¿Cual es el fin de una organización?

El pasado 28 de enero, nos juntamos de nuevo en los locales de Lan Ekintza para mantener una nueva reunión del Foro Bilbao. La reunión giraba en torno a dos preguntas surgidas en la sesión anterior:

¿Cuál es el fin de la empresa? Y
¿Cuál el de las personas que componen la empresa?

A pesar de lo sugerente de la propuesta hubo poco quórum aunque, como siempre, mucho debate.

Empezamos constatando (alucinando) que en la Universidad se sigue explicando que el objetivo de las organizaciones es maximizar el beneficio para el accionista. Aparte de lo “trasnochado” de esa expresión nos parece que con esas formulaciones poco espacio queda para que la ilusión, el compromiso con la sociedad o la apuesta por futuros con más posibilidades se produzcan. Es sin duda una propuesta que , cómo se ha constatado recientemente, apuesta por el cortoplacismo y que amputa muchas capacidades que no se vinculen “directamente” con la vara de medir por excelencia: el resultado económico.

Obviamente tener resultados es fundamental, pues es condición de supervivencia económica, pero ¿ello lo convierte en el fin de una organización?. Desde luego quien así lo afirma deja entrever con nitidez su cosmovisión.

En algún momento de la sesión se hizo la analogía con el comer. ¿Diríamos que el fin de una persona es comer? (Evidentemente como no comamos nos morimos).

Otra pregunta que nos hicimos fue la siguiente: ¿Cuándo decimos que “La empresa tiene el fin X”, ¿a quien nos referimos? ¿a la propiedad, a la dirección, a las personas…?

De ahí saltamos a la reflexión de cómo buscar espacios para fomentar la participación genuina de las personas que conforman los proyectos, qué “palancas” pueden apoyar esos procesos, cómo afrontar los miedos que ineludiblemente aparecen?. En el tema de los miedos hablamos de aceptarlos y afrontarlos para que no nos limiten, no nos condicionen (¿o sería mejor decir no nos aten?)

Hablamos de la importancia de gestionar la diversidad, de crear nuevos hábitos para que entre aire fresco a las organizaciones y se puedan empezar a dar otro tipo de conversaciones y de relaciones dentro de la empresa.

Surgió la cuestión de cómo sembrar CONFIANZA, de soltar la pretensión de querer tenerlo todo controlado (¿atado?).

Constatamos que muchas veces decimos que fomentamos la participación cuando en realidad solo queremos que los equipos hagan lo que la dirección considera oportuno.

De ahí avanzamos hacia la reflexión de que las personas somos únicas, somos una incógnita y que las emociones que sentimos nos influyen decisivamente en nuestro pensar y hacer.

En un tono más personal comentamos que lo que nos “pone” es hacer cosas que consideremos tienen sentido, son útiles (socialmente), nos reta, nos gustan… Y en ese sentido la bondad de convertir el tiempo profesional en un tiempo lleno de vida.

Identificamos cómo fundamental la de ser conscientes de las claves con las que interpretamos la realidad y la capacidad de darnos cuenta de lo que pasa y de lo que nos pasa, de fijarnos en qué gastamos nuestra energía.

Constatamos que no hay garantías de lo que va a pasar y que a veces nuestras buenas intenciones pueden ser un peso que lastre el proceso al no permitir que las cosas discurran de manera más fluida. ¿Cómo posibilitamos el crecimiento y maduración de las personas y los equipos?

Se comentó también el papel de la consultoría. Por una parte como un apoyo y por otra cómo una especie de búsqueda externa de una respuesta que sin duda es interna.

En fin, más allá del rico debate lo nutritivo de la la sesión fue la pasión que emanaba de cada comentario. Y es que cuando lo que uno dice surge de lo que está viviendo, la intensidad está garantizada.

Para mi fue un lujo participar en esa sesión.

Nos convocamos para el próximo día 10 de marzo a las 9h en el Departamento de Promoción Económica para abordar esta inquietante pregunta:

¿Qué maneras sanas podemos encontrar para afrontar los miedos que sentimos?

Esa será otra historia

2 Responses to “¿Cual es el fin de una organización?”

  1. Muy interesante la reflexión, Borja. La verdad es que la drástica reducción de la empresa -y de la vida- a lo cuantitativo, fruto de la identificación economía/cantidad y del dominio absoluto de la economía sobre la vida (sobre la naturaleza, sobre lo social, sobre lo político, sobre el individuo…) constituye una catástrofe social al eliminar lo cualitativo y, por tanto, la esencia del Ser. Es curioso que en clientes, sobre todo catalanes, se identifique la “gestión” con el “número” (fulanito “sabe de números”, puede ser bueno para gerente…)
    Pero aquí tampoco nos quedamos cortos, aunque cuidemos algo más el “discurso público”: Hasta hace dos días se ha repetido esa estupidez, herencia de la Calidad Total entendida en clave del paradigma imperante, elevada a verdad axiomática, que reza: “Sólo se puede mejorar lo que se puede medir”. ¿Cómo se miden los afectos, las pasiones, los amores…?

  2. Realmente sugerente este post. No tenía idea de la existencia de este foro aunque ya veo que ya lleváis un buen camino recorrido. Me han entrado muchas ganas de participar. ¿Sería posible asistir a la próxima convocatoria?

    Saludos,

    Txema Aizpurua

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