SOBRE NUEVOS MODOS DE INTERVENCION DESDE LA CONSULTORIA

Me pide Justina Barriuso que escriba un artículo, para la comunidad de consultores que queremos dinamizar, sobre modos de intervención desde la consultoría.

El contexto de esta petición es que el próximo día 2 de Junio vamos a celebrar una reunión con ese colectivo, en formato World café, para debatir sobre dos cuestiones principales:

• ¿Qué modos de intervención desde la consultoría son y serán necesarios para acompañar a las organizaciones en su caminar? y
• ¿qué le pides y qué ofreces a esta comunidad de aprendizaje?

Lo del encarguito tiene su miga, sobre todo, porque en esto tampoco soy experto.

Así que, la verdad por delante, me voy a apoyar en gran medida en muchas de las aportaciones que Maite Darceles hace en su obra “Guías para la transformación”. (Y aprovecho desde ya para ofertar un ejemplar del libro para todas las personas que acudan a dicha reunión.)

Muchas veces se ha criticado lo que se ha venido a denominar “las modas de gestión”. Esto es, las distintas propuestas que en cada momento se han considerado imprescindibles para ser competitivo: la productividad, la calidad, la excelencia… ahora la innovación e incluso las personas.

Tal vez podamos convenir que algo pasa, algo se nos escapa para que todos estos planteamientos no sean todo lo efectivos que pretenden. Reflexionar sobre esta apreciación puede contribuir a alimentar 1.000 debates para tratar de encontrar luz entre tanta niebla.

Además, este debate hay que realizarlo en el marco de la realidad que estamos viviendo, esto es, una situación de profunda crisis económica, y una mutación de la propia esencia del trabajo que pasa a ser fundamentalmente trabajo cognitivo en lugar de trabajo físico (repetitivo).

Así que, es hora de reflexionar sobre estos cambios y de cuestionar los esquemas mentales y las interpretaciones desde las que elaboramos nuestras creencias, para así poder estar en disposición de convertir (algunas) amenazas en oportunidades y (algunos) sueños en realidad.

Dice Maite en su libro:

“Reflexionemos sobre cuál es el esquema imperante de la intervención. Se parte de cierto análisis, se define algún problema como objetivo a resolver y se define algún tipo de acción que hipotéticamente llevaría a resolver el problema. … Paralelamente se establece alguna forma de evaluación objetivada. Esto es lo que subyace al habitual esquema de funcionamiento que consiste en: analizar, planificar, organizar y controlar.
De esta forma de intervención común debemos transitar hacia otra radicalmente distinta, coherente con las propiedades de los modelos emergentes y las claves de tránsito: Generación de contextos que propiciarían una realidad deseada, superando la sobredeterminación. Una vez propiciado el contexto, preguntar a la realidad.”

Vaya vaya, ¿qué tiene ahora el PDCA qué se pone en cuestión? Abramos este melón y a ver que nuevas propuestas salen.

Interpreto entre líneas que los contextos organizativos actuales son los generadores de los problemas (organizativos) que vivimos, ¿será realmente así?. En cualquier caso puede ser muy sano someterlos a crítica para buscar nuevos contextos porque, como decía Einstein, “no podemos resolver los problemas de hoy con los conceptos que los generaron”.

Y es que si el conocimiento es la clave de la competitividad y el conocimiento son las personas, sus inteligencias, sus emociones, sus actos libremente desplegados, entonces parece clave el rediseño de las organizaciones para que adquieran VIDA para las personas que las componen. Para avanzar hacia este tipo de organizaciones propone Maite:

• Generar contextos en los que de forma natural fluya la comunicación dando lugar a equipos capaces de generar conocimiento y desplegarlo.
• Propiciar que se derriben las barreras entre las personas, que hacen inviable la comunicación entre ellas y apostar por una forma de tratamiento de la información que favorezca la conectividad.
• Buscar insistentemente y en todos los niveles evitar espacios o mediatizaciones innecesarios entre conocimiento-decisión-acción.
• Concebir las personas como fines de las organizaciones y no como sus recursos.

¡Qué bonito! Y eso, ¿cómo se hace?

Para este proceso advierte que no hay modelos, solo tránsitos de esquemas mentales, de creencias, de actitudes, de comportamientos…

Ello modifica el propio concepto de intervención desde la consultoría y desde la gerencia. De forma que el proceso de intervención para ser genuino debe partir de cada realidad, debe captar la potencialidad del momento y aprovechar las oportunidades que van emergiendo. Intervenciones que irán liberando la energía inmanente existente en cada organización.

Para ello apuesta por una forma de intervención en flujo, por lo que denomina una gestión expansiva y extensiva. Esto significa, desde la parte objetiva:

• propiciar contextos para dar cauce a las personas para que desplieguen todo su potencial
• aligerar el peso de las estructuras y dar el protagonismo a las personas aumentando su capacidad de decisión
• dar plasticidad a la organización para desenvolverse en entornos complejos, inestables y llenos de incertidumbre
• distribuir el poder y democratizar la organización para posibilitar que se desplieguen la motivación, los deseos, la participación… ahondando en formas de autoorganización

y desde la parte subjetiva:

• propiciar dinámicas y relaciones que les permitan a las personas alcanzar mayor conocimiento (aprender) y actuar desde su conocimiento
• desarrollar las capacidades y las habilidades
• que cada persona pueda desarrollarse y desarrollar su propio proyecto personal, también en la organización.
• Conjugar la ilusión y el poder para desplegar su conocimiento

Y aquí me voy a quedar. Creo que estamos ante una bifurcación de caminos crucial. Podemos apostar por más de lo mismo, hacer ligeros retoques de lo que no funciona y creer que ello será suficiente o podemos OBSERVAR cómo nunca lo hemos hecho, la realidad en la que habitamos para tomar conciencia de todo lo que subyace a lo que está ocurriendo para, con humildad y en colaboración, buscar nuevos caminos que hagan llegar al corazón de la organización las propuestas de cambio profundo, que nos permitan avanzar hacia modelos de competitividad sostenibles y con dimensión humana.

Habrá que construir entre todos y todas estos nuevos conceptos que alumbren experiencias de nuevo cuño para encontrar eso que se nos escapa en los modos de intervención al uso

Discussion Area - Leave a Comment




*

Arbela. Bideak Eginez.