de las relaciones de confianza y la complicidad), con la araña (por su capacidad para tejer redes), con el ave fénix (por su eterna disposición a renacer de sus cenizas)…

A continuación Saioa explico la distinción entre exigencia y excelencia. Tras ello, la intención de alejarnos de la exigencia, donde el resultado último es el indicador del éxito de un proyecto, y con la propuesta de sumergirnos en la excelencia, desde la convicción de que lo importante es el proceso y disfrutar de cada paso del camino.

Mikel hilando fino, como siempre, expuso que el valor de este equipo que empieza a caminar junto está en la riqueza de la SUBJETIVIDAD. Por lo que habrá que poner el foco de la atención en cómo crece cada persona del equipo y cómo conseguimos unos de otros la “autoridad” necesaria para reconocernos como equipo y basar el trabajo en relaciones de confianza.

Tras estos prolegómenos empezamos a hablar de dónde estamos, que proyectos queremos impulsar, qué nos asusta, qué necesitamos para superar las dificultades, cómo somos coherentes y damos ejemplo en la acción de nuestro decir…

La verdad es que fue una sesión intensa y agradable.

En la ronda final compartimos sensaciones: ilusión, tranquilidad, confusión, positividad, división, agobio, complicidad, ganas de tomar el poder, confianza, conocimiento mutuo…

Diría que no se escondió nada debajo de la alfombra. Tengo la convicción que estos “Zerbitxokos” van a poner las bases para que las subjetividades y la intersubjetividad de este equipo nos permitan disfrutar de este viaje.

Me quedo con la última frase de Saioa que manifestó su “Certeza de que podemos ser un equipo potente”. ¡Así lo hagamos!

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Arbela. Bideak Eginez.