¿De que hablamos cuando hablamos de la PARTICIPACION DE LAS PERSONAS?

Ayer tuvimos el privilegio de participar en una sesión en que las personas de Ingemat, de la mano de Jorge Darpont, Ernesto Olaortua y Txus Velez, hicieron de anfitriones, para contarnos su experiencia. Cómo decían ellos no pretenden ser ejemplo, sino que se ofrecieron generosamente a compartir su experiencia en la construcción de su propia manera de VIVIR el proyecto INGEMAT, basado en su estilo de relación entre las PERSONAS.

Se trataba de otra de las sesiones del foro de empresas que desde el Departamento de Innovación y Promoción Económica estamos impulsando con la colaboración de Koldo Saratxaga y su equipo de K-2K

Mi compañera Mª Eugenia García de Andoin, va a hacer la crónica así que disfrutaréis de su, ¡seguro!, interesante síntesis. Yo para completar esta aportación voy a recoger algunas impresiones personales que “sentí” ayer y que ahora estoy rumiando para tratar de digerirlas e integrarlas en mi realidad.

Lo primero que voy a confesar es que aunque el pasado 17 de noviembre, celebramos otra sesión parecida, no dejo de asombrarme. (http://blogs.berrikuntzazerbitzua.net/blog/2008/11/25/%c2%a12008-un-ano-de-emociones-en-ingemat/ )

Lo que más me llama la atención es la SENCILLEZ y la HUMILDAD con la que narraron su experiencia. No es lo que dijeron, es CÓMO lo dijeron, incluso diría que se apreciaba cómo el propio proyecto de transformación en el que están inmersos les está transformando a ellos en primera persona.

Muy a destacar también el interés con que les escucharon todas las (personas) asistentes (En adelante usaré el femenino por dejar en elipsis la palabra personas). Igualmente reseñable la multitud de preguntas y comentarios que surgieron. Cuando a las 20h decidimos dar por concluida la sesión no parecía que habían transcurrido 4 horas, ¡el tiempo había pasado volando!

Cuando escucho este tipo de presentaciones siempre trato de estar superatento y trato de tener mis antenas bien abiertas. Tengo la sensación de que ALGO muy imperceptible se me escapa para poder comprender en profundidad de qué estamos hablando cuando hablamos de personas y de participación.

Ahora con más reposo voy a tratar de aprehender “eso” que parece escurrirse entre las palabras.

Casi al final de la sesión llegamos a la conclusión de que toda la tarde habíamos estado hablando de CULTURA, de VALORES. Pasa que lo habíamos hecho con un lenguaje tan llano, tan directo, tan sencillo, tan alejado de planteamientos engolados… que había que parase para encontrar estas etiquetas explicativas.

Entre las ideas-fuerza con las que me quede, destaco las siguientes:

• Hace falta crear nuevos escenarios en los que las personas incrementemos nuestra capacidad de pensar, decidir y hacer
• En unos mercados tan competitivos donde la incertidumbre y la velocidad del cambio son tan altos, es preciso repensarse, reenfocarse, sino, sin cambios profundos, la perspectiva es la desaparición.
• El taylorismo, el que unas pocas personas piensen y el resto “obedece”, las estructuras jerárquicas forman parte de nuestro pasado y nuestro presente, pero, ¿esta forma de entender la realidad organizativa tiene futuro? ¿No estará ya desgastada, aunque los árboles (en forma de modelos de management enseñados en la Universidad y en las escuelas de negocios) ya no nos dejen ver el bosque (ese grito apagado de las personas por trabajar en contextos organizativos donde sean protagonistas de su devenir)
• Es crucial la simplificación general de las maneras de hacer: no son precisos sistemas complejos, sino permitir que el sentido común pueda hacerse paso entre intrincados organigramas y procedimientos que ahogan muchas veces la espontaneidad necesaria para que fluya la creatividad y el talento
• No hay modelos, no hay recetas, no hay ejemplos que replicar… y ello lejos de significar que estamos huérfanos de referencias significa que el futuro está en nuestras manos. Todo está por construir, a nuestra medida. En cada momento según interpretemos.
• El caos, los roces, los conflictos, han estado, están y estarán. La diferencia es si existe un jefe, un encargado, un padre (o una madre) que toma la decisión por nosotros. O si el sistema organizativo apuesta por fomentar el trabajo en equipo, la corresponsabilidad en un ambiente de libertad donde se admite el error como fuente de aprendizaje. ¿Qué pasaría si transitamos de sistemas en los que nos dotamos de 1.000 normas a sistemas en los que el equipo de forma responsable decide según su mejor criterio? ¿Qué es más potente?
• “Gestionar” es razonablemente “fácil”: lo difícil es ver el futuro, diseñarlo de forma colaborativa. Darse cuenta que una de las claves está en aguantar la tentación de querer decidir desde el “mando”, que es mejor permitir que las personas crezcan. Que en vez de ningunear a las personas hay que darles confianza, oportunidades, trabajo con sentido y contenido.
• Todo un montón de posibilidades nuevas emergen cuando el coordinador (el director, el jefe, el encargado, el responsable…) pronuncia con humildad dos palabras mágicas: “NO SE” y a continuación pregunta “¿Tú, qué harías?” ¿Hay algo más sencillo? ¿Hay algo más difícil?
• ¿Y si el nuevo rol del “coordinador” es dar servicio, facilitar el desarrollo personal?

¿Qué bonito? ¿Qué utópico? ¿Qué místico? ¿Qué irreal?

Pero ¿Cómo? ¿cómo? ¿cómo?…

Emularemos a Antonio Machado y diremos “Caminante, no hay camino, se hace camino al andar”

Lo que SÍ hace falta es: estar muy presente, desarrollar mucha sensibilidad, disfrutar de la escucha, ser coherente, tener paciencia, ser muy vulnerable y estar muy abierto a los demás y a lo que ocurre…

Pienso, que por ahí están las claves que pueden dar sentido a los procesos de transformación. Los elementos que pueden diferenciar los proyectos de cambio reales y los que solo lo aparentan pero no lo incluyen.

Creo que el testimonio de Jorge, Ernesto y Txus señala esa dirección. Es cómo el dedo que señala la luna. No se trata de mirar el dedo sino de encontrar la luna.

3 Responses to “¿De que hablamos cuando hablamos de la PARTICIPACION DE LAS PERSONAS?”

  1. Antes de empezar a reflexionar y compartir impresiones sobre la muy interesante sesión del pasado lunes, me gustaría agradecer desde aquí tanto a Jorge, Ernesto y Txus, como a la propia empresa Ingemat, por su inestimable colaboración y cooperación con este cada vez más productivo y didáctico foro tutelado por el siempre genial Koldo Saratxaga.

    Como punto de partida, esta jornada sirvió para concretar, aterrizar los conceptos teóricos sobre los que hablábamos el pasado día 3 de Junio. No voy a negar que al principio era un poco escéptico al Estilo (que no modelo) de Koldo, muy idealista y transgresor, tan ligado al riesgo y a la aventura del cambio. No conseguía visualizar el alcance empírico de las actuaciones y actividades que el Estilo Saratxaga lleva asociado, pero una vez empezaron a hablar Jorge, Ernesto y Txus las dudas fueron disipándose. Estaban convencidos y creían en el proyecto, se sentían parte activa de el. Condición necesaria para conseguir alcanzar el estadio de satisfacción e implicación actual.

    3 frases se me quedaron grabadas en las cerca de 4 horas que estuvimos reunidos: “Arriesgarse al cambio”, “Sacrificar la silla” y “El compañero arrastra más que el jefe”. Todas estas afirmaciones chocan claramente con la realidad de las empresas, y es aquí donde reside, en mi opinión, el éxito del Estilo Koldo.

    Parafraseando a Charles Augustin Sainte-Beuve (1804-1869): “El éxito consiste en vencer el temor al fracaso”. Y en cierta manera esta es la base de la filosofía de Koldo, arriesgarse, confiar en un proyecto, en las personas, en un estilo diferente, vencer los temores y romper las barreras establecidas. Confiar en las personas y en el Estilo es esencial. Sin confianza toda este proyecto de cambio no tendría sentido. Hay que tomar decisiones a priori impensables y luchar contra los fantasmas de lo desconocido.

    Aún recuerdo cuando hace pocos años estudiaba en la Universidad el caso Irizar, en el que se nos planteaba la idea innovadora de grupos autogestionados que decidían plazos de ejecución de los autobuses con gran autonomía, tenían horarios flexibles, las jerarquías se rompían en curiosos organigramas… y una serie de actuaciones y medidas que chocaban con el concepto tradicional de empresa. Gracias a este foro he podido visualizar el calado real de este nuevo concepto de relaciones intrapersonales y empresariales, y darme cuenta que no era tan utópico como nos lo vendían.

    La inquietud que se nos genera tras estas 2 sesiones es clara, ¿y por qué no en mi empresa?. No es extraño decir que nos invadió un sentimiento de envidia sana (admiración) al ver la gratificante experiencia de la empresa Ingemat. Ellos confían y creen en el proyecto, y así nos lo hicieron saber en su exposición. Quizás en un futuro no muy lejano seamos nosotros los que seamos visitados por este foro. Ojalá.

    Tampoco me quiero alargar en demasía, así que un saludo a todos y espero que la próxima sesión siga sorprendiéndonos y emocionándonos.

    Aitor

  2. “Gestionar” es razonablemente “fácil”: lo difícil es ver el futuro, diseñarlo de forma colaborativa.
    Bonita reflexión. Me ha gustado

  3. sino permitir que el sentido común pueda hacerse paso entre intrincados organigramas muy bueno

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