Zorionak, Reiner!

La semana pasada la Cámara de Comercio de Gipuzkoa ha distinguido a la firma Reiner de Deba como empresa del año durante el acto de entrega de la XXI Edición de los Premios a la Empresa de Gipuzkoa, que sirve para reconocer la labor de estas como generadoras de riqueza y empleo en el territorio. En dicho acto se destacó el proceso de adaptación de Reiner a los nuevos tiempos.

Nos alegramos con ellos, máxime cuando hace unos meses Javier Igarza, Jose Cruz y Mikel Gorostidi compartieron con nosotros uno de los encuentros arbela. El título de aquella crónica “Reiner: soplo de aire fresco e inyección de moral”.

Reiner es una empresa de 85 años con espíritu joven. Hace poco más de 10 años una fría hoja Excel anunció su inviabilidad.

Ante ello su nuevo gerente, Javier Igarza decidió seguir su porpia intuición y apostar por la permanencia de la empresa.

Hoy facturan 17 millones de euros, con un incremento superior al 20% anual en los dos últimos años.

Para llegar hasta aqui el camino que siguieron tuvo una doble dirección.

  • Por una parte eligieron liberar el trabajo de tantas ataduras organizativas autoimpuestas y dar confianza a las personas a través de formas organizativas que fomenten la autonomía de las personas y los equipos para que tomen decisiones.
  • Y por otra parte apostaron por ir tejiendo una red a través de alianzas con otras organizaciones con las que sus conocimientos son complementarios.

Rescato tres de las ideas que se destacaron aquel día:

  • La importancia de combinar la creación de una red y la organización interna dando una dimensión humana al proyecto
  • La importancia de hacer los cambios con naturalidad, sin mucho bombo, con autenticidad
  • Confiar en que la sabiduría necesaria para hacer este cambio está dentro y que solo hay que darle el contexto necesario para que pueda emerger

Por nuestra parte, seguimos trabajando desde el Servicio de Innovación en esa doble intención:

  • Facilitar procesos de transformación organizativa que favorezcan formas de trabajo enriquecidas e
  • Impulsar procesos de cooperación para desarrollar nuevos proyectos basados en complementar entre diferentes.

¡Gracias Reiner por señalar, con vuestro ejemplo, este camino!

¡Gracias, de nuevo, por este soplo de aire fresco y por esta inyección de moral!

Experiencias en gestión participativa: esto te puede pasar a ti

Cuando hablamos de abrir caminos para que las personas de la empresa participen en la gestión y en la toma de decisiones solemos manejar palabros que supuestamente nos ayudan a comunicarnos: gestión participativa, transformación organizacional basada en las personas, empresa abierta, autonomía en la gestión, co-gestión… En la práctica todas estas palabras pueden ser un obstáculo porque cada cual entiende una cosa distinta.

De hecho, para mí SON un obstáculo. Aborrezco la palabrería y los discursos engolados porque en la mayoría de los casos son simplemente vanos. O, como mínimo, frustrantes porque no representan en la práctica ni una mínima parte de lo que anuncian con palabras.

Por eso creo que tiene mucho valor recoger algunas cosas que sucedieron el viernes 26 de abril en una jornada arbela que habíamos bautizado como “Tres experiencias empresariales de llevar a la acción la gestión participativa”. Tuvimos el placer de acoger a Fabricaciones Electromecánicas EDER, Rosmil industrial y Coindata.

Son tres empresas muy “reales”. Las tres tienen menos de 30 personas en plantilla, son de sectores maduros, llevan tiempo en el mercado, sufren la crisis como todos… Son esas empresas en las que podrías trabajar tú o tu cuñada o un amigo del cole.

Estuvieron dos personas de cada empresa: Eduardo y Narva, María y Xabier y Juan Ramón y Amalia. Esto ya es significativo. Como nos explicaba Gabi, el consultor que ha acompañado a las tres empresas, acudían la gerencia y un “cómplice”, una persona que ha creído en el proceso y está aportando mucho.

Y ahora es cuando la matan. Las tres empresas están avanzando en gestión participativa. Las tres lo hacen bajo el concepto de co-gestión. Pero las tres están viviendo procesos muy diferentes.

La primera razón es que el detonante del proceso es distinto en cada caso. Tan distinto como que en un caso era asegurar la continuidad de la empresa ante un improbable relevo generacional, en otro luchar contra unos procesos operativos muy ineficientes y en el último un claro desajuste entre la oferta de la empresa y lo que su mercado estaba demandando.

Esto implica que en un caso el énfasis del proceso esté en formar un equipo de “gestión general” de la empresa representativo de todos los perfiles que existen la empresa, en otro el foco esté en formar equipos de proceso con alta autonomía y en otro en crear “grupos de negocio” para enfocar la oferta y la acción comercial en coordinación con los técnicos de la empresa.

Churras y merinas. De acuerdo. Pero es momento de rescatar aquello que une a las tres y que quizá sea el sustrato de estos procesos, el alimento verdadero:

-          Son intentos honestos y transparentes por todas las partes. La gerencia y la propiedad arriesga pero también arriesgan las personas de la empresa que apuestan por ello. Siempre surgen conflictos internos y resistencias al cambio, pero si realmente se busca y se permite una apertura real esas resistencias se van venciendo. El gran reto es ¿cómo conseguir que todas las personas de la empresa se ilusionen con esta oportunidad? y ¿qué espacio dar a las personas que legítimamente no quieren participar? Volvemos al principio. Si el intento es verdaderamente honesto irá ganando adhesiones y será respetuoso en el resto de casos.

-          Todos cambian el modelo de relaciones dentro de la empresa. Se crean expresamente contextos de diálogo y de comunicación. El resultado es incierto pero lo que está en su mano es crear esos contextos, crear momentos de reunión, equipos de trabajo que rompan relaciones jerárquicas. Y dejar que surja la “magia” de la comunicación.

-          No es un juego. El foco es el cliente y la sostenibilidad económica de la empresa. Todos los movimientos se hacen teniendo esto muy en cuenta. Con estos procesos lo que se gana es que “todos sabemos a lo que estamos”, que las personas dejan de ver su trabajo como una sucesión de tareas sino como un eslabón dentro de una organización que trabaja para satisfacer a sus clientes.

Tres experiencias muy diferentes pero muy iguales a la vez. Y sobre todo, muy reales. Porque esto también te puede pasar a ti.

Hoy puede ser un gran día

El martes pasado nos juntamos el servicio de innovación, salvo Fede y Saioa, con la intención de reflexionar sobre nuestra propuesta de modelo de negocio y  de realizar nuestro Lienzo.

El objetivo de la sesión era sacarnos una foto, la foto actual del Servicio y llevarnos en la mochila que nos resuena de la misma, para poder emprender el camino hacia…

Primeramente nos regalamos 5 minutos para soñar, abrir la mente, cuestionar nuestra mirada con la música de fondo de ¡Hoy puede ser un gran día! de J.M. Serrat de donde extraigo:

  • “Hoy puede ser un gran día aprovecharlo o que pase de largo depende de ti”
  • “Dale día libre a la experiencia para comenzar…”
  • “No consientas que se esfume, asómate  y consume la vida a granel”
  • “Todo está por descubrir,  saca de paseo a tus  instintos y ventílalos al sol”
  • “No dosifiques los placeres, si puedes derróchalos”
  • “Si la rutina te aplasta dile que ya basta de mediocridad”
  • “No lo mires desde la ventana, siéntate al festín”
  • “Pelea por lo que quieres y no desesperes si algo no anda bien”
  • “Hoy puede ser un gran día y mañana también…”

Puestos en harina, llegamos a consensuar el objetivo del proceso que vamos a llevar a cabo:

“Abrirnos al CAMBIO y a la INNOVACIÓN para llegar a una PROPUESTA CLARA  para nuestros CLIENTES, buscando que nos ayude a encontrar una manera compartida de entender nuestra labor y encontrar sentido a nuestro trabajo”

Establecido el cimiento, nos dividimos en tres mesas de trabajo y a través de la dinámica de worldcafe fuimos trabajando el lienzo, respondiendo a cuatro preguntas clave: ¿Para quién? ¿Qué hacemos? ¿Cómo? y ¿Por qué nos eligen?

La cosa se fue animando y surgieron un montón de conversaciones y algunas ideas para nuestra propuesta de valor, que las pondremos en común con la parte del equipo que no pudo asistir y que, a lo largo de la sesión, echamos de menos…

Así pues nuestra foto actual, o al menos como  nos vemos, es la siguiente:

Foto actual del servicio de i (9/04/2013)

A modo resumen podemos decir que:

  •  Nos dirigimos a empresas de diferentes tamaños y actividades donde la Dirección del Departamento de Promoción Económica juega un papel importante siendo nuestro fin último el satisfacer las necesidades de la Sociedad.
  • Damos subvenciones “multiplicadoras” y otras coyunturales, ofrecemos servicios y/o metodologías y creamos una tímida red siendo arbela el nexo de unión.
  • Beaz y las empresas consultoras son nuestros principales colaboradores y tenemos una gran dependencia de nuestro soporte técnico, Lantik.
  • Nos eligen porque tenemos DINERO pero poca gente nos conoce, si bien es cierto que, aquellas entidades que se acercan a nosotros las fidelizamos.

 Yo además, creo y debo  resaltar el potencial del equipo, de las PERSONAS que formamos el servicio de innovación, de la disposición, de la cercanía, la escucha y trato a todos aquellos que se acercan al Departamento de Promoción Económica de la DFB… que con nuestras luces y nuestras sombras, nos levantamos todas las mañanas para ofrecer lo mejor de nosotras y nosotros.

Y vosotras y vosotros… ¿Cómo nos veis?

Elogio de la cooperación… y de la metamorfosis

Tras unos días de descanso, hoy me he reincorporado al trabajo. A la mañana he aprovechado para ponerme al día con correos atrasados y algunas cuestiones que dejé pendientes.

¡Es que el regalo que nos hizo Xabier Udaeta, gerente de Ingenet, el 22 de marzo me impidió ocuparme de cuestiones más prosaicas!, je je.

A la tarde venía por el camino a la oficina pensando que quería dedicarla a “imaginar” en qué nuevas propuestas queremos/podemos embarcarnos para dar respuesta, desde nuestro lugar, a todo aquello que está aconteciendo a nuestro alrededor.

Máxime cuando la semana que viene tenemos previsto reflexionar en grupo dentro del Servicio de Innovación sobre nuestro “modelo de negocio”: cuales son nuestras principales propuestas de valor, nuestras actividades clave, los colectivos con los que estamos ( o queremos estar) coordinados, los tipos de relaciones que queremos establecer con nuestros clientes…

Y yo creo mucho en la “sincronicidad” así que al llegar me he encontrado con que, justo media hora antes de llegar a la oficina, Alfonso Vazquez me había enviado un post que acaba de publicar cuyo sugerente título es ¿el ocaso del trabajo?

Lo recojo aquí porque su lectura me parece muy inspiradora. A mi me ha ofrecido hoy un hilo del que tirar para ir profundizando en un análisis de la realidad desde nuevas miradas que nos permitan encontrar distintas líneas de avance…

Entre las ideas que a mi más me han impactado del texto destaco las siguientes:

• La constatación que la actual degradación del “trabajo” viene explicada, entre otras causas, por el efecto de la financiarización de la economía y, paradójicamente, por las estructuras predominantes del trabajo que impiden, en su origen, la producción del “conocimiento”.
• La apelación a construir nuevas estructuras de trabajo para “abrir nuevas vías de formas de producción, cuyas posibilidades ya están dadas en el potencial de nuestras sociedades”.
• La sugerencia de que “recuperar la cooperación de los productores es esencial para constituir otra forma de economía”

Por otra parte la referencia que hace a la experiencia de Mol Matric me resulta especialmente entrañable. No en vano Fernando Cid y Máximo Villanueva tuvieron hace ya casi un año una presencia memorable en arbela. Todavía recuerdo la fuerza de su testimonio y la humildad de su testimonio. Tengo grabada en mi retina el dibujo de los castellets del graphic de Saioa.

A mi el elogio que Alfonso Vazquez hace de la cooperación me ha conectado a otro elogio… esta vez de Edgar Morin: el elogio de la metamorfosis, donde plantea la urgencia de cambiar nuestros modos de pensar y vivir para que lo probable, la desintegración no se produzca. Y en su lugar ocurra lo improbable, aunque posible, la metamorfosis.

Como decíamos en otro post Edgar Morin “plantea la necesidad de deshacernos de las alternativas reductoras a las que nos convoca el pensamiento dominante y propone apostar por aquellas propuestas rupturistas, marginales, innovadoras… que son el vivero del futuro, gracias a su capacidad para la regeneración económica y social.

Plantea también la necesidad no solo de denunciar, sino sobre todo de enunciar nuevas vías que conduzcan a una nueva Vía”

Porque cómo la experiencia de Mol Matric y tantas otras expresan el cambio, perdón la metamorfosis, ya se está produciendo. No es una utopia, es una realidad aunque aún sin la masa crítica necesaria para que se visualice con mayor nitidez.

Por eso hoy brindo por los dos elogios el de la cooperación y el de la metamorfosis… aunque tal vez sean solo las dos caras de la misma moneda.

Ingenet: contracorriente

¡Cuántas veces hemos vivido jornadas que son básicamente una o varias ponencias extensas  y un escaso tiempo para preguntas y debate abierto! En las jornadas arbela intentamos cuidar el tiempo de diálogo pero a veces también hemos cometido ese error. Pero el viernes pasado vivimos un momento totalmente diferente. Tuvimos la visita de Xabier Udaeta, gerente de INGENET, que nos venía a contar cómo, por qué y para qué ha cambiado la empresa en estos últimos 4 años. Y en un cuarto de hora, pin, pan, pun… ya estaba. Algo realmente provocador. Sin adornos, sin concesiones a la autocomplaciencia y con gran concisión.

¿Qué haces entonces? ¿Abres los habituales 10 minutos de preguntas y todos para casa? Pues lo que sucedió es que ahí se inició un riquísimo diálogo entre las casi 30 personas que asistíamos a la jornada.

Estas son algunas pinceladas de la experiencia de Ingenet, aderezadas con cosas que salieron en el diálogo:

-          Son unas 15 personas. Se dedicaban a automatización de plantas. Su perfil técnico es bastante “alto” (ingenieros, físicos…). Hace cuatro años se dan cuenta de que en realidad están “vendiendo horas”, con un trabajo que relativamente añade poco valor y que otras empresas estaban entrando en su mercado y hacían el trabajo bien y con personas con menos cualificación técnica.

-          Se paran y piensan…  tenemos mucho potencial. ¿Por qué no vendemos otra cosa? Y se deciden a dejar de vender horas y empezar a vender producto.  Con los conocimientos que tienen de automatización de plantas y de algunas técnicas de sensórica avanzada (visión artificial, corrientes de Foucault, ultrasonidos…) creen que son capaces de producir máquinas de control de calidad para integrar en las líneas de producción. Ahí tenían un nicho interesante, más retador y más rentable. Y se atreven.

-          Pero solos no pueden. No tienen el conocimiento técnico suficiente. Necesitan una red de colaboración con centros tecnológicos y universidades. Y la construyen. Están trabajando con Ikerlan, Tekniker, Mondragon Unibertsitatea… y la experiencia está siendo magnífica hasta el punto de crear verdaderas complicidades. Ahora incluso les llegan proyectos desde los centros de investigación para que Ingenet les ayude en la industrialización de las soluciones que han diseñado. Están algo desbordados porque surgen “demasiadas” oportunidades y necesitan elegir bien. En sus proyectos de I+D  suelen incorporar a algún cliente, que pone dinero porque realmente cree en el  proyecto, y la criba suele venir por ese lado.

-          Necesitan también financiación. Y ahí acuden a convocatorias de subvenciones, de la mano de una consultora de I+D. Se presentan a Gaitek, Etorgai, CDTI, las ayudas de Diputación…

-          Necesitan clientes que apuesten. Y ahí parten de la buena relación con sus clientes en automatización y del prestigio acumulado en los años anteriores. Afortunadamente algunos clientes se atreven.

-          Y, por último, necesitan un equipo de personas que crea en el proyecto. Para hacerlo posible han buscado espacios de diálogo donde compartir no sólo cosas operativas sino también sus sueños en Ingenet. Tienen más reuniones que antes y están notando que la iniciativa y las aportaciones de las personas de la organización están creciendo. Las personas de Ingenet suelen ser personas a las que gusta mucho el componente tecnológico de su trabajo y con el nuevo giro de la empresa pueden “enamorarse” más fácilmente de la propuesta de Ingenet. De hecho ha dejado de suceder que personas de Ingenet sean “fichadas” por clientes en los que implantaban las automatizaciones.

A Ingenet las cosas ahora le van realmente bien. Tienen muchos pedidos y están a gusto con lo que hacen. Han cambiado la percepción de su cliente: antes el cliente venía a pedirles un trabajo, ahora ellos ofrecen soluciones y mejoras para problemas que tiene el cliente. El cliente les empieza ver como un socio que les puede ayudar a mejorar.

Pero siguen teniendo retos por delante. En sus palabras son estos:

-          La comercialización. Muchas de las máquinas que han diseñado son a medida pero otras son estandarizables y podrían vender mucho más con buenos canales de venta.

-          La internacionalización. Ya están presentes en Chile con un agente comercial compartido con otras 4 empresas y con planes próximos de instalarse allí de forma independiente. Y lo que venga… pero con prudencia.

-          El crecimiento “orgánico”. No se nublan porque el panorama actual sea bueno. Quieren crecer con calma, de forma controlada.

Borja y el propio Xabier nos regalaron sendas síntesis que, más o menos, venían a decir:

-          De Ingenet podemos aprender que para evolucionar tenemos que ser conscientes de nuestras potencialidades y buscar fuera lo que nos hace falta abriéndonos a la colaboración. Y atreverse, sin miedo.

-          Para conseguirlo hay que creer. Cree en la gente  y creer en el proyecto. Con pasión.

-          Y trabajar. Mucho.

No hay nada más que añadir. Y mucho mejor que en este rollo lo podéis ver en el Graphic Recording de Saoia, genial.

Habemus Decretus!

Un día tan significativo como hoy, en el que celebramos el “Día Internacional de las Mujeres”, se han publicado en el Boletín Oficial de Bizkaia varios de los programas del Departamento.

Estaría bien que esta “casualidad” fuera un guiño a que las actuaciones que se impulsen con estos programas estén teñidos por valores femeninos como la receptividad a lo diferente y la cooperación. Y que con estas señas de identidad seamos capaces,  entre todos y  todas, de dar a luz nuevos proyectos que nos ayuden a crear espacios donde el progreso económico sea compatible con el progreso humano y social. Nos jugamos en ello nuestro futuro.

En concreto los programas que hoy se publican en el BOB son: el programa de internacionalización, el de cooperación, el de apoyo financiero, el de promoción de la innovación y el de mejora de la gestión y la participación.

En resumen normativas que combinan aspectos nuevos y conocidos. Propuestas que abren distintas posibilidades de acción… aunque el valor de todo ello vendrá marcado por el quehacer de tantas personas que se empeñan en construir sus propios proyectos. Confiamos que en esos cursos de acción quepamos todos y todas.

De tournée y aprendiendo

Una coña que solemos hacer en el Servicio de Innovación es decir que “hay que estar donde está la acción”. Viene de que hace ya bastantes años una dirección del Departamento se empeñó en que estuviésemos todo el día en la calle con un maletín y un ordenador haciendo casi de consultores de las empresas; cosa harto difícil porque muchas empresas nos ven a los técnicos del servicio como una máquina de hacer billetes a la que hay que tratar bien para ver si les cae algo.

Pero lo cierto es que, coñas aparte, siempre hemos tenido bastante claro que entre las cuatro paredes de la oficina pasan pocas cosas y que hay que estar en y con las empresas en su terreno. Esto exige aguzar el oído y la sensibilidad para captar qué está pasando ahí fuera, qué necesidades tienen las empresas, a qué se enfrentan. Y desde ahí ser capaces de ayudarlas. Es cierto que lo que solemos hacer es “dar dinero” y que no tenemos mucha legitimidad para dar consejos o ánimos.

Nuestro trabajo suele ser recibir proyectos, analizarlos y, si cumplen con unos criterios, otorgar la subvención y controlar el desarrollo del proyecto. Nunca me ha gustado ese enfoque. Hacerlo así es reforzar el cliché de funcionario insensible y recio aplicador de la normativa vigente, que no se fía del administrado.

Siempre he pensado que para evaluar un proyecto hay que conocer su contexto, es decir, conocer la empresa que lo va a hacer, por qué lo quiere hacer, cuánto se juega en ello, qué espera conseguir… Cuando voy a una empresa sólo pregunto por el proyecto después de un buen rato de conversación. Prefiero que me cuenten su historia, qué venden, a quién venden, por qué les compran, por qué no les compran, qué les hace diferentes, qué les puede hacer seguir siendo diferentes y mejores en los próximos años… Prefiero que me enseñen la empresa, pasear por ella y que me vayan contando chascarrillos o anécdotas. Todo eso dice mucho más de la empresa que el frío papel de una solicitud de subvención.

Durante estos días estoy de tournée. En esta ocasión estoy visitando empresas que han obtenido una ayuda para implantar la metodología xertatu:adi de mejora en Responsabilidad Social Empresarial (RSE). Algunas están empezando ahora. Otras están terminando. Mi guión para la visita sólo tiene 3 preguntas: ¿quiénes sois? ¿cómo estáis? ¿por qué hacéis el proyecto? Ya sé que suena muy simplón. Podemos sofisticarlo hasta donde queráis.

Nosotros últimamente estamos tomando de referencia el lienzo de modelos de negocios de Osterwalder, pero podríamos echar mano de un montón de referencias de otros gurús del manajemén. Podemos acudir con un guión extenso de preguntas, podemos llevar plantillas para rellenar de datos de facturación, márgenes, ratios financieros… Todo eso no sirve de nada si no sabemos escuchar, ayudar a la persona que te está contando, repreguntar, corroborar con ella si estás entendiendo bien, seguir indagando, acoger sus comentarios sin juzgar y, sobre todo, no perder nunca el hilo de lo que realmente necesitas saber. Es ahí donde mis tres preguntas (¿quiénes sois? ¿cómo estáis? ¿por qué hacéis el proyecto?) cobran su verdadera fuerza.

Y lo último y quizá lo más importante. Dar de ti todo lo que puedas, aunque parezca poco. Los “funcionarios” (yo el primero) vamos con cierto pudor a las empresas porque vamos a recibir mucho y a dar poco o casi nada. Le quitamos a la empresa alguna hora de su escaso tiempo, la empresa termina desnudándose y sin que nosotros a cambio podamos, aparentemente, ofrecer nada.

De esta tournée estoy aprendiendo que lo que a nosotros nos parece poco a las empresas les puede parecer mucho. Podemos dar muchas cosas. Recibir ánimos o halagos de alguien de fuera, algún pequeño consejo sobre otras líneas de subvención o sobre la propia subvención que han recibido, una sugerencia sobre otras empresas, centros tecnológicos o asociaciones con las que contrastar… todo eso no es poco a los ojos de la empresa. Darles la ocasión de contar su experiencia, de sentir que alguien les escucha con interés y que, en cierto modo, trata de compartir con ellos y ellas sus vivencias, es oro molido para muchas personas. No seamos cicateros y demos de nosotros/as todo lo que podamos. Eso sí, con respeto y humildad, porque no dejamos de ser meros funcionarios que ven los toros desde detrás de la barrera. Los/las que se la están jugando son ellos/as.

Ezarle confort: Al mal tiempo… mucha comunicación

El viernes pasado tuve el placer de “presenciar” en calidad de testigo la última sesión del programa bilgune en la empresa Ezarle confort. Su página web dice que Ezarle es una empresa constituida en 2.001 como instaladora/mantenedora de calefacción.

Pero lo que yo ví es que Ezarle es el conjunto que conforman Juanjo, Carmen, Nerea, Alvaro, Diego y “Txiki”. Incluso todavía pululaba por allí la sombra de alguna persona que ha participado en la empresa, pero que ya no está en Ezarle.

De la mano del consultor, en este caso Elí Martínez, hicieron un repaso/evaluación de lo que ha sido la experiencia bilgune en Ezarle.

Lo primero que yo destaco es el valor que tiene que sean capaces de “regalarse” media mañana para hablar de tareas más allá del trabajo directo… el valor de crear un espacio para hablar de todo aquello que necesita ser dicho y escuchado y que contribuye a crear un clima que permite que las relaciones sean más cercanas.

Ciertamente el momento en que se ha desarrollado bilgune ha sido muy complicado… El objetivo principal, más allá de otras consideraciones ha sido… SOBREVIVIR.

Ello ha hecho que en este tiempo se combinen dos movimientos complementarios: las ganas de mejorar y… la necesidad de subsistir.

Ello incluso ha provocado movimientos contradictorios: unos en la dirección de posicionarse como una empresa de calidad de servicio y otros para entrar en todo tipo de proyectos con tal de llegar al umbral de supervivencia.

En cierta medida no han sido los mejores momentos para soñar el futuro deseado, ni para crear confianza cuando la sombra del cierre pululaba por las cabezas… y a la vez ha sido un momento idóneo para hacerlo. Pues al juntarse han sido capaces de poner nombre a sus miedos, identificar proyectos para sanar y para sentir que todos están embarcados en una intención común.

Por supuesto las cuestiones relativas a los aspectos comerciales han sido los más importantes y a la vez los más complejos.

Y entre todas las conversaciones que han ido emergiendo… la constatación de que la transparencia, la necesidad de mejorar la calidad de la comunicación tanto interna como externa, la importancia de la coordinación son los pilares sobre los que Ezarle quiere/debe construirse

Parece que tras la noche oscura empiezan a brillar algunos rayos que traen esperanza. Se está pasando del frio invierno, parece que su sistema de calefacción, digo de ventas, empieza a tomar temperatura.

No se sabe cual será su destino. Lo que si quedo claro el pasado viernes es que las esperanzas de sobrevivir aumentan cuando existe un equipo dispuesto a afrontar de manera colectiva los retos a los que se enfrentan.

¿Y ahora qué? Se preguntaban. Ahora… lo que ellos elijan. Han vivido una experiencia que muestra la importancia de hablar lo que ocurre y escucharse. Sin duda buenas pistas… ahora solo hace falta que esa necesidad de más unión que se ha manifestado en los tiempos difíciles se interiorice para que más allá de lo coyuntural se convierta en su seña de identidad.

Me despedí de ellos deprisa porque tenía que ir a una comida de despedida de una compañera del Departamento recién jubilada, Lidia. En el camino pensaba en el ejemplo que me habían dado.

Buena suerte en vuestra andadura y animo para mantener estas buenas costumbres adquiridas.

Eutsi goiari!!

¿Innovando en producto? Lo que importa es el proceso

En arbela nos habíamos centrado hasta ahora en las dinámicas de transformación en las organizaciones desde la perspectiva de liberar todo el potencial de las personas, construyendo espacios de responsabilidad y libertad. Lo hemos hecho con la idea de que hacer del trabajo una experiencia enriquecedora conlleva que las personas remen con brío para el crecimiento y consolidación de esas empresas que les ofrecen esa oportunidad de ser y sentirse protagonistas.

En muchos de esos casos nos encontrábamos organizaciones en que el potencial innovador que se había liberado era enorme y estaban inmersas en muchos proyectos de nuevos productos, apertura de nuevos mercados, modificaciones importantes en sus procesos productivos o de ejecución de servicios…

El viernes quisimos iniciar el camino desde otro punto de partida: ver experiencias de empresas que estaban innovando en producto y aprender de su recorrido. ¿De dónde viene la inquietud por innovar? ¿Cómo lo hacen? ¿Qué resultados tienen? ¿Cómo acompaña la organización los proyectos de innovación?

Para ello invitamos a dos empresas: Kautenik y Evolo a que compartieran con nosotros. Kautenik está en Berriatua y, según nos contaba Aitor Alberdi, se dedica a hacer piezas de caucho, sobre todo para automoción. Empezaron como subcontratistas de Cikautxo hace 25 años y poco a poco se han abierto a otros clientes y están homologados como proveedores TIER2 por varios fabricantes de automóviles. Son 45 personas y desde 2008 llevan apostando por desarrollar sus propios productos y mejorar su automatización para asegurar su viabilidad mediante la diversificación a otros sectores y ofrecer piezas de más valor añadido en los sectores en que ya están presentes y en los que hay una competencia de precios feroz.

Hasta aquí nada realmente diferente a lo que ya están teniendo que afrontar muchas otras empresas. Renovarse o morir. Y el que no se renueva…

Pero Kautenik está haciendo este recorrido de una forma poco común. Conscientes de que es una empresa pequeña que no puede destinar muchos recursos a ingeniería de innovación se han aliado con el centro investigador Leartiker, de Lea Artibai Ikastetxea. Tienen la suerte de ser prácticamente vecinos de portal y que Leartiker es experto en procesado plásticos, precisamente a lo que se dedica Kautenik. Pero ser vecinos no es suficiente. Ellos han ido construyendo con el tiempo una verdadera relación de complicidad, hasta el punto que en la exposición en la que se alternaban Aitor Alberdi (de Kautenik) y Jose Javier Egurrola (de Leartiker) había momentos en que se identificaban de tal manera que se veía que el proyecto era verdaderamente conjunto.

No han inventado la rueda. Han seguido un proceso de innovación que no es rupturista: 1) hacer una reflexión inicial sobre la necesidad de diversificar, 2) definir sectores de oportunidad, 3) conocer el nuevo sector al que acercarse, 4) realizar dinámicas de creatividad y creación, 5) generar ideas, 6) filtrar las ideas, 7) definir una propuesta de valor con la idea seleccionada, 8 ) hacer el análisis técnico-económico-financiero-comercial, industrializar y 9) lanzar el producto.

Lo que sí es original es cómo Leartiker va apoyando a Kautenik en todas las etapas del proceso, ofreciéndole vigilancia tecnológica, dinamización de la creatividad, acceso a una red de “expertos” del sector objetivo, asesoramiento tecnológico… Buena parte de ello no lo podría hacer Kautenik con sus propios medios, pero sí en colaboración.
En este caso lo de menos es casi el producto resultado: un grifo de caucho para evitar daños en caídas en la ducha. Lo realmente importante es ver cómo se han lanzado y con qué tenacidad han seguido hasta conseguir salir al mercado. Y, lo que es más importante, que esto no es una experiencia que funciona una única vez y se olvida. En sus propias palabras están consiguiendo “rutinizar” la apertura de procesos de investigación y creatividad. Me gusta la idea: “hacer que innovar sea nuestra rutina”.

Tras Aitor y José Javier nos llegó de Vitoria-Gasteiz un verdadero ciclón. Aitzol Fernández, fundador de Evolo, nos contó de forma provocativa y retadora cuál ha sido su experiencia como promotor, lanzándonos continuamente preguntas que nos obligan a removernos en nuestros asientos y pensar continuamente si en nuestros trabajos estábamos haciendo lo que realmente queríamos y debíamos hacer. Lamentaba, con mucha razón, la escasez de emprendedores y la sobreabundancia de “animadores”, que no realizan el salto en primera persona.

Aitzol empezaba diciendo que “soy un claro ejemplo de lo que no hay que hacer”. Nos relató sucesivas apuestas, éxitos y batacazos a lo largo de unos pocos pero intensos años. En un determinado momento él tenía dos proyectos en la cabeza: uno que desde fuera era reconocido como un proyecto interesante y viable (una ingeniería de desarrollo de proceso) y otro que le apasionaba pero que nadie creía posible (soluciones de movilidad sostenible). Y tuvo que llevar ambos en paralelo hasta que demostró que su sueño no estaba tan lejano.

Hoy en día Evolo hace proyectos de movilidad sostenible. En algunos casos eso implica también fabricar productos “físicos”. Se les conoce sobre todo por uno de esos proyectos, el triciclo asistido, aunque en realidad lo que saben es generar soluciones y modelos de negocio en torno a la sostenibilidad en el transporte. Han trabajado en proyectos recogida de residuos, reparto de mercancías de última milla, transporte de viajeros en ciudad, producción energética con biomasa… y, en algunos casos, ha creado nuevas empresas para producir lo que se necesita para poner en marcha esos proyectos.

Aitzol es otro ejemplo en que el producto puede que sea lo de menos. Lo crucial es saber qué queremos hacer, porqué lo deseamos y luchar por desarrollar las capacidades para llevarlo a cabo, con pasión y esfuerzo.
Fueron dos experiencias concretas. Son suyas, de Aitor, José Javier, Aitzol y el resto de personas de Kautenik, Leartiker y Evolo. Pero también son nuestras porque seguro que han resonado en nosotros/as y nos han hecho cuestionarnos nuestras formas de hacer y de afrontar el cambio.

En el cierre de la jornada Borja nos decía que él se llevaba de Kautenik, de Aitor y José Javier, la valentía para soltar amarras y abrirse en colaboración y de Evolo, de Aitzol, que no pone el foco fuera (en el mercado, la tecnología…) sino en sí mismo y en lo que él quiere hacer, que con confianza siempre hay un espacio donde realizar tus sueños. Creo que son aprendizajes que nos sirven a todos/as y nunca es tarde para aplicarse el cuento.

2013: Una expedición en marcha

Hoy he llegado antes de lo normal a la oficina y lo primero que me encuentro en mi bandeja de correo electrónico es un texto de Krisnamurti que me ha impactado. Lo recibo como una “señal” y me inspira la posibilidad de escribir este post. El texto en cuestión dice:

“Lo que vamos a emprender juntos es una expedición,
un viaje de descubrimiento a los rincones más secretos de nuestra consciencia.
Y para semejante aventura debemos partir ligeros,
no podemos cargarnos de opiniones, de prejuicios, de conclusiones:
de todo ese viejo mobiliario que hemos coleccionado durante años.
Olvida todo lo que sabes sobre ti mismo; olvida todo lo que has pensado de ti mismo;
vamos a partir como si no supiéramos nada.”

Y efectivamente ahora que se inicia un nuevo año y que estamos diseñando las nuevas actuaciones que queremos impulsar, parece una propuesta sabia.

Si queremos descubrir nuevos territorios hay que estar abierto a lo nuevo, sospechar de todo lo que sabemos y mirar las cosas desde la sorpresa y el asombro.

Esa es nuestra declaración de intenciones para las actividades que propongamos desde la plataforma arbela y los diferentes programas que vamos a impulsar desde este servicio de innovación.

Esperamos encontrarnos con la mayoría de vosotros a lo largo de esta expedición en la confianza de que esos encuentros serán fértiles y estarán llenos de aprendizaje.

Como decía aquella canción del Doctor Deseo: “Soñar, desear y atreverse a transformar” sigue siendo un mantra que moviliza mucha energía. Asi sea!

Arbela. Bideak Eginez.